domingo, 28 de abril de 2013

EL CIERVO ESCONDIDO


Hace tiempo en un lugar.

Camellos en el desierto
Wu Guanzhong
(chino,  1919-2010)
Los cuentos son ficciones, pero que suelen tener algunas referencias concretas, que nos ayudan a entender su mensaje. El siguiente es un relato situado en Cheng, un pequeño territorio en el centro de China. El lugar tiene una larga historia, desde civilizaciones primitivas que se remontan a 6.000 años antes de Cristo. Situado en una de las provincias chinas de la famosa “ruta de la seda”, es un sitio continental influenciado por variadas culturas.

El cuento que citamos a continuación, está en uno de los libros más conocidos del taoísmo, que se llama Lie Tse, probablemente originado en maestros del siglo III a.C.

Muchos de estos relatos se encuentran diseminados en Occidente. Uno de los escritores modernos que nos acercó estas enseñanzas fue Lin Yutang.


El ciervo escondido.

Un leñador de Cheng se encontró en el campo con un ciervo asustado y lo mató. Para evitar que otros lo descubrieran, lo enterró en el bosque y lo tapó con hojas y ramas. Poco después olvidó el sitio donde lo había ocultado y creyó que todo había ocurrido en un sueño. Lo contó, como si fuera un sueño, a toda la gente. Entre los oyentes hubo uno que fue a buscar el ciervo escondido y lo encontró. Lo llevó a su casa y dijo a su mujer:
-Un leñador soñó que había matado un ciervo y olvidó dónde lo había escondido y ahora yo lo he encontrado. Ese hombre sí que es un soñador.
Zhuangzi sueña o es soñado

-Tú habrás soñado que viste un leñador que había matado un ciervo. ¿Realmente crees que hubo un leñador? Pero como aquí está el ciervo, tu sueño debe ser verdadero -dijo la mujer.

-Aun suponiendo que encontré el ciervo por un sueño -contestó el marido- ¿a qué preocuparse averiguando cuál de los dos soñó?

Aquella noche el leñador volvió a su casa, pensando todavía en el ciervo, y realmente soñó, y en el sueño soñó el lugar donde había ocultado el ciervo y también soñó quién lo había encontrado. Al alba fue a casa del otro y encontró el ciervo. Ambos discutieron y fueron ante un juez, para que resolviera el asunto. El juez le dijo al leñador:

-Realmente mataste un ciervo y creíste que era un sueño. Después soñaste realmente y creíste que era verdad. El otro encontró el ciervo y ahora te lo disputa, pero su mujer piensa que soñó que había encontrado un ciervo que otro había matado. Luego, nadie mató al ciervo. Pero como aquí está el ciervo, lo mejor es que se lo repartan.

El caso llegó a oídos del rey de Cheng y el rey de Cheng dijo:

-¿Y ese juez no estará soñando que reparte un ciervo?


El sueño en la vida.

Según las correspondientes investigaciones un hombre de 60 años habría soñado, durmiendo, un mínimo de cinco años. Si el sueño ocupa un tercio de vida, alrededor del 25 % del sueño está atravesado por sueños. Pero no solamente se sueña dormido, sino que debemos agregar el sueño despierto y las ensoñaciones, para alcanzar una parte impresionante de la vida.

Bazar (2000)
Zoran Yasem
El sueño es un algo que sucede y que escapa a nuestra voluntad y responsabilidad. Por eso, el que sueña, vive esa historia como si existiese realmente fuera de su imaginación. No la puede provocar, es solamente su testigo.

Para comunicarse con nuestra mirada conciente, el fenómeno de soñar utiliza el relato y los símbolos. Algunos lo interpretan como señales del estado de nuestro inconsciente y el modo de conocer nuestra alma en toda su plenitud. En los sueños residen los deseos no realizados o reprimidos como también las potencialidades de todo lo que somos capaces de hacer. Todo esto se manfiesta a nuestra mente en símbolos y relatos, algunos aparentemente de lo más absurdos.

Como en el cuento presentado, el sueño cumple funciones muy importantes para la vida humana. Hace surgir impulsos reprimidos durante el día para eliminarlos. Otras veces presenta problemas que se están ocultando, y en otras ocasiones encontramos soluciones representadas claramente. Su función selectiva alivia la vida consciente.

Quizás la función más importante del sueño sea la de establecer un equilibrio compensador en el psiquismo de una persona. Lo que deseamos, lo que nos angustia, o aquello a lo que aspiramos, encuentran un contrapeso saludable en las imágenes que se presentan en el sueño. En toda circunstancia de la vida, el descanso nos da equilibrio y nuestro mundo onírico nos brinda su luz y, la mayoría de las veces, su solución.


La relidad del sueño.

Gracias a la tradición y a muchos estudiosos contemporáneos, hoy podemos entender que la realidad abarca, en cada persona, dos ámbitos: lo que vive despierta, en lo que se llama vigilia, y lo que vive durmiendo, en el sueño y en las ensoñaciones. Estos dos espacios de vida, que aparentemente están tan lejanos uno del otro, son muy cercanos y complementarios, de tal forma que constituyen la única realidad.

La experiencia común nos señala que muchas cosas que vivimos en nuestra vida, decisiones, situaciones, lecturas, imágenes, se manifiestan de distintas maneras cuando soñamos. Del mismo modo, esas situaciones que pasan por nuestra mente cuando soñamos, aún las más extravagantes o alteradas, nos resuelven situaciones de vigilia o nos abren a dimensiones que no alcanzaríamos solo con nuestra consciencia.

Ilusión.
Wu Guanzhong
(chino,  1919-2010)
La pregunta del rey de Cheng al final del cuento citado es iluminadora: “¿Y ese juez no estará soñando que reparte un ciervo?”. Si la realidad humana está construida desde dos ámbitos, no es banal la pregunta. El juez pudo haber resuelto el caso desde sus propios sueños, y no solamente desde la aplicación de leyes conocidas. Es muy poco probable que un código de algún reino contenga leyes referidas a situaciones que se dan en los sueños.

Aprovechemos la consideración del monarca y hagámonos preguntas sobre lo que experimentamos en nuestra realidad. Por ejemplo, el nombre del reino de Cheng, ¿no vendrá del algún sueño?. Aparece en el cuento, en la antigüedad muchos se refirieron a ese lugar, pero alguien le dio el nombre por primera vez, y estamos seguros que ese primero que lo nombró no encontró el nombre escrito en ningún lado.

