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martes, 27 de marzo de 2012

EL ESCARMIENTO DEL APROVECHADO

El cuento “El chacal y los jabalíes” forma parte de una importante colección que se llama “Calila y Dimna”.  Originalmente son cuentos muy antiguos de la India, reunidos en el Panchatantra, alrededor del siglo III a.C., escritos en sánscrito. Un filósofo y médico del siglo VI de nuestra era, llamado Berzebuey, tradujo el texto al pahlavi, dialecto que fue la lengua oficial del Imperio Persa.  Posteriormente fue llevado al árabe, y en el 1200 al castellano.  En todos estos pasos hubo modificaciones y adaptaciones a las mentalidades de las épocas respectivas.

Manuscrito árrabe
de Calila y Dimna

(ca. 1200 d.C.)
            La función de esta colección de relatos fue transmitir el saber y la sabiduría, de forma grata, sencilla y amena, a los príncipes y gobernantes, vinculando las realidades generales con los ejemplos concretos, relacionando el saber con el actuar.

            La tradición espiritual considera que cada uno de nosotros es el príncipe de su propia vida.  Es cierto que miles y miles de relaciones, situaciones y acontecimientos nos acompañan cotidianamente, pero siempre hay una instancia suprema en nuestro interior que decide y orienta.  Recibe varios nombres como conciencia, sí mismo, corazón, y en todos los casos refleja el centro gobernante de la propia vida.

El contexto de cada cuento es una conversación entre el sabio cuentacuentos de la corte y el joven príncipe.  Paso a paso, se van vinculando las historias para hacer de esta conversación una aventura llena de sorpresas y enseñanzas.

“-  Cualquier sanción parece leve, dijo el viejo, comparada con el escarmiento que sufrió aquel chacal que incitaba a dos jabalíes a pelear.

-¿Qué castigo fue aquél?, preguntó el joven rey.

El viejo sabio le hizo la reverencia y empezó a narrar su historia.

Un hambriento chacal, mientras buscaba algo para comer, se encontró a dos jabalíes que luchaban con sus cuernos y colmillos.  En esa violenta batalla, la sangre había cubierto sus cuerpos y sus gemidos eran escuchados desde muy lejos.

El chacal, al ver esa escena, se puso muy contento y pensó: “Cuanto más feroz sea la pelea, mejor será para mí”.  Inmediatamente empezó a animarles para que lucharan uno contra el otro. “¡Eso es, dale bien, mátalo!”, gritaba el chacal.

Los dos jabalíes seguían luchando con más vehemencia, hasta que la sangre empezó a correr sobre la tierra que pisaban.

El chacal se puso a gritar con más fuerza que antes: “Vamos, acaba con él, ¡mátalo!”, mientras lamía la sangre caliente que regaba el suelo.

Los dos jabalíes, exhaustos, temblaban de furia y reunieron todas sus fuerzas para poner fin a la batalla.

El chacal estaba tan ocupado en aprovechar de la situación que no se dio cuenta de estar atrapado en medio del un forcejeo entre los jabalíes sin poder reaccionar.  Sus huesos sonaron como un violento ¡crac!, y quedaron a merced de los dos jabalíes como una nuez descascarada.

Cuando el viejo sabio terminó su relato, el joven rey se quedó pensativo y luego dijo:

- Quien se alegra de la desgracia ajena debe afrontar las consecuencias.  Pero, ¡qué pena que esa justicia rápida sólo se administra en las fábulas!

- Es verdad, Majestad, contestó el anciano.”


Enseñanza de la acción.

            La conclusión del príncipe es la más popular.  Lo que sucede entre los jabalíes es una desgracia, y está muy mal aprovecharse de la situación penosa ajena.  Es la misma mirada que tiene José Hernández (argentino, 1834-1886), en el Martín Fierro, pero con el acento puesto en los jabalíes.

“Los hermanos sean unidos,
Porque ésa es la ley primera.
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea-
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de ajuera.”

            La desgracia tiene muchas formas, pero la que ocurre entre los jabalíes es la peor: la pérdida de consideración por el otro, la ausencia de favor y de afecto.  Ni siquiera la presencia del chacal, el aprovechador, los hace recapacitar.  Por el contrario, aumentan su furia y se deciden por el peor de los resultados, la muerte, que ya no tiene vuelta atrás.
Combate de los peces.
Max Ernst
(alemán, 1891-1976)

            La actitud del chacal es repugnante.  No solamente se aprovecha de la sangre derramada, sino que se pone contento de toda la situación.  Cuántas cosas hay para alegrar la vida, y este despreciable ser de la fábula se alegra del mal ajeno. 

El comienzo de la historia del viejo dice que el chacal estaba hambriento, buscando algo para comer.  El chacal es un animal, un ser viviente, que en cuanto tal manifiesta un aspecto de la creación, de su bondad y de su belleza.  Lo repugnante del chacal es fruto de una actitud que nace con el hambre, esa necesidad natural que le permite vivir.  Muchas vilezas tienen causas muy simples, como el no tener los alimentos para saciar el hambre.


Animales antiguos.

            Junto a la enseñanza ética, el cuento también nos abre a otras reflexiones a través de los símbolos elegidos.  Entre ellos, el más importante es el jabalí.

Jabalí.
Textil de la etnia Kuna.
(Islas de San Blas, Panamá) 1990.
            En la memoria de la humanidad se conserva el relato de un dios mitológico que toma forma de jabalí, para sumergirse en las aguas primordiales.  El animal sagrado,  saca a flote la tierra con sus colmillos, para que sea el lugar de la vida.  Por eso, a toda la manifestación de la naturaleza se la consideró bajo el signo del jabalí blanco, y a la primera tierra rescatada, una especie de paraíso, se la denominó “la tierra del jabalí”.

            En el mundo occidental, el jabalí representó a la autoridad espiritual.  El hombre originario lo imaginaba viviendo en el bosque y solitario, como un brujo o adivino.  En el mismo bosque, también vivía el oso, el representante de la autoridad temporal, el guerrero o caballero.  En tiempos cercanos, todavía se encuentran estas referencias en escudos y monedas.

            Estos aspectos luminosos del símbolo del jabalí, también tienen una contrapartida oscura.  Se lo relaciona con la ignorancia.  También se lo ha puesto en relación con el mal, vinculado a la suciedad.  Se lo considera representante de la impetuosidad y el descontrol de las pasiones.

            Sin embargo, ha quedado como un animal de valor, incluso temerario.  No ha faltado un artista que puso, en la escena del pesebre de Jesús, un león y un jabalí en lugar del buey y del asno tradicionales.

            Las verdaderas dimensiones de la lucha entre los jabalíes, la lucha entre hermanos, según la versión de Calila y Dimna, o su equivalente en el Martín Fierro, quedan plasmadas con los aspectos de este símbolo.

Jabalí.
Franz Marc (alemán, 1880-1916)


miércoles, 29 de febrero de 2012

ENTRAR EN LA CAVERNA

La tradición quechua está situada en los Andes, desde Ecuador hasta Argentina y Chile. Abarca pueblos que estuvieron relacionados con el Imperio Incaico. 

Pinturas de la Cueva
 de Toquepala, Perú
(ca. 7500 aC).
En la leyenda que presentamos en esta ocasión, se habla de una caverna de los Andes pero no de ninguna en particular.  Para el narrador los Andes era todo el mundo conocido. Por eso la caverna es un símbolo de todas las cavernas del planeta, en cualquier período histórico y en cualquier lugar.  Nombremos algunas.

Hay cavernas en las que los hombres prehistóricos, hace 40.000 años, celebraban sus ritos de iniciación.  En esas ocasiones se festejaba el comienzo de la vida adulta y de las tareas comunitarias, por ejemplo, la caza.

En el mundo griego antiguo, Platón (427 a.C.- 347 a.C) usaba del mito de la caverna para hacernos entender cuál es nuestra condición de vida actual y para orientarnos hacia una mayor plenitud en nuestro pensamiento y dignidad.

Todos los años, en Navidad, celebramos el Nacimiento de Jesús en una cueva, y también sabemos que cuando murió, fue enterrado en una cueva.

Un relato del siglo XIV d.C., en Turquía, habla de una caverna de la Montaña Negra, en los confines del mundo, en la que fueron creados el primer varón y la primera mujer.

En los tiempos modernos ha influido mucho la imagen del cráneo del hombre como una caverna, en la cual están encerrados sus pensamientos y sus sentimientos.

Estos son algunos pocos ejemplos que resuenan en la leyenda quechua llamada “El talismán maravilloso”.


El relato.

En las tierras altas de los Andes había una misteriosa caverna donde vivían monstruos voraces.  Eran criaturas del infierno, engendros del diablo Supay.

Del interior de ella emanaban durante todo el día terribles hedores, gruñidos, y luces que provocaban una pavorosa desconfianza en la región. Al llegar la noche, ¡infortunado quien, ignorando la caverna, pasase cerca! El pobre desaparecía para siempre.

Una clara mañana en que el Gran Padre Inti relucía en todo su maravilloso esplendor, un desconocido, bello y fuerte joven apareció en la comarca, manifestando su intención de entrar en la caverna oscura y profunda.

Urna antropomorfa
del Alto Amazonas.
(ca. siglos VI-X d.C)
Era un joven hermoso como un águila, alto como un algarrobo, fuerte como el tigre.  Preocupados y alarmados, los pobladores le respondieron entonces, para disuadirlo, que jamás hombre alguno que hubiese entrado en ella por propia voluntad, regresó sano y salvo.

 Mas, ante su obstinación, lo dejaron seguir su camino. Todo el pueblo lo acompañó hasta las cercanías de la caverna, en la que vieron internarse al joven, solo y desarmado.

De repente, tropezando, deslumbrado por la luz de sol, vacilante, apareció un monstruo; más tarde otro, y otros más torpes, aullantes. Algunos tropezando, otros entorpecidos, saltando ciegos por la luz, para despeñarse en el abismo...

Quienes ante el primero de ellos salieron huyendo, se repusieron luego de un rato, y, armándose de valor, arremetieron contra aquel grupo de seres que no tenía más alternativa que dejarse matar a pedradas y palazos, sin poder responder más que con lastimeros alaridos y quejidos de agonía.

Muertos todos los monstruos, esperaron todos a que apareciera el joven forastero. Al fin lo divisaron sonriente y sereno. Y el joven fue rodeado por toda la población.
Al preguntarle cómo había hecho, explicó: "llevé un infalible talismán contra los monstruos de las sombras". Y todos quisieron verlo.

Y el joven, mostrando una pequeñísima cajita, la abrió, y de ella surgió tan solo un tenue, sutil, ¡y pequeño rayito de luz!


Representa el mundo.

            Según las tradiciones, la caverna simboliza el mundo.  El piso del lugar es la tierra que pisamos.  El techo de la cueva es similar a la bóveda celeste que nos cubre.

            Por eso, el nacimiento de Jesús se produce en una cueva, pues es la entrada del Hijo de Dios en el mundo.  Y como se dijo, también sale por una caverna.  La resurrección de Jesús es salir del mundo para llegar al Padre, por eso queda la tumba vacía.

            En la leyenda quechua, la caverna, llena de seres inmundos y despreciables, no puede ser ignorada.  Es una molestia, conlleva dificultades, pero no se la puede dejar de lado.  Forma parte del mundo.

El joven misterioso que entra en la caverna viene al mundo con una misión salvadora.  Los pobladores tratan de disuadirlo, pero lo necesitan.  No pueden seguir viviendo con semejante situación.

En la caverna hay fuerzas desagradables y hasta terroríficas.  Es lo que nos pasa en el mundo.  No todo es bueno.


Lugar de las decisiones conscientes.

            Las decisiones en la vida tienen un principio común en todas las civilizaciones: haz el bien y evita el mal.  Por eso, la caverna, el mundo, es el espacio de ejercicio de la moralidad, de las decisiones conscientes.

            El joven entra en la caverna por propia decisión, buscando hacer un bien.  Pone en juego su vida por el bien, se entrega de corazón.  Confía en que el talismán que lleva le ayudará a conseguir el fin buscado, que es el bien de los habitantes del lugar.
El Sol.
André Masson
(francés, 1896-1987)

            Hay en la tradición relatos de personas que entran en las cuevas, algunos se encierran allí por años.  El significado es que entran en el corazón de la realidad para realizar el bien.  Se los suele llamar ermitaños.  No niegan el mundo, no se aíslan del resto de los hombres, sino que, como el joven de la leyenda, entran en el corazón de la realidad para que los habitantes de este mundo puedan vivir mejor.

            Las ciudades, las familias, los lugares de trabajo, son como cavernas en las cuales tenemos que tomar decisiones, como ermitaños en medio del mundo, siguiendo el principio de toda moralidad: haz el bien y evita el mal, y buscando la felicidad para  todos.