Nuestra propia vida es como el territorio de Cheng, un entrecruzamiento. En el caso de aquel territorio, es un intercambio de culturas y religiones. En el caso de cada uno, es un intrincado cruce de decisiones y sueños propios, de antepasados y de contemporáneos. Somos un nudo de relaciones de vigilia y también de las soñadas.

Bamboo negro (2008)
Nina Kuo (norteamericana)




 

jueves, 4 de abril de 2013

UN JUICIO

El asesinato de Santa Ludmila
Anónimo, Crónica de Dalimil
(Checoslovaquia, 1310)

Los cuentos populares suelen ser alegorías, es decir, un relato que usa lenguaje figurado para expresar una idea compleja. Sucede que en el campo ético o religioso aparecen experiencias que son muy difíciles de explicar con una palabra o un razonamiento. Entonces se usa un relato, que con sencillez muestra algo que nos llevaría largas explicaciones. Esta forma de expresión es usada en todas las tradiciones.

El lenguaje figurado que usan las alegorías está compuesto por símbolos y metáforas. La idea que encierra el relato es aplicable a muchos campos, personales o sociales, según el interés del lector. Por eso hay alegorías que vienen de muy antiguo, y aún en nuestros días son utilizadas para distintas actividades. Ejemplos como el “Mito de la Caverna” de Platón (griego, 427-347 a.C.), o las obras de teatro de William Shakespare (inglés, 1564-1616) o Calderón de la Barca (español, 1600-1681) son muy conocidos.


El Juicio.
En la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso desde el primer momento se procuró un chivo expiatorio para encubrir al culpable.

Recreación de una miniatura
Laura Alberich
(española)
El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasa o nula oportunidad de escapar al terrible veredicto ...la horca! El Juez también complotado cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo por ello dijo al acusado: "Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor vamos a dejar en manos de él tu destino, vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tú escogerás y será la mano del Dios la que decida tu destino."

Por supuesto el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda culpable y la pobre víctima aún sin conocer los detalles se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa.

No había escapatoria. El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Éste respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse abrió los ojos y con una extraña sonrisa tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente: "Pero qué hizo? Y ahora? Cómo vamos a saber el veredicto?" "Es muy sencillo respondió el hombre. Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que me tragué".

Con rezongos y bronca mal disimulada debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.


Elementos importantes.

Al comienzo del cuento, y solamente allí, se menciona el motivo del juicio: el asesinato de una mujer. Como todo relato simbólico, no da ninguna situación geográfica, y menos nombres o algún dato que nos permita identificar la narración con algún hecho registrado. Apenas si se menciona la Edad Media, que poco ayuda en este sentido. El texto nos empuja a buscar el sentido de los componentes que se mencionan.

La mujer es una señal representante de lo femenino. Así rápidamente nos sumergimos en los dualismos presentes en la realidad, como es la noche y el día, lo alto y lo bajo, el cielo y la tierra y, en este caso, lo femenino y lo masculino. Estas dualidades se pueden aplicar a toda la realidad, y también a la realidad interior de cada hombre. La tradición sabe que cada ser humano es un universo en pequeño y por lo tanto, lo que observamos en el universo o en nuestro entorno pueden ser aplicadas a nuestro mundo interior, a nuestro ser, alma y cuerpo.

Sumisión al Rey René
(manuscrito francés, ca. 1469)
En el cuento se intenta encubrir el crimen acusando a un hombre de bien. El poder injusto está representado por una persona influyente y por un juez venal. Esta es una observación triste de la humanidad: el papel de las personas influyentes. Los que deberían mostrar conductas adecuadas por la responsabilidad de sus cargos, son los que realizan el crimen o lo encubren groseramente. En la alegoría representan las fuerzas oscuras de la sociedad, la malignidad que está presente en las civilizaciones.

Otro objeto que cobra relevancia en esta historia es el papel. Son dos escritos con la misma palabra: culpable. El papel es el símbolo de la fragilidad. Puede tener escrito una sentencia terrible, pero no es impedimento para que el acusado se coma uno. Deglutir el papel no le hace nada, y de esta manera salva su vida.

Finalmente, lo que genera toda la tensión del relato, las palabras de la sentencia: inocente o culpable. Entre las dos, la más importante es la primera, la que parece frágil porque ni siquiera se escribe.


La aplicación interior.

La tradición enseña que las alegorías se pueden aplicar a distintos ámbitos de lo humano: social, político, ético o religioso. También sugiere que antes de mirar los sentidos en el ámbito de interés, hay que aplicar el relato al propio interior, al corazón. “Zapatero, a tus zapatos”, dice el refrán.

Códice Manesse
(alemania,
 entre 1305 y 1315) 
Cada persona, vista en su interior, es un universo completo. La dualidad masculino y femenino están en su interior, como todas las dualidades. Una vez que superamos las referencias a la sexualidad, y entramos en el orden espiritual, lo masculino es el don y lo femenino la receptividad, en nuestras actitudes de vida. Todo ser humano, sea varón o mujer, tiene cosas para dar y recibir. De esta manera, lo masculino y lo femenino son aspectos de nuestra interioridad. También se suele decir que los aspectos racionales del ser son nuestro lado masculino, como los aspectos intuitivos son el costado femenino de nuestra personalidad. Se podrían encontrar otras analogías en nuestras características humanas.

Es importante entender, en la alegoría, que el asesinato de la mujer hace referencia al corazón humano, cuando se coarta la creatividad, la intuición, y de este modo se le quita a la persona su libertad. De muchas maneras, el lado oscuro de las civilizaciones han intentado someter al hombre para tener esclavos, para mandar a pelear con otros por intereses mezquinos. Una de las formas más contundentes para vencer al ser humano es la culpa. “Culpable” decían los dos papelitos que el juez venal había utilizado como trampa.

La solución del cuento, lo que hace sonreir con extrañeza al reo condenado a muerte, es comprender bien la propia inocencia. Lo que permite al hombre deglutir la sentencia de culpable, cambiarla para siempre, es la convicción de la propia inocencia. Algunos no saben cómo va a terminar la historia, otros pretender someter al acusado, y el reo, desde su profunda soledad, da un testimonio de inocencia.

La enseñanza primordial de la alegoría es que vivamos con inocencia. En el origen, la palabra “inocente” significa “el que no hace daño”. El inocente es el que tiene integrados todos los aspectos de su ser, los representados por lo masculino y por lo femenino. Inocente es el que da y recibe, el que armoniza razón con intuición y creatividad. Es el que deja de lado las culpas, los reproches del pasado, y vive con libertad su presente.


Interpenetración iridiscente N°5 Eucalipto
Giacomo Balla
(italiano, 1871-1958)


miércoles, 27 de febrero de 2013

LA VIUDA LISTA


Un cuento huave.