La interioridad del hombre.

            Cuando en la antigüedad se pensó el cráneo del ser humano como una caverna, se dio comienzo a una larga historia de interpretaciones de lo que es la vida del hombre, su parte consciente y también su inconsciente.

            Esta caverna interior, como la que está en la montaña, es sinuosa, desigual.  Es un lugar de refugio, como el seno de una madre, y también es el lugar en el que nuestro ánimo cambia de estado: a veces entusiasmados, otras veces tristes.  Un lugar donde no faltan ni las angustias y miedos ni las alegrías.  Eso está en el interior de cada uno.

            La leyenda “El talismán maravilloso” nos anima a que entremos en la cueva interior, como el joven misterioso, para expulsar los miedos, las angustias, las culpas representadas por los monstruos malolientes que salen en el relato.

            ¿Cómo se hace?  La sabiduría quechua nos dice que es sencillo.  Alcanza con dejar entrar un rayo de sol en nuestra vida.  En los momentos duros salir a caminar, sentarse a tomar sol, abrir la ventana, encender la luz, escuchar música, pedir consejo y formas similares de iluminar nuestro interior.

            Los antiguos quechuas nos dicen también que, cuando ingresemos en la caverna, todos los demás, los habitantes de nuestro alrededor terminarán colaborando con nosotros para vencer lo que nos hace sufrir a todos.

Estrella de jardín.
Roberto Matta (chileno, 1911-2002).

domingo, 12 de febrero de 2012

El conquistador de la flor

Los pétalos de la flor están contenidos en su cáliz.  Quizás esto fue lo que inspiró a los artesanos a inventar las miles de formas de copas que se han diseñado en la historia.

Naturaleza con tulipanes
Johannes Bosschaert
(holandés, 1606/08-1628/29)
La flor es el elemento culminante de muchas plantas, es la intención final de la semilla que cae en tierra.  El fin de un ciclo que volverá a repetirse cuando una semilla vuelva a caer en tierra, crezca como planta y termine en una nueva flor, parecida a otras pero única en su existencia.

Por un lado es como una copa, un receptáculo de lo que viene de arriba, como es la lluvia o el rocío.

Por otro lado es la manifestación de un ciclo que empezó en la oscuridad de la tierra que rodeó a la semilla, para luego manifestarse ocupando un espacio en la luz.


Combinando aspectos.

            La combinación de estos dos aspectos abre a nuevos sentidos de la flor.

Pequeño ramo de flores

 en un bote de arcilla

Jan Brueghel el Viejo
(flamenco, 1568 – 1625)
            La flor es el final de un ciclo.  Las cosas de la realidad se manifiestan en ciclos.  La vida del hombre es un ciclo, desde el ser engendrado hasta su plena manifestación.

            El ser humano camina hacia su manifestación, como una planta que busca producir su flor.  Esta manifestación culminante tiene el doble sentido que reconocemos en toda flor. Por un lado, darse a conocer, formar parte de la realidad de la manifestación. Por otro lado, ser receptáculo, recibir los bienes que vienen de arriba, como la flor recibe la lluvia o el rocío, o como la copa recibe un líquido.

            De esta manera se comprende que la vida humana tenga como momento culminante dos actitudes: dar y recibir.  Por un lado la potencia de brindar su realidad a su entorno, y por otro la capacidad de recibir sin resistencias lo que su entorno le otorga.


Conquistar la flor.

            Se presenta una leyenda argentina, que seguramente tiene una tradición oral de siglos en estas tierras como en otras.  Las figuras que utiliza, como por ejemplo el rey, los hijos, una flauta, muestran que hubo una extensa búsqueda hasta que alcanzó la madurez como leyenda popular.  Se llama “La flor del Lirolay”.

            “Este era un rey ciego que tenía tres hijos. Una enfermedad desconocida le había quitado la vista y ningún remedio de cuantos le aplicaron pudo curarlo. Inútilmente habían sido consultados sabios más famosos.

Un día llegó al palacio, desde un país remoto, un viejo mago conocedor de la desventura del soberano. Le observó, y dijo que sólo la flor del lirolay, aplicada a sus ojos, obraría el milagro.

La flor del lirolay se abría en tierras muy lejanas y eran tantas y tales las dificultades del viaje y de la búsqueda que resultaba casi imposible conseguirla. Los tres hijos del rey se ofrecieron para realizar la hazaña. El padre prometió legar la corona del reino al que conquistara la flor del lirolay.

Los tres hermanos partieron juntos. Llegaron a un lugar en el que se abrían tres caminos y se separaron, tomando cada cual por el suyo. Se marcharon con el compromiso de reunirse allí mismo el día en que se cumpliera un año, cualquiera fuese el resultado de la empresa.

Los tres llegaron a las puertas de las tierras de la flor del lirolay, que daban sobre rumbos distintos, y los tres se sometieron, como correspondía a normas idénticas.

Fueron tantas y tan terribles las pruebas exigidas, que ninguno de los dos hermanos mayores la resistió, y regresaron sin haber conseguido la flor.

Triptico de Flores
y Sol Naciente
Sakai Hoitsu
(japonés, 1761-1828)
El menor, que era mucho más valeroso que ellos, y amaba entrañablemente a su padre, mediante continuos sacrificios y con grande riesgo de la vida, consiguió apoderarse de la flor extraordinaria, casi al término del año estipulado.

El día de la cita, los tres hermanos se reunieron en la encrucijada de los tres caminos. Cuando los hermanos mayores vieron llegar al menor con la flor de lirolay, se sintieron humillados.

La conquista no sólo daría al joven fama de héroe, sino que también le aseguraría la corona. La envidia les mordió el corazón y se pusieron de acuerdo para quitarlo de en medio. Poco antes de llegar al palacio, se apartaron del camino y cavaron un pozo profundo. Allí arrojaron al hermano menor, después de quitarle la flor milagrosa, y lo cubrieron con tierra.

Llegaron los impostores alardeando de su proeza ante el padre ciego, quien recuperó la vista así que pasó por los ojos la flor de lirolay. Pero, su alegría se transformó en nueva pena al saber que su hijo había muerto por su causa en aquella aventura.

De la cabellera del príncipe enterrado brotó un lozano cañaveral. Al pasar por allí un pastor con su rebaño, le pareció espléndida ocasión para hacerse una flauta y cortó una caña.

Cuando el pastor probó modular en el flamante instrumento un aire de la tierra, la flauta dijo estas palabras:

No me toques, pastorcito,

ni me dejes de tocar;

mis hermanos me mataron

por la flor de lirolay.

  
La fama de la flauta mágica llegó a oídos del Rey que la quiso probar por sí mismo; sopló en la flauta, y oyó estas palabras:

No me toques,padre mío,

ni me dejes  de  tocar;

mis hermanos me mataron

por la flor de lirolay.


Mandó entonces a sus hijos que tocaran la flauta, y esta vez el canto fue así:

No me toquen, hermanitos,

ni me dejen de  tocar;

porque ustedes me mataron

por la flor de lirolay.


Llevando el pastor al lugar donde había cortado la caña de su flauta, mostró el lozano cañaveral. Cavaron al pie y el príncipe vivió aún, salió desprendiéndose de las raíces.

Descubierta toda la verdad, el Rey condenó a muerte a sus hijos mayores. El joven príncipe, no sólo los perdonó sino que, con sus ruegos, consiguió que el Rey también los perdonara.

El conquistador de la flor de lirolay fue rey, y su familia y su reino vivieron largos años de paz y de abundancia”.

Este cuento es conocido en la región norteña, en la región andina y en la región central. En Salta se lo llama “la flor lirolay”; en Jujuy “La flor del ilolay”; en Tucumán “La flor del lirolá y también “del lilolá” y en Córdoba, La Rioja y San Luis “La flor de la Deidad”. Se consultaron las versiones recogidas por los siguientes maestros: Sra. Carmen A. Prado de Carrillo, Carmen de Canarraze, de Jujuy; Srta. Angélica D´Errico, de Salta; Sra. Elena S. de Aguirre y Sr. Adrián Cancela, Srtas. María Isabel Chiggia, Esther López Güemes y Sra. Elena S. de Aguirre, de Tucumán; Srta. Tránsita Caneón, de La Rioja y Srta. María E. O. González Elizalde, de Córdoba; Srta. Dolores Sosa (“La flor de lilolay”), Sra. Emma Pallejá, de Entre Ríos; Sra. María Luisa C. de Rivero, Alda C. de Suárez, de San Luis; Srtas. Urbana E. Romero, Aldea A. Nuñez e Irma Carbaux, de Santa Fe. El tema ha sido puesto en verso por Juan Carlos Dávalos. Extraída de “Antología Folklórica Argentina”, del Consejo Nacional de Educación, Guillermo Kraft Ltda., 1940.


La flor de la leyenda.

            La flor del lirolay es inexistente, es solamente de leyenda.  Pero su simbolismo sigue atrayendo la atención para poder aprender más sobre nuestra propia existencia.

            El alma es uno de los significados más destacables de toda flor.  Muchas veces se presenta a la flor como figura del centro espiritual o también como el alma del ser humano.

            Este sentido se precisa en la tradición, según el color de la flor.  El amarillo es el color de la luz y el sol; el rojo se refiere a la pasión y a la sangre; el azul es el simbolismo de la realidad soñadora.

            La costumbre de poner una flor en memoria de un ser querido es vincular su recuerdo con la convicción de que su alma está viva y en plenitud.

            Por eso dicen en nuestro país que la flor del lirolay era una flor milagrosa en tiempos pasados. Era una flor de color rojo encendido, que florecía a la medianoche y que al abrir sus pétalos dejaba ver una perla que resplandecía con una luz amarillenta.

Sin embargo, muy pocos lograban verla en todo su esplendor, pues sólo los que tenían un corazón puro y los que pensaban en el bienestar de los demás la podían encontrar.


Arcángel Barachiel
Maestro de Calamarca, Bolivia.
(Fines del s.XVII o Comienzos del s. XVIII).

jueves, 29 de diciembre de 2011

Predicciones 2012

El año nos envuelve como una gigantesca rueda.  Así como el anillo significa el compromiso de amor con otra persona, así el círculo del año significa el vínculo que tenemos con el tiempo. 

Los ciclos parecen repetirse.  Sin embargo, tenemos la experiencia de que nunca se reiteran.  Tienen una estructura parecida, pero su destino es siempre renovado.  Así como es distinto un egipcio que vivió en siglo X a.C. comparado con otro egipcio que haya vivido en el siglo XX d.C., del mismo modo nuestra vida será distinta en el 2012, comparada con la que veníamos experimentando hasta el 2011. 


Protegernos.

Las tradiciones nos recomiendan que nos encomendemos a la Divina Madre, ante los caminos que se nos revelan en nuestro destino.  Ella estará con su manto protector para que caminemos con confianza, entusiasmo y sin miedos por los senderos que se manifestarán día a día. 

Necesitamos de una fortaleza especial para transitar el año.  No tenemos mapa, los caminos no están diseñados.  Así dice el poeta Antonio Machado (español, 1875-1939):

“Caminante son tus huellas
El camino nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.”

Denario con el busto
de Anna Perenna
82-81 a.C.
El nombre que la Divina Madre asume en este caso es de Anna Perenna. La leyenda que envuelve este nombre nos cuenta que en tiempos antiguos, habiéndose perdido por culpa de algunos que la querían vencer, se hunde en el río. Al tiempo, se da a conocer a los hombres habitando en el cauce del río, esa agua que fluye.  Nos recuerda la enseñanza del filósofo Heráclito (griego, 540-470 a.C.): “Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña”. La Divina Madre enseña que el ciclo anual es parecido, pero nunca igual.


Anna Perenna es uno de los nombres de la Divina Madre.  Cada persona ha sido dotada de la suficiente sensibilidad espiritual para encontrar el aspecto personal de su manifestación, el nombre propio mediante el cual invocarla.


Cómo interpretar el 2012.

Todo lo que ocurra durante el año 2012 tendrá un carácter marcadamente individual. Por eso es imposible describir en un breve texto lo que le sucederá a cada uno. Lo que se puede afirmar en general es que todos nos veremos afectados por los lineamientos de lo que ocurrirá, nadie puede sustraerse.  Y si pretendemos ir en contra de la corriente, nos arrastrará.