Mujeres en su pueblo.
Rodolfo Morales
(mexicano, 1925-2001)
En el estado de Oaxaca, México, conviven al menos 16 pueblos o culturas, con lenguajes totalmente diferentes uno de otro. En ese lugar, en una franja de 40 kilómetros entre el océano Pacífico y dos lagunas, conocidas como Mar Superior y Mar Inferior, viven los huaves, un pueblo que actualmente cuenta con poco más de 20.000 integrantes. El término de huave fue impuesto por los zapotecas para referirse a la "gente que se pudre en la humedad", pero ellos se nombran a sí mismos en su lengua, "Mero ikooc" que significa literalmente "verdaderos nosotros".

La zona es árida y desolada. Las lluvias son escasas, el riego difícil y la producción, tanto en el mar como en la tierra, está sujeta a las variaciones del tiempo. La pesca y la mitología giran en torno a los vientos encontrados del norte y del sur, como también tienen en cuenta la larga época de la sequía y la corta temporada de lluvias.

De este entorno es el siguiente cuento.


Una viuda y el diablo.

Cocina huave.
Fotografía de 1908.
Cuentan que una vez, el diablo se enamoró de una viuda. Llegaba a su casa y le platicaba. A la señora no le gustaba y además, tenía miedo de que se enojara. Tanto y tanto le ofrecía el diablo que por fin la señora dijo:
-Bueno, seré tu mujer si me construyes una casa bonita.

El diablo se la hizo. La viuda fue a buscar al cura para que le echara agua bendita; así, el pobre diablo no podría entrar a la casa que él mismo había hecho.
El cura le advirtió:
-Si no encuentras el modo de acabar con él, él acabará contigo.

La mujer pensó bien el asunto y esto hizo: busco dos montones de botellas, uno blanco y otro oscuro. Se sentó en la enramada, era la hora en que acostumbraba llegar el diablo. La encontró muy atareada.
-¿Qué haces?
-Aquí, lavando botellas. ¿No me ayudas?
-Sí.
Máscara huave para danza
Segunda mitad del siglo XX.
-Lava ese montón de botellas -le dijo señalando las oscuras, hasta que queden limpias, como ésas -y señaló el otro montón.
-¿Y cómo crees que voy a hacer claro lo oscuro? No se puede.
-Claro que sí, mira ya todas las que llevo.
-¿Y cómo le hiciste?
-Ah, es que se tienen que lavar por dentro. Si eres poderoso, ¿por qué no te metes?

El diablo entró en la botella y la mujer luego la tapó. Ya que tuvo encerrado al diablo, fue al monte y, con todo y botella, lo enterró.
Y por eso dicen que sólo las mujeres son más listas que el diablo.


De a pares.

En la consideración de la tradición la realidad se presenta de a pares. Lo más evidente es que el tiempo transcurre entre el día y la noche, lo que se convierte en un símbolo ordenador de los muchos aspectos de la vida de este mundo. No hay figura sin fondo, no hay sonido sin silencio. Si un instrumento musical emitiese un sonido constante, sin interrupción de silencio, nunca nos daríamos cuenta de su calidad, si es grave o agudo, si es fuerte o suave. Nuestros sentidos perciben mediante los contrastes y las diferencias. Por eso se dice que aprendemos por comparación.

El cuento presenta a una viuda, que es una mujer en una situación despareja. Ha perdido a su esposo, ha quedado dividida, separada. Es una mujer solitaria, ya no tiene a aquel que complementa su vida. Para nosotros la viuda es un ser débil, incompleto. Se asemeja a los huérfanos, que son los hijos que ya no tienen a sus padres. De nuevo la situación es de a par, pues somos hijos porque tenemos padres.

La viuda parece entender muy bien la dualidad de la realidad, y la usa en su beneficio. Al diablo enamorado le solicita una casa, pero mediante el agua bendita le impide la entrada. Entrar o no entrar, la dualidad que rige el paso de un ámbito a otro. En la sencillez del relato está puesta la gran decisión de la viuda: a su marido lo dejó entrar en su casa, al diablo no.

El diablo, en este caso, representa la turbación, la sobreexitación. Es muy extraño que el representante de la separación, del corte, de la división, se manifieste enamorado, buscando la unión. Es el símbolo de la influencia molesta en la debilidad. Es la tentación, que siempre aparece en el momento en que nos faltan fuerzas, cuando nos sentimos incompletos, como la viuda.

La mujer resuelve el problema mediante el recurso al contraste, las botellas claras y las botellas oscuras. Ella entiende que la realidad es dual, pero el diablo, por vanidad o por ambicionar poseer a la mujer, reniega de lo que sabe y entra en la botella.


La mujer y el diablo.

Como sucede en la Biblia cuando se presenta la enemistad entre Eva, la madre de los vivientes, con el diablo, todas las tradiciones muestran este contraste. En el libro del Génesis se plantea que la serpiente maligna acecha el talón de la mujer, mientras ésta le pisa la cabeza. En el final del Libro, en el Apocalipsis, se recrea la misma situación, entre la mujer coronada de estrellas y el dragón que la acecha cuando está por dar a luz.
Sin título.
Enrique Flores
(mexicano, nac. en 1963)

Desde las culturas más antiguas, la mujer representa la fuerza de la tierra y a la vez la intuición más alta del alma. Estos dos aspectos están presentes en el cuento. Luego de escuchar el consejo del cura, la viuda no se asusta de la situación, y busca con firmeza la solución capaz de derrotar a tan potente adversario. Es la fuerza de la tierra, que utiliza su mejor arma: la intuición, el conocimiento superior de lo que puede tentar al tentador. No es un acto de violencia, sino de persuasión.

La solución de la viuda no es romper nada, ni siquiera quitar la vida del oponente. Encuentra una forma de salvación en la propia realidad, dándole sentido y orden. Pone botellas blancas de un lado y oscuras de otro. No las modifica ni las altera, sino que simplemente las agrupa, para hacer evidente lo que son. Con esta actitud y apelando al orgulloso poder del enamorado, logra que éste quede atrapado en una botella oscura.

Sirve reconocer que la actitud del diablo es ambivalente. Por un lado es la pasión ambiciosa, desordenada. Por otro, es alguien que queda encerrado en su lógica, cayendo en la trampa racional que le propone la viuda y siendo muy necio con lo que sabe, que no se puede hacer claro lo oscuro.