Se recomienda estar atentos.  Día a día revisar lo que va sucediendo y atisbar, a través de los símbolos de la realidad, lo que el destino le tiene preparado. Desde los tiempos primitivos, el ser humano se ha dedicado a esta contemplación de lo que pasa en su vida, buscando en la naturaleza las señales reveladoras. 
Drago
Xul Solar (argentino, 1887-1963)

Los primeros meses del año, hasta el 21 de marzo, es un tiempo oportuno para centrarse en lo humano.  Nos viene bien que haya vacaciones para la mayoría de la población.  Es el tiempo de las actividades espirituales de interrelación.  Lo mejor es dedicarse a la conversación abierta, al intercambio.  También es un tiempo propicio para el juego recreativo.  Pueden ser deportes, juegos de salón, juegos de mesa, tanto en el interior como al aire libre. 

En esta etapa del año habrá una gran valorización de la vida humana.  Pero hay que tener cuidado con los poderes oscuros, porque se van a aprovechar de la vulnerabilidad de este tiempo.  El optimismo de los primeros meses del 2012 estará amenazado por los que no respetan la dignidad de las personas y tratarán de sembrar inquietud para este lapso.  La recomendación es distraerse sin descuidarse.

Otra señal favorable en el comienzo del 2012 vendrá a través de los sueños, en los cuales vamos a resolver algunas cuestiones que no podemos enfrentar cuando estamos despiertos.  Por eso es bueno llevar un ritmo de actividades más tranquilo, para poder dedicar tiempo a dormir y a soñar.


Los meses siguientes.

En torno al 21 de marzo se producirá un profundo cambio de las relaciones con la realidad.  Lo exterior a nosotros, lo que no está en la intimidad de la vida familiar o de amigos, hará su irrupción y dominará durante seis meses la vida de las personas.  Es un exterior favorable, por eso a este tiempo se lo denomina la Puerta de los Dioses, entendiendo a éstos como benefactores y orientadores de la existencia.

Esta es la etapa del aprendizaje y de la labor.  Para poder atravesarla hará falta concentración en las actividades elegidas para la vida, y colaboración conciente con los seres vivos.  Será importante vigilar para tener espacios de silencio e introspección, pues habrá mucho estímulo para que salgamos de nosotros mismos y quedemos extrañados en una actividad externa y mecánica, costumbrista y sin rumbo.

Las características de esta etapa serán el esfuerzo por la búsqueda, la compasión y el peligro del delirio. 

La percepción de que nos falta algo, por ausencia o por no haber llegado a la plenitud, nos empuja a una constante búsqueda, para la cual estos meses son los más propicios.  Para favorecer esa búsqueda es valioso tener compasión, en el sentido de reconocerla en los demás y en el centro de la propia vida.  Implica paciencia, saber alentar a los demás en el momento oportuno, no dejarse vencer por la tensión que produce esta acción.
Purgatorio (detalle)
Modesto Bernardo (mexicano, n. en 1963)

El peligro es el delirio, entendido como la pérdida del rumbo y del sentido.  También es dejar de hacer camino, quedarse en el agobio que nos ha producido nuestro itinerario.  Si bien un remedio es la atención para cuidar los espacios de introspección y de silencio, lo indispensable es la compasión, entendiendo que esta actitud es compartir el mismo desafío: la elaboración del camino personal.


La otra puerta.

En el mes de septiembre, para la primavera, volverá a abrirse la Puerta de los Hombres.  Las características serán parecidas a las que se han mencionado para los primeros meses del año.  Su momento culminante será en torno al 21 de diciembre,  y junto a la profunda manifestación que se producirá en Nochebuena.

Es importante insistir en la interrelación como la característica que más será favorecida en esos finales del 2012.  La vinculación profunda y conciente entre los seres humanos será la señal de la presencia de una nueva época que intentará quedarse por mucho tiempo, bajo la protección de la Divina Madre. 

El desafío vendrá por el lado de los poderes de todo tipo que existen en nuestro mundo.  Ellos saben que la humanidad, cuando vive en un clima de más interrelación, tiende a descuidarse y a entregarse a un optimismo que puede ser falso.  Entonces intentarán aprovecharse para someter a la gente a sus planes, mediante acciones seductoras, edulcoradas y divertidas.  Si se ha prestado atención a la compasión durante el año, será muy fácil superar este gran obstáculo mediante la fortaleza comunitaria.

Una poesía de Ida Vitale (uruguaya, nacida en 1924) esboza la inmensidad de lo que nos espera en 2012.

Llamada viva

Ponerse al margen
asistir a un pan
cantar un himno

menoscabarse en vano
abrogar voluntades
refrendar cataclismos
Ida Vitale

acompañar la soledad
no negarse a las quimeras
remansarse en el tomado

ir de lo ceñido a lo vasto
desde lo opaco a la centella
de comisión al sueño libre

ofrecerse a lo parco del día
si morir una hora tras otra
volver a comenzar cada noche

volar de lo distinto a lo idéntico
admirar miradores y sótanos
infligirse penarse concernirse

estar en busca de alma diferida
preparar un milagro entre la sombra
y llamar vida a lo que sabe a muerte.

De "Reducción del infinito" 2002.


El año bisiesto.

El año 2012 es bisiesto, tiene 366 días, uno más que los corrientes.  Parece que este agregado corrige un error del cosmos, como un cuarto de día que sobra cada año, y que se vive en el bisiesto agregando el 29 de febrero.  Aparenta una falla en el tiempo.

Pero el significado es distinto.  Es una advertencia perfecta y sutil.  Nos habla de una eternidad que rompe la circularidad del tiempo y que está presente en cada momento de cada año, como una sobra que se manifestará claramente el 29 de febrero cada cuatro años.  Nos ayuda a entender que nadie se baña dos veces en el mismo río.  Sacude la monotonía de algo que se repite para que estemos atento a la novedad del destino de cada uno. 

En el 2012 estaremos sumergidos en el tiempo, atravesando dos puertas: la de los hombres y la de los Dioses.  O también podemos decir, caminando en el borde entre la eternidad y el tiempo.  



Meditación
Odilon Redon (francés, 1840-1916)


viernes, 9 de diciembre de 2011

La piedra llamativa

El poeta Carlos Drummond de Andrade (brasileño, 1902-1987), siendo muy joven, publicó un poema en una revista de su país, que provocó burlas y adhesiones, una controversia que duró mucho tiempo y que se convirtió en una acción fundacional de la literatura de ese país.  Este es uno de los más importantes escritores de Brasil.