La sabiduría del pueblo huave, antigua y misteriosa, viene del conocimiento profundo del corazón humano. Por este motivo los sentimos tan cercanos a nuestras propias vidas. Los cuentos de los pueblos no hacen más que poner en evidencia lo que sucede en lo más profundo de nuestro interior. Muestran cómo, en un corazón pacífico y armonioso, las fuerzas de la intuición y de la vida son capaces de superar las dificultades y tentaciones.


La calle del laberinto
Ivonne Kennedy
(mexicana, nac. en 1971).

miércoles, 13 de febrero de 2013

LOS COMIENZOS DEL HOY


Los orígenes del hoy.
Mesa de Chamanes
Cultura Jama Coaque
(Ecuador, 400 aC - 1400 dC)

Los cuentos se sitúan fuera del tiempo histórico. A veces las situaciones que narran están cerca de la vida cotidiana, otras veces muy distantes . Con este método, logran transmitir una enseñanza o un simple ejemplo que cualquiera puede aplicar a la vida corriente.

Algunos cuentos hablan del origen de los seres humanos y de las cosas del universo, como si hubiesen sucedido hace mucho tiempo, incluso antes de la historia de la humanidad tal como la conocemos. En realidad, esto es una forma de expresión cuya única intención es hablar del presente. No hay ninguna pretensión de explicar cómo empezaron las cosas, sino de mostrar cómo son ahora.

Del mismo modo hay otro género de cuentos que nos habla de un futuro lejano, a veces catastrófico, otras veces de plenitud. En realidad nadie ha podido ir a espiar el futuro. Aunque hablan de lo que sucederá en otro tiempo, las enseñanzas son para el presente, para el tiempo actual.

La siguiente narración se enmarca en una de las características descriptas: los relatos que tratan de explicar cómo es la realidad actual a partir comienzo antes del tiempo.

La Creación de la Tierra y el Cielo

Fue el bondadoso Hacedor quien creó la tierra. Pero ésta, al principio, estaba completamente desnuda. Era necesario vestirla y la vistió con selva de árboles gigantes y plantas menores que iban a dar los más variados frutos.
Los Negros de Esmeraldas
Andrés Sánchez de Gallque
(ecuatoriano, s. XVI)

Entre las ramas altas silbaba el viento solitario, unas veces como bestia salvaje, otras como pájaro llorón, y otras al modo del zumbido de las moscas. Entonces el Hacedor dijo:
-¡Mi creación está todavía incompleta!... ¡Ahora corran cuadrúpedos y serpientes por el suelo! ¡Puéblense los árboles de pájaros cantores! ¡Vuelen y anden los insectos por donde quieran o puedan!
Y eso fue.

La tierra no estaba completa todavía. Algo más faltaba. Entonces el Hacedor subió a la copa del árbol más alto llevando en su diestra una hermosa jarra de oro. Con sus ojos divinos contempló su obra y notó que la flora inmensa se moría de sed.
-¡Sean los ríos y los lagos! –dijo. Y volcó su jarra llena de agua milagrosa sobre el suelo; y los ríos y los lagos fueron.

Faltaba algo más. De algún rincón secreto sacó una tela finísima de color azul, la echó hacia la altura y, sopla que sopla, la extendió en una comba infinita cubriendo la tierra con el cielo.
-¡Sobre este firmamento brillarán el Sol, la Luna y las estrellas, y cruzará el río Nayanza -agregó-, para que, cuando desborde, llueva en la tierra!
Y eso fue.

Pero faltaba algo más. Faltaba el hombre, pues el Hacedor no estaba satisfecho con las criaturas animales que creara. Eran incapaces de comprender las maravillas de su obra. Y así subió un día al cráter del volcán, llevándose una porción de barro del valle. Al borde de esa descomunal boca de la montaña, modeló un muñeco que parecía un hombre. Luego, en la gran hornilla del coloso prendió fuego y puso a cocer la figura antropomorfa, obteniendo lo que quería. Le bastó solamente el soplo de su alegría para que el muñeco sea el mismísimo hombre pleno de vida e inteligencia, a quien el Hacedor le regaló cuanto había creado antes, y además una compañera para que la raza propia se multiplique y pueble sus inmensos dominios.


Señales del relato.

Arcángel Gabriel
Isabel de Santiago
(ecuatoriana, 1660 - 1714)
El relato circula actualmente en varias comunidades aborígenes de América Central y en el norte de América del Sur. Es claramente sincrético, pues asimila distintas tradiciones que confluyeron en ese lugar. Esto muestra que muchos aspectos de las tradiciones van más allá de los grupos humanos en donde se originan. Las concepciones que se reflejan en los cuentos populares suelen tener valores reconocibles por otras comunidades humanas, y a veces alcanzan a ser universales.

El cuento referido tiene varios indicios que nos ayudan a entender cómo concibe la realidad presente. Tal como se dijo al comienzo, este tipo de relato apunta a que el interlocutor entienda cómo es el mundo en el cual vive. Así como el niño aprende de sus padres cómo obrar en su vida, en un proceso de muchos años, de la misma manera los grupos humanos aprenden, de sus maestros de sabiduría, cómo entender su entorno para poder vivir en él.

Lo primero que resulta de la lectura de cuento es que se considera que todas las cosas tienen un valor extraordinario, son sorprendentes y casi inexplicables. Esto abarca el firmamento, las plantas, los animales, los hombres, el viento y el agua, en todas sus formas. Para expresar esta admiración se atribuye la hechura de todas las cosas a un ser superior en bondad. Es importante notar que el relato no discute sobre la existencia de un ser divino, sino que viendo todo lo que hay no puede menos que concebir la presencia de alguien que ha realizado todo. El ser supremo es destacado en su bondad, más que en su poder.

Los beneficios del Hacedor son inmensos. Viste la tierra de plantas, acompaña al viento con los pájaros y los insectos, calma la sed de los vegetales con el agua, despliega el firmamento para los astros y le da un río para que llueva sobre la tierra. Cada acción del Hacedor es una enseñanza para nuestro tiempo. Las plantas son necesarias para la belleza de la tierra, hay que calmar su sed regándola todos los días, el ritmo de los astros permite ordenar nuestra vida y la lluvia es un beneficio para todos.

Composición Indigenista
Camilo Egas
(ecuatoriano, 1889-1962)
El relato también habla del hombre. Dice que nuestra característica principal es buscar comprender las maravillas, nuestra capacidad de asombro. Todo nos llama la atención, queremos siempre saber más, cada uno siguiendo sus propios intereses en el inmenso cosmos en el cual estamos viviendo.

Nosotros, los hombres de hoy, estamos hechos de barro, lo que nos une a la Tierra y nos da un sentimiento de pertenencia al universo. Somos de la misma materia de todas las cosas, por lo que no deberíamos sentirnos extraños en el universo, o totalmente distintos a las cosas que nos rodean. Por el contrario, estamos unidos al cosmos por origen, y también compartimos el mismo destino. La cocción en el horno del volcán es otra señal que el cuento nos da, para que logremos vencer el temor que nos producen los volcanes activos, y podamos comprender que la “cocina” de nuevos seres continúa.

Y lo que da vida a este muñeco es el soplo de alegría que nos brinda el bondadoso ser supremo. Nuestra vida es alegría, fuente y sentido de toda la existencia. Es lo que nos hace intuir la trascendencia de la vida diaria y nos ayuda a entender que si alguien, como el supremo Hacedor, crea todas las cosas y las sostiene, lo hace por bondad. La alegría nos hace comprender que la vida y todo movimiento en el universo es causado solamente por la bondad.  

Verticalidad en blanco y verde
Enrique Tábara
(ecuatoriano, n. en 1930)

jueves, 31 de enero de 2013

EL AGUA DE LA VIDA

Un cuento panameño.

La República de Panamá alcanzó su independencia en 1903. Hasta ese entonces había estado anexada a Colombia, porque se había comprometido con el pacto bolivariano en 1821. Es muy famosa por el canal construído por el hombre, que une los Océanos Pacífico y Atlántico. Este país está en un itsmo, que surgió geológicamente hace tres millones de años, uniendo los continentes ya existentes conocidos después como América del Norte y América del Sur.
PendienteChiriquí, Panamá
(s. XI - XVI).

Es uno de los países étnicamente más diversos del mundo. Su población está compuesta por mestizos, mulatos, negros, blancos e indígenas de varios orígenes. Se encuentran en su territorio gente provenientes de muchas naciones: chinos, hindúes, españoles, judíos, italianos, colombianos, griegos, árabes, costarricenses. El 68% de los panameños son mestizos, el 15% blancos, el 10% negros, el 6% indígenas y el 1% asiáticos, estos últimos en su mayoría de ascendencia china.

El cuento que se presenta a continuación está arraigado en la tradición panameña, en una versión muy antigua y anterior a otras, como la del cuento homónimo de los Hermanos Grimm.


El agua de la vida.

Era una vez que una humilde anciana vivía con sus tres hijos. Eran muy felices, hasta cuando cayó enferma la señora, y ya se estaba muriendo, pues, todos los curanderos del pueblo habían venido a airarla, pero ninguno le quitó el mal.

Uno de los hijos hizo venir a una vieja curandera, casi olvidada por el pueblo. Esta, al llegar y ver a la señora, le dijo a sus hijos:
-Esta señora le queda muy pocos días de vida y con lo único que se puede curar es bebiendo el agua de la vida.
El mayor de los hijos de la señora, dijo:
-Yo seré el que iré a buscar ese remedio.
La vieja curandera le dijo que estaba bien, que ella le iba a decir dónde quedaba esa fuente del agua de la vida. Le dijo:
-Tienes que cruzar muchas montañas, derribar muchos dragones. También le aconsejó que si lo llamaran, que no volviera para atrás la mirada, y que si se encontrara con alguno, que no lo rechazara el hacer favores si se lo pidiese.

Así fue, y el día siguiente se fue el mayor que se llamaba Juan. Al llegar a una quebrada, una anciana estaba llorando y al ver a Juan, le dice:
Caras
Iglesia de S. Fco. de la Montaña
Veragua, Panamá (1630)
-Buen muchacho, ¿llevas prisa? Hazme el favor de cruzarme a la otra orilla.
Al verla Juan, le dijo:
-¿Qué crees, vieja, que estoy hecho para cargarte?
Y siguió su camino; la vieja, disgustada, lo maldijo.

Llegó la noche y Juan todavía seguía su camino. Ya había cruzado la montaña de oro y la de plata. A la mañana siguiente, llegando al monte del dragón, oyó que le llamaban. Este Juan, no queriendo obedecer los consejos de la vieja curandera, volvió a ver hacia atrás; en ese momento se convirtió en una piedra.

Pasaron dos días y no volvía Juan, y entonces Miguel dijo:
-Yo voy a buscar esa agua.
Y al día siguiente partía, pero le sucedió lo mismo que a Juan. Pasó otros dos días más y Pedro, viendo que no venía Miguel ni Juan, decidió irse. La vieja curandera le dio los mismos consejos.

Al día siguiente, muy temprano, partió Pedro. Al llegar a la quebrada, vio a la anciana llorando y le dijo:
-Buen muchacho, ¿llevas prisa? Hazme el favor de cruzarme a la otra orilla.
Al ver este pedido, Pedro le dijo:
-Llevo prisa, señora, pero le haré el favor de cruzarla al otro lado de la quebrada.
Así lo hizo.
Al llegar a la otra orilla, Pedro bajó a la señora y ésta le preguntó: -¿No te duele la espalda?
El muchacho le dijo:
-Sí, señora. Mire como está mi espalda toda cortada y derramando sangre. Fíjese como tengo la ropa. Pero no importa, ya le hice ese favor, que me gusta habérselo hecho.
La señora lo llamó y le dio una piedra para que ella le otorgara favores. Pedro agradeció a la señora y se fue. Cruzó el monte de oro y el de plata y llegando al del dragón, sintió que le llamaban y acordándose de los consejos de la vieja curandera, no volvió su vista atrás.

Del Clásico Napakanti
Guillermo Trujillo
(panameño, n. en 1927)
Siguió su camino; al llegar al monte del dragón, se le apareció uno y vio que se le venía encima. Se acordó Pedro de la piedra y le pidió que cortara las siete cabezas del dragón y así sucedió. Pedro cruzó el monte y al llegar al otro lado oía una bulla inmensa: era el agua de la vida, y le pidió a la piedra que le concediera el deseo de poder llegar hasta donde se encontraba el agua, y así fue. Al llegar al arroyo, se encontró con un águila, que le dijo:
-Pedro, agarra esta jarra que está en el rincón, toma de esa agua y bebe. Llévate si quieres, y al ir en tu camino riega gotas de agua por donde pases, y no vuelvas a mirar atrás hasta que hayas llegado a tu casa.
Y así lo hizo Pedro, y por su camino regaba las gotas de agua.

Faltaba una hora para que la mamá de Pedro muriera si no bebía del agua esa, y cuando llegaba Pedro le faltaba medio minuto. Al entrar en la casa, dice la vieja curandera:
-Ya era tiempo, muchacho, le falta muy poco tiempo de vida a tu madre; busca un vaso y sal de aquí.
Pedro fue en busca del vaso y se lo dio a la vieja curandera.
Esta le dio el agua, pronunciando unas palabras raras y la anciana recuperó vida; estaba como nueva.