Carlos Drummond de Andrade
Drummond de Andrade se había recibido de farmacéutico, pero se dedicó al periodismo y ocupó cargos públicos gran parte de su vida. Autor de una amplia obra literaria que abarcó también el cuento, la crónica y la novela, publicó en 1930 su primer trabajo poético bajo el nombre de "Alguma poesia", seguido entre otros de  "Sentimento do Mundo" en 1940, "Dopo A rosa do povo"  en 1945, y "Viola de Bolso" en 1955. Posteriormente exploró el verso experimental y la sátira con "Boitempo" en 1968, y su propia biografía en 1985.

Su poesía es muy cercana al lenguaje de la gente, que fue una de sus preocupaciones mayores.  Tenía un gran conocimiento de su lengua, lo que le daba la posibilidad de usar imágenes muy profundas y que todos entendían.

En el año 1928 publica "No meio do camino".  El texto es muy simple, en el cual se pone de manifiesto una capacidad que tenemos todos los seres humanos: la atención.  Se transcribe la versión final del autor, años después de la primera publicación.


En mitad del camino había una piedra...

En mitad del camino había una piedra
había una piedra en la mitad del camino
había una piedra
en la mitad del camino había una piedra.

Nunca olvidaré la ocasión
nunca tanto tiempo como mis ojos cansados permanezcan abiertos.

Nunca olvidaré que en la mitad del camino
había una piedra
había una piedra en la mitad del camino
en la mitad del camino había una piedra.

(Versión de Rafael Díaz Borbón)


                Fue calificado como: bufonada, poema chistoso, poema futurista, marca indeleble de una fase de locura de la poesía brasileña, el poema más característico de nuestra época prosaica y tan agitada, mensaje tan simple e impresionante, poema formidable y estupendo, el poema que todos nosotros quisiéramos haber escrito, la mejor cosa del mundo, etc.

            El autor, tiempo después, dijo que intentó dar la sensación de monotonía y chatura, empezando por las palabras.  Junto a esta intención explícita, se encuentra la de llamar la atención sobre una cosa simple en un lugar cotidiano: una piedra en medio del camino.  Es la provocación a prestar atención, a no perderse en razonamientos ni ensoñaciones.  


Estados mentales de la vida diaria.

            Para la actividad cotidiana usamos la concentración, una herramienta que se enseña en el hogar y es el principal objeto de la educación. Combina análisis, introspección, deducción, inducción y demás componentes del pensamiento. Es una herencia cultural importante y sin ella, lo que denominamos “convivencia civilizada” sería imposible.

Niños con trompos
Cándido Portinari
(brasileño, 1903-1962)
            Esta herramienta es la que usamos en el trabajo, y es la que provoca la mayor tensión, capaz de llevarnos al extremo del estrés.  Por eso, cuando dejamos nuestra labor diaria, sentimos un gran cansancio y buscamos el estado mental alternativo: la distensión.

            Para esta nueva situación mental usamos recursos que están afuera de nosotros.  Sea en medios de comunicación, en la práctica de algún deporte, o en actividades placenteras, tratamos de salir del campo de atracción de la concentración. No es fácil hacerlo, pues la concentración se cuela en conversaciones o en pensamientos, y nos da la sensación de estar atrapados en nuestra actividad principal.

            Concentración y distensión son dos aspectos que nos vienen del exterior, sea como educación o como entretenimiento.  Pero hay un recurso que está en nuestro interior, que se presenta desde nuestro nacimiento: la atención.

            Es como un estado de alerta en el cual nos movemos sin vacilar, sabiendo exactamente lo que tenemos que hacer, sin ninguna clase de formulación mental.  Se parece a la intuición de los niños, que desconfían de un adulto, por ejemplo, porque perciben una mala cualidad, aunque no saben expresarlo. 

            La atención nos lleva a esa situación de libertad, sin condicionamientos de concentración ni de dispersión, a la captación de la plenitud, sin pensarlo.  La atención atraviesa los otros dos estados mentales, y nos ayuda para que no quedemos atrapados en la adicción al trabajo o en el consumismo del entretenimiento.


Sin mucha explicación.

            La enseñanza tradicional nos muestra que todos tenemos la potencia de la atención, pero explica muy poco de cómo alcanzarla.  En realidad, no hay nada que conquistar, pues la atención ya está en nosotros.  Más que adquirirla, lo que hay que evitar es que la tape el exceso de concentración o de dispersión.

Un día un hombre del pueblo se acercó a Ikkyu, un maestro, pidiéndole consejo:

-Maestro –le dijo-, ¿podría indicarme qué debo hacer para llegar a la máxima sabiduría?

Ikkyu, usando el bastón, escribió sobre la arena: “Atención”.

- ¡Pero eso ya lo hago!- exclamó el hombre -¿Qué más puedo hacer?

Entonces Ikkyu escribió: “Atención. Atención.”

- Maestro –replicó el aldeano-, no veo demasiada profundidad en su enseñanza.

Ikkyu, imperturbable, escribió a continuación: “Atención. Atención. Atención.”

Ya irritado, el hombre exigió:

- ¿Se puede saber, después de todo, qué significa “atención”?

Ikkyu respondió amablemente:
Flautista
Cándido Portinari
(brasileño, 1903-1962)

- Atención quiere decir atención.


            La atención es una tensión constante hacia la realidad completa, aún en sus mínimos detalles.  A diferencia de la concentración y la distracción, no obra sobre una parte de la realidad, la que nos interesa por trabajo o estudio, o la que nos divierte en el descanso, sino que nos mantiene en alerta ante la existencia y sus manifestaciones, y nos hace ver el universo en una cosa, un mundo en una piedra.

            Los que se burlaban del citado poema de Drummond de Andrade decían que a partir de allí cualquier cosa podía ser objeto de poesía, como por ejemplo, una cáscara de banana tirada en medio del camino.  Tenían razón, no en su burla, sino en el horizonte infinito que la auténtica atención abre al hombre.  Es camino de sabiduría.


Fábula campera.

Godofredo Daireaux (1839-1916) fue un francés que se estableció en Argentina.  Desarrolló una obra literaria, tomando valores de la tierra que lo recibió.  Entre sus libros está “Fabulas Argentinas”, de las cuales tomamos la siguiente. 

Se trata de “El perro fiel”.  Es un buen ejemplo de atención, que nos hace obrar con precisión, sin ningún razonamiento.

Godofredo Daireaux
Un perro llevaba en una canasta, para la casa de su amo, un buen pedazo de carne.
Por el camino encontró a su pariente el cimarrón, quien entabló con él conversación amistosa. No comía todos los días el pobre, y de buena gana hubiera mascado un poco de lo que llevaba el perro. Hacía mil indirectas; ofrecía sus servicios para cualquiera oportunidad; proponía ciertos cambiazos muy ventajosos, según él, enumerando con énfasis las varias reses que decía tener guardadas.