Luego le dice la vieja curandera a Pedro:
- Dios te compensará, dándote bienes y fortuna. Asómate a la puerta y ya verás algo. Al mirar Pedro, vio una multitud de gente, y entre ellos, Juan y Miguel, porque él les había dado vida, regando gotas del agua de la vida.

Después de un tiempo, Pedro se casó, siendo muy feliz, cumpliéndose las palabras de la vieja curandera.


Andando con el héroe.

Muchos cuentos de la humanidad se refieren a pequeños o grandes héroes que, ante situaciones graves, tienen que emprender un viaje para encontrar algo que sea la salvación. El camino que siguen siempre tiene obstáculos que ponen a prueba a los que se atreven a transitarlo. Algunos sucumben, como los hermanos de Pedro, hasta que finalmente el héroe logra el cometido.
Meditación
Alfredo Sinclair
(panameño, nac. en  1915)

En el cuento panameño el punto de partida es la enfermedad de la humilde anciana. La vejez es símbolo de lo sagrado, pues la persona en esta etapa de la vida muestra una conexión con las fuerzas que están más allá del tiempo. Que un ser haya resistido al desgaste del tiempo se siente como una prueba de solidez, de verdad. El anciano sugiere la fuente del río de la vida, y es por eso que muchas veces se lo asimila con los niños.

En la historia que estamos viendo, la enfermedad pone en peligro la fuente de la vida, lo más sagrado del héroe. Ante el fracaso de los hermanos, el menor, Pedro, tiene que iniciar la marcha. Por ser el más chico es el más débil físicamente, aunque va a demostrar que aún lo más pequeño es capaz de grandezas inauditas.

En el viaje está acompañado por los consejos sabios de la curandera, la que conoce el remedio para la enfermedad de la anciana madre, y también sabe dar las señales necesarias para vencer todos los obstáculos. Dos son las recomendaciones. La primera se refiere al ejercicio de la generosidad con el que encuentre en el camino, y la segunda es la concentración en la tarea, no mirar atrás ante cualquiera que quiera distraerlo de su camino.

El agua de la vida, que es la salvación para su madre, está más allá de las montañas de oro y de plata, pasando por lejos todos los bienes materiales. También hay que vencer los miedos, para lo cual nuestro héroe cuenta con la piedra que le ha sido dada en recompensa por su generosidad.

El objetivo es el agua, que en la tradición tiene tres significados principales. Es un elemento que da vida, es un medio para limpiarse o purificarse, y finalmente es un centro de regeneración, pues la gestación humana se hace en un medio acuoso en el vientre de la madre. Como dice un poema del antiguo oriente:

Vosotras, las Aguas, que reconfortan,
¡tráigannos la fuerza,
la grandeza, la alegría, la visión!

Soberanas de las maravillas,
regentes de los pueblos, ¡las Aguas!
yo les pido remedio.

Ustedes las aguas, llévense esto,
ese pecado cualquiera que sea, por mí cometido,
ese entuerto que perpetré contra quien fuere,
ese juramento falaz por mí prestado.

El cuento presentado reconoce en Pedro a todo ser humano. Pues nadie está libre de hacer, alguna vez en la vida, un camino semejante para encontrar paz, reconciliación y nueva vida. Todos somos héroes de nuestro destino, en un largo camino para el cual no hay excusas de pequeñez, de anonimato. El relato nos alienta a seguir adelante con la vida, teniendo en cuenta los dos consejos de la sabia curandera: ser generosos con quienes nos necesitan y no mirar atrás a las culpas que nos estancan, pues el agua de la vida nos purifica y nos hace nacer de nuevo.

Larga espera
Olga Sánchez Borbón
(panameña, nac. en 1921)

lunes, 14 de enero de 2013

EL ÁRBOL QUE HABLABA


El origen de la humanidad.

Pintura Rupestre
Tassili N´Ajjer, Argelia
(ca. 5000 aC)
Es todavía motivo de discusión en qué lugar apareció el primer hombre con las características modernas. Las mayoría de las teorías admiten que el homo sapiens sapiens, tal la denominación del hombre moderno, estuvo sin dudas inicialmente en África, hace alrededor de 200.000 años y de allí se expandió a los otros continentes.

Citar un cuento de origen africano supone acercarse al núcleo de nuestro origen. Además, que el relato citado haga referencia al lenguaje, nos pone ante la más importante creación del hombre primitivo. El homo sapiens sapiens estuvo capacitado para la comunicación sonora desde sus comienzos, incluso heredó una cierta lengua de sus antepasados. Pero hace 50.000 fue capaz de los grafismos de símbolos, y hace unos 7.000 años empezamos a escribir.


El árbol que hablaba

Había un lobo en la selva. Un día, cuando estaba afuera paseando, encontró a un árbol que tenía unas hojas que parecían caras de personas. Escuchó atentamente y pudo oír al árbol hablar.
El lobo se asustó y dijo:
-Hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante.

Tan pronto como hubo dicho estas palabras, alguna cosa que no pudo ver lo golpeó y lo dejó inconsciente. No sabía durante cuánto tiempo había estado allí tendido en el suelo, pero cuando despertó estaba demasiado asustado para hablar. Se levantó inmediatamente y empezó a correr.

El lobo estuvo pensando acerca de lo que le había ocurrido y se dio cuenta de que podía usar el árbol para su provecho. Se fue paseando de nuevo y se encontró a un antílope. Le contó lo del árbol que hablaba, pero el antílope no le creyó.
Figuras femenina y masculina
Congo (siglos XVIII-XIX)

-Ven y lo verás tu mismo -dijo el lobo- pero cuando llegues delante del árbol asegúrate de decir estas palabras: "Hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante". Si no las dices, morirás.

El lobo y el antílope se acercaron hasta el árbol que hablaba. El antílope dijo:
-Has dicho la verdad, lobo, hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante.

Tan pronto como dijo esto alguna cosa lo golpeó y lo dejó inconsciente. El lobo cargó con él a su espalda y se lo llevó a casa para comérselo. "Este árbol que habla solucionará todos mis problemas", pensó el lobo. "Si soy inteligente nunca más volveré a pasar hambre."

Al día siguiente el lobo estaba paseando como de costumbre. Al cabo de un rato se encontró con una tortuga. Le contó la misma historia que le había contado al antílope, y la llevó hasta el lugar. La tortuga se sorprendió cuando vio al árbol hablante.