-Dame la canasta -decía al perro-; te la voy a llevar hasta casa, y allí verás cosa buena. Podrás elegir a tu gusto la presa que más te parezca debe ser del agrado de tu amo, a quien tanto deseo conocer, y así se la ofreces de mi parte.

El perro, sin desprender los dientes, medio le contestó que no tenía tiempo, que dispensara, y para evitar compromisos, se apretó el gorro.

Algo más lejos, dio con un puma flaco, hecho feroz por el hambre.

El perro, en otra ocasión hubiera disparado; pero el deber lo hizo valiente. Puso en el suelo la canasta, enseñó los colmillos y esperó el ataque. El puma se abalanzó más a la canasta que al enemigo, pero antes que la pudiera agarrar, el perro lo cazó de la garganta y lo sacudió de tal modo que se volvió el otro para los montes, sin pedir el vuelto.

Trotando, seguía el perro con la canasta, cuando se vio rodeado, sin saber cómo, por cuatro zorros. Se paró; se pararon ellos. Volvió a caminar; se volvieron a mover: pero como se le venían acercando mucho, y que si soltaba la canasta un solo rato, para castigar a alguno de ellos, los otros aprovecharían la bolada, optó por quedarse al pie de un árbol, y esperar con paciencia que le vinieran a ayudar. Pasaban las horas; los zorros no se atrevían a atacarlo, pero, pacientes, espiaban un descuido del fiel guardián. Ni pestañeó siquiera, y cuando lo atormentó el hambre, no se quiso acordar de lo que llevaba, pues era ajeno.

Al fin, vino el amo, inquieto, buscándolo. Dispararon los zorros; el perro fue acariciado como bueno.

Pues había sabido tener, para conservar, más astucia que el astuto para adquirir, más fuerza que el fuerte, más paciencia que el paciente.


Profeta
Cándido Portinari
(brasileño, 1903-1962)

lunes, 7 de noviembre de 2011

En todas las cosas

El hombre es uno de los seres vivos que más tarda en independizarse de sus progenitores.  No solamente tiene un largo período de gestación, sino que debe ser protegido por varios años antes de alcanzar el equilibrio en la relación con otros y con el medio ambiente.

El proceso de aprendizaje implica, entre otras cosas, aprender a contar.  Es admirable cuánto dependemos de los números en la vida cotidiana.  Razones comunes, como el precio de un pasaje, la dirección del hogar, el teléfono de un amigo.  Por otro lado, nos sirven para ordenar acciones, asignando a una tarea el primer lugar, a otra el segundo lugar, lo cual al combinarse con las horas, que son números, nos permiten llevar nuestra agenda diaria, en una fecha determinada, que se forma con números.
Números de calendario
Códice maya, Siglo XIII

El número está en todas las cosas.  Si nos referimos a las partículas elementales, nos encontramos con una tabla periódica, donde cada elemento tiene su número de acuerdo a sus propiedades.  Si ingresamos en un hermoso jardín, percibiremos una armonía creada a partir de una organización numérica, pues el jardinero debe haber contado sus plantas, cuánto de flores, cuánto de árboles, cuántos senderos convienen.  En las ciudades el número es fundamental, aún en la rutina: el colectivo, la frecuencia, la temperatura, la altura de la calle adonde voy, la cantidad de tiempo que me lleva la actividad, y así sin parar.  Si me escapo fuera del planeta, los números estarán presentes, en la cantidad de planetas alrededor del sol, en el orden de esos planetas, en las distancias, en la velocidad, y en todas las cosas.

En todo hay números.  No sólo sirven para contar, también son ideas.  Por ejemplo, si digo “uno”, y lo pronuncio con solemnidad o lo escribo con mayúscula, más de dos mil millones de personas van a pensar que nombré a Dios.  Los cristianos, los islámicos y los judíos nombran así a la divinidad.  Si decimos “doce”, los millones de personas que han ido a la escuela probablemente piensen en “meses”, o simplemente digan “un año”.

Para la mentalidad tradicional es importante tanto el número de cosas como el número de hechos.  A veces, por sí solos, los números nos permiten acceder a una comprensión de los seres como de los acontecimientos. 

Empecemos con un cuento sencillo sobre la capacidad que tienen los números de responder a las necesidades de la vida.


El padre capcioso.

Un señor decidió distribuir un grupo de camellos entre sus hijos.  Los llamó a su presencia y les dijo que recibirían los animales de la siguiente manera: el mayor tendría la mitad de los camellos, el del medio la cuarta parte y el menor, la sexta parte.

El anuncio causó gran alegría en los jóvenes, pues eso les permitía independizarse.  Pero la inquietud llegó cuando contaron cuántos camellos había en el grupo para repartir: eran once. ¿Cómo darle la mitad al primero? ¿Cuántos son la cuarta parte o la sexta?  Buscaban la forma de cumplir la voluntad del padre, pero era imposible.

Acudieron entonces a un “maestro de los números” que había en aquel lugar, un hombre calmo, que no se asustaba ante los problemas.  Luego de escuchar atentamente el planteo, les dijo: “Les presto mi camello, con la condición que me lo devuelvan para mañana, pues tengo que recorrer una larga distancia y no estoy dispuesto a andar a pie”.

Los hermanos quedaron todavía más inquietos, pues al inconveniente de tener que repartirse los camellos de su padre, ahora se les agregaba la responsabilidad de devolver el animal al maestro, que les había respondido de una manera incomprensible.

Pasadas unas horas, reunieron en el corral lo que tenían para repartir según los mandatos paternos, con el animal prestado.  Y casi sin darse cuenta lograron cumplir los cupos asignados.  El mayor recibió la mitad, seis camellos, el del medio tomó los tres que le correspondían, que era la cuarta parte, y el menor tuvo los dos camellos, la sexta parte, que su padre le había señalado.  Y lo más asombroso, ¡ les quedó un camello para devolverlo al que se los prestó!.


Un maestro de los números.

La escritura de los números, tal como la hacemos ahora, se generalizó en Occidente recién en el siglo XV d.C., especialmente con el nacimiento de la imprenta.  Llegaron a nosotros a través de los árabes, a partir del siglo X d.C., quienes a su vez los habían aprendido de los nativos de la India, que tenían un sistema muy elaborado desde el siglo VI a.C.
Pitágoras y Euclides
Miniatura florentina, Siglo XIV

En la antigüedad, Pitágoras (griego, aproximadamente 582-507 a.C) fue un destacado maestro de los números y el pensamiento.  Nacido en la isla de Samos, se formó con buenos maestros, entre ellos Tales de Mileto (griego, 630-545 a.C), uno de los Siete Sabios.

La vida de Pitágoras estuvo siempre sometida a dificultades políticas. Por eso se dirigió a la Magna Grecia, como se llamaba Italia en aquellos tiempos y se instaló en la ciudad de Cortona, en el extremo sur de la península.

Allí fundó un grupo de características religiosas, con reglas estrictas.  Para pertenecer al grupo de pitagóricos se exigía una larga preparación, que duraba años.  Durante esa primera parte, el postulante no podía encontrarse con Pitágoras.  A lo sumo, en algunos momentos especiales, oía sus enseñanzas detrás de una cortina.

Los pitagóricos creían fuertemente que los números, lo que para ellos quería decir los enteros positivos 1,2,3…, tenían un significado místico. Los números eran una especie de verdad eterna, percibida por el alma y no dependían de los sentidos ordinarios. De hecho, ellos pensaban que los números tenía una existencia física, y que el universo estaba de algún modo construido a partir de ellos.

Los pitagóricos estudiaron propiedades de los números que nos son familiares actualmente, como los números pares e impares, números perfectos, números amigos, números primos, números figurados: triangulares, cuadrados, pentagonales.

Pero para los pitagóricos los números tenían otras características. Sostenían que cada número tenían su propia personalidad, masculina o femenina, perfecto o incompleto, hermoso o feo. El diez era el mejor número porque contiene en sí mismo los cuatro primeros dígitos, 1+2+3+4=10, y estos escritos en forma triangular forman un triángulo perfecto.

De Pitágoras y su escuela tenemos el famoso teorema que dice: “En todo triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos”.   Aplicando este teorema al triángulo rectángulo más simple posible, el que tiene sus dos catetos iguales a uno, se siguió un descubrimiento que enervaría a la escuela pitagórica: los números irracionales.

Muchas más enseñanzas nos quedaron de estos “maestros de los números”.  Sus aplicaciones matemáticas a la música siguen presentes en este largo camino de la humanidad que busca la armonía final, aquella que se asemeja a la alegre armonía del universo.


Los números acompañan al espíritu.

Los números son tan importantes para la inteligencia como el alimento para el cuerpo.  Una persona que ignore cuestiones elementales de esta realidad puede quedar atrapada en un grave sometimiento.
En los últimos años se destaca una rama de la matemática aplicada, la Teoría de los Juegos, en relación con la sociología, la  biología, la psicología, que analiza las interacciones entre individuos que toman decisiones en un marco de incentivos formalizados (juegos). El matemático John von Neumann (húngaro estadounidense, 1903-1957) aplicó esta teoría a la economía, por lo cual se premió a dos de sus seguidores con el Nobel de Economía.

De Geometría y Perspectiva
Lorenz Stoer
(alemán,1537-1621)
De los comienzos de Renacimiento, nos llegan los textos de Nicolás de Cusa Cryftz (alemán, 1401-1464), en los cuales pone de manifiesto la orientación que nos dan los números para pensar lo trascendente.  A continuación, un párrafo tomado de su libro “La Docta Ignorancia”(libro 1, capitulo 12):

En primer lugar es necesario considerar las figuras matemáticas finitas (cosas), con sus propiedades y razones. En segundo lugar, trasladar adecuadamente estas figuras finitas a figuras infinitas (a los números por medio de la proporción). Después de estas dos cosas, llevar aún más alto las razones mismas de las figuras infinitas hacia el simple infinito absolutísimo desde cualquier figura (unidad). Entonces nuestra ignorancia, incomprensiblemente, nos enseñará cómo se entiende más recta y verdaderamente lo más elevado, trabajando en el enigma.”

El reconocimiento del valor de los números también es cantado por los poetas.  El siguiente ejemplo es de Pablo Neruda (chileno, 1904-1973), para leer despacio, a media voz.

Oda a los números

Qué sed
de saber cuánto!
Qué hambre
de saber
cuántas
estrellas tiene el cielo!

Nos pasamos
la infancia
contando piedras, plantas,
dedos, arenas, dientes,
la juventud contando
pétalos, cabelleras.
Contamos
los colores, los años,
las vidas y los besos,
en el campo
los bueyes, en el mar
las olas. Los navíos
Pablo Neruda
se hicieron cifras que se fecundaban.
Los números parían.
Las ciudades
eran miles, millones,
el trigo centenares
de unidades que adentro
tenían otros números pequeños,
más pequeños que un grano.
El tiempo se hizo número.
La luz fue numerada
y por más que corrió con el sonido
fue su velocidad un 37.
Nos rodearon los números.
Cerrábamos la puerta,
de noche, fatigados,
llegaba un 800,
por debajo,
hasta entrar con nosotros en la cama,
y en el sueño
los 4000 y los 77
picándonos la frente
con sus martillos o sus alicates.
Los 5
agregándose
hasta entrar en el mar o en el delirio,
hasta que el sol saluda con su cero
y nos vamos corriendo
a la oficina,
al taller,
a la fábrica,
a comenzar de nuevo el infinito
número 1 de cada día.
Tuvimos, hombre, tiempo
para que nuestra sed
fuera saciándose,
el ancestral deseo
de enumerar las cosas
y sumarlas,
de reducirlas hasta
hacerlas polvo,
arenales de números.
Fuimos
empapelando el mundo
con números y nombres,
pero
las cosas existían,
se fugaban
del número,
enloquecían en sus cantidades,
se evaporaban
dejando
su olor o su recuerdo
y quedaban los números vacíos.
Por eso,
para ti
quiero las cosas.
Los números
que se vayan a la cárcel,
que se muevan
en columnas cerradas
procreando
hasta darnos la suma
de la totalidad de infinito.
Para ti sólo quiero
que aquellos
números del camino
te defiendan
y que tú los defiendas.
La cifra semanal de tu salario
se desarrolle hasta cubrir tu pecho.
Y del número 2 en que se enlazan
tu cuerpo y el de la mujer amada
salgan los ojos pares de tus hijos
a contar otra vez
las antiguas estrellas
Y las innumerables
espigas
que llenarán la tierra transformada.


Las artes liberales
Francesco di Stefano, Pesellino (italiano, 1422-1457)