-No creía que esto fuera posible -dijo- hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol hablante.

Inmediatamente fue golpeada por algo que no pudo ver y cayó inconsciente. El lobo la arrastró hasta su casa y la puso en una olla. Pensó en hacer una estupenda sopa.

El lobo estaba orgulloso de sí mismo. Después del antílope y la tortuga cazó un ave, un jabalí, y un ciervo. Nunca antes había comido mejor. Siempre usaba la misma estrategia. Contaba a sus presas que debían decir que nunca antes habían visto a un árbol hablar y que si no lo decían morirían.

Todos ellos hicieron lo que el lobo les dijo y todos ellos quedaron inconscientes. Luego el lobo cargaba con ellos hasta su casa. Era un plan perfecto, él lo creía simple e infalible, y agradecía a las estrellas el hecho de haber encontrado a ese árbol. Esperaba comer como un rey durante el resto de su vida.

Un día, que se sentía con algo de hambre, el lobo fue a pasear de nuevo. Esta vez se encontró con una liebre. El lobo le dijo:
-Hermana liebre, he visto algo que tú no has visto desde el tiempo de tus antepasados.
-Hermano mayor, ¿qué puede ser? -preguntó la liebre.
-He visto un árbol que habla en la selva -dijo el lobo.
Contó la misma historia de siempre a la liebre y se ofreció para llevarla a ver ese árbol hablante.

Fueron juntos hasta el lugar. Cuando se acercaban al árbol el lobo le dijo:
-No olvides lo que te he contado.
-¿Qué me contaste? -preguntó la liebre.
-Lo que debes decir cuando llegues junto al árbol, o si no, morirás -dijo el lobo.
-¡Oh!, sí -dijo la liebre-.
Y empezó a hablar con el árbol.

-¡Oh!, árbol, ¡oh!, árbol -dijo-. Eres un árbol precioso.
.No, esto no -dijo el lobo.
-Perdona -dijo la liebre. Entonces habló de nuevo-. Árbol, ¡oh!, árbol, nunca pensé que pudieras ser tan maravilloso.
-¡No, no! -dijo el lobo- no un árbol precioso, un árbol hablante. Te dije que tenías que decir que nunca habías visto antes a un árbol hablante.
Tan pronto como hubo dicho estas palabras, el lobo cayó inconsciente. La liebre se fue andando y mirando hacia el árbol y el lobo. Luego sonrió:
-Entonces, este era el plan del señor Lobo -dijo-. Se pensaba que este lugar era un comedero y yo su comida.

La liebre se marchó y contó a todos los animales de la selva el secreto del árbol que hablaba. El plan del lobo fue descubierto, y el árbol, sin herir a nadie, continuó hablando solo.


La comunicación simbólica.

La comunicación usa los símbolos como los elementos que pueden ser comprendidos por todos. Es un mecanismo sencillo, aunque toma mucho tiempo elaborarlo, pues se necesitan varias generaciones para que cumpla sus funciones.

El árbol de la vida
Talla Makonde
Tanzania.
Los símbolos se basan en la observación de la realidad, y en vincular cosas evidentes con otras menos evidentes o invisibles. No nos es evidente la ira, se nos hace clara a través de la expresión del rostro. No podemos tocar la tristeza, sino que se manifiesta a través de las lágrimas. No podemos agarrar la alegría, pero todos sabemos que la risa es su símbolo universal.

Hay vinculaciones que son evidentes para todos. Hay otros símbolos que son propios de ciertos grupos humanos. También los hay personales, esto quiere decir que solamente el propio individuo los puede comprender. Por ejemplo, muchas cosas que soñamos tienen sentido solamente para cada uno de nosotros y nadie puede acceder a su mensaje secreto si no los interpretamos individualmente.

En nuestro tiempo, los símbolos se están modificando mucho, como si se estuviese produciendo un gran cambio más allá de nuestra comprensión. Es algo que escapa a cualquier planificación y dominio. Nadie sabe hacia donde va. Pero, sea que entremos en una nueva etapa o permanezcamos en la misma, nos viene bien ir recorriendo con serenidad los símbolos que se han elaborado hasta hoy.

Símbolos en el cuento.

El cuento presenta hay varios temas dominantes. Uno es el árbol, que pone en comunicación los tres niveles del cosmos. Con sus raíces, se alcanza lo subterráneo; el tronco y las primeras ramas se desenvuelven en la superficie de la Tierra, y con su copa, atraída por la luz del cielo, se llega a las alturas. El otro es el lobo, un engañador, alguien que transforma su experiencia negativa de ser desmayado por el golpe del árbol, en un beneficio exclusivo para sí mismo, lo que se denomina un “ventajero”.

Cortina
Tribu Fulani, Ghana
(Siglo XIX)
El contraste lo da la liebre que, con aparente ingenuidad, pone en evidencia la maldad de su oponente. Lejos de esconder su aprendizaje, el cuento termina cuando este animalito se comunica con el resto de los animales de la selva para compartir el secreto del árbol que hablaba, y de esta manera derrotar definitivamente al enemigo devorador.

La liebre y el conejo su equivalente, son animales relacionados con la luna, el astro de la noche, pues se dice que los conejos duermen de día y saltan de noche. La observación humana se ha dado cuenta que la liebre, como la luna, aparece y desaparece con silencio y en la sombra. Además, son tan prolíficos, que han sido usados para ilustrar la relación de la luna con el ciclo de la vida. Esto se ve en las tradiciones africanas, en las del continente americano, y también en India y China.

Otro aspecto de la liebre es que es un animal que alienta la vida de los seres humanos y es mediador con la divinidad más importante. El conejo es considerado un héroe mítico, manso como el cordero, e inofensivo. Estas características aparecen también Jesucristo, según las tradiciones antiguas.

Hay otros aspectos del símbolo en las distintas civilizaciones. Pero lo importante del cuento pasa por la comunicación. No es solamente hablar, como lo hace el árbol o los mismos animales. La comunicación es una actitud de transmitir lo que beneficie a los otros, es contar los secretos para nadie caiga en las trampas de los devoradores. Es tener la actitud de la liebre, una alegre admiración por las cosas extraordinarias con expresión propia, sin repetir lo que dicen los malvados.

Umuhimuwa matunda
George Lilanga
(Tanzania, 1934-2005)



viernes, 7 de diciembre de 2012

LA CAMISA DEL HOMBRE CONTENTO


Un cuento esloveno.

El vagabundo
László Mednyánszky
(esloveno, 1852-1919)
Había una vez un rey muy enfermo. Tenía noventa y nueve enfermedades. Los médicos eran de la opinión de que ya no se podía hacer nada por él y que se iba a morir al cabo de un año y un día. Uno de ellos, sin embargo, dijo:
-Si se encontrase a un hombre siempre contento con todo y con todos, y el rey pudiese ponerse la camisa de este hombre contento, desaparecerían sus noventa y nueve enfermedades y se curaría en un santiamén.

Los mensajeros del rey acudieron a los cuatro extremos de la tierra a buscar a un hombre siempre contento con todo y con todos. Buscaron, buscaron, pero no había forma de encontrarlo.

Por fin, uno de los mensajeros llegó a un extenso prado y encontró a un hombre andrajoso, con la barba hasta los pies, que dormía en paz y durante el sueño sonreía.
-Éste podría ser un hombre contento -se dijo el mensajero y lo despertó. Eh, tú, ¿eres o no un hombre contento?
-Claro que lo soy.
-¿Nunca te has sentido descontento con nada?
-Ni siquiera una vez. ¿Y por qué iba a lamentarme?
-Ven, pues, a conocer a nuestro rey.
-¿Para qué?
-Ven, que el rey te cubrirá de oro.
El vagabundo se dejó, por fin, convencer y siguió al mensajero hasta el palacio real.

Cuando el rey lo vio, se alegró muchísimo y exclamó:
-Pronto, dame tu camisa.
-¿Mi camisa?
-Vamos, no hagas preguntas: quítate el abrigo, quítate la camisa y dámela. A cambio, yo te daré un montón de oro.
El hombre contento se quitó el abrigo y, en ese momento, todos vieron que debajo del abrigo no tenía camisa ni nada. El pobre rey lo miró, exhaló un profundo suspiro y se murió. Y el vagabundo recogió su abrigo y se fue, contento como antes.


Mirada del despojado

Hombre
Anton Azbe
(esloveno, 1862-1905)
            Una de las imágenes más representativas de la condición del hombre en el mundo es la del vagabundo.  Se mira al ser humano como alguien que no tiene hogar definitivo es esta tierra y recorre el camino de la vida sin poder aferrarse a nada.  El itinerario que realiza es errante, sin un rumbo claro.  El término vagabundo está relacionado con “estar vacío” y también con “estar libre”.
           
La actitud de vagabundo es la de andar los caminos.  Quien se mueve, percibe que el paisaje cambia permanentemente. La modificación a veces es muy lenta, pero nunca es lo mismo lo que se ve en un lugar determinado y en otro dos pasos más adelante.  Este desplazamiento se produce en los diversos órdenes de la vida, tanto en el biológico como en el afectivo, en el material como en el espiritual. Es evidente que nuestros cuerpos cambian constantemente y algunas veces sorpresivamente.  Lo mismo percibimos en planos más espirituales, tal como dice la expresión “todos los días se aprende algo nuevo”.

El errante del cuento es definido como “el hombre contento”.  Es el que duerme en paz y con una sonrisa.  Está en un extenso prado, dice el cuento, como si fuese un lugar bello, idílico. Una situación propia de la felicidad en la vida.

            Sorprende que este hombre feliz no tenga camisa, que es un símbolo de protección.  Como dice una tradición: “Toda piel que lleve camisa a su alrededor no puede ser alcanzada por ninguna enfermedad”.  Falta la protección, sea de un lugar material, de un grupo o de un amor.

            Pero se debe tener en cuenta otro aspecto de la vestimenta.  “Dar hasta la camisa” es el gesto de una generosidad sin límites.  En la medida en que la camisa es una segunda piel, es darse a sí mismo, es compartir la propia intimidad.

            El vagabundo del cuento es un ser transformado por la generosidad, por compartir todo.  No hay ninguna tristeza por perder la propuesta del rey de un montón de oro, él sigue tan contento como antes.


Otra perspectiva

            Prestemos atención al rey.  Si el cuento hubiese indicado que el rey estaba enfermo, la conclusión sería el contraste entre el hombre contento y el soberano.  Pero la enumeración de las enfermedades y el pronóstico de los médicos pueden estar señalando otra cosa.

Montaña negra
Zoran Mušič
(esloveno,1909 - 2005)
            Las noventa y nueve enfermedades que padece el rey invitan a considerar con atención al número nueve.  Es el último de la serie de las cifras, anuncia a su vez un fin y un nuevo comienzo, es decir, una transposición a un nuevo plano.  Se encuentra en esto la idea de nacimiento y germinación, y al mismo señala la muerte.

            Los números nos sirven para contar las cosas que existen, que están manifiestas.  El nueve, al ser el último, es la máxima de las manifestaciones.  Con él se cierra un ciclo, pero abre una nueva fase.  Si nos fijamos en la representación gráfica del nueve “9”, es un anillo que se cierra y de allí nace como una pequeña punta que se quiere transformar en raíz de un nuevo nacimiento.

            Esto coincide con el pronóstico de los médicos. Decían que se iba a morir en un año y un día.  La palabra año tiene origen en el latín “annus”, que se acerca a la idea de  ciclo, como un anillo.  El anuncio de los facultativos de que “le queda un año y un día”, es como un nueve, es decir, un anillo y un nuevo día, un día que pertenecerá a otro ciclo.

            Los cuentos no nos dan crónicas de acontecimientos, detalles de cosas que ya sucedieron.  En realidad, inventan relatos para hacer comprender la situación actual de los que escuchan. 

            El mensaje es que somos reyes y vagabundos al mismo tiempo.  Nuestra realeza está en nuestra capacidad de razonar, de organizar nuestro entorno, de dar sentido a lo que nos toca vivir.  Se expresa en lo que decimos y hacemos, y especialmente en lo que elegimos hacer.

El sentido errante se manifiesta en nuestra libertad, cada vez que nos entregamos a la realidad del presente.  El vagabundo no se deja influir por el pasado, no tiene rencores ni deja que las enseñanzas de las propias culpas se conviertan en miedos y complejos ante la actualidad de su vida. Tampoco se somete a las inquietudes imaginarias del futuro, aunque pinten prometedoras.  Vive a fondo la enseñanza que dice: “a cada día le basta su afán”.

 El cuento nos señala que la generosidad permite que cada vez que se termine un ciclo de la vida, podamos renacer a otro.  Los innumerables estancamientos, los rencores, las culpas y los miedos, se vencen mediante el altruismo, la longanimidad, la benevolencia y la compasión que se manifiestan en la generosidad.  Este es el hombre contento, que duerme en paz con una sonrisa en este mundo y en todos los que le toque transitar.

El humanista
Jože Ciuha
(esloveno, nac. en 1924)