viernes, 29 de agosto de 2014

LO QUE CONTESTÓ LA LUCIÉRNAGA

Alegoría de la Noche
Battista Dossi (italiano, 1517-1548)


Un poeta persa cuenta lo siguiente. 

Un paseante curioso le preguntó a una luciérnaga:

-         - ¿Por qué razón sólo brillas por la noche?

La luciérnaga, en su particular lenguaje, le dio esta luminosa respuesta:

-         - Permanezco en el exterior igual de día que de noche pero, cuando el sol está en el cielo, no soy nada.


Donde brillan las estrellas

         Como todas las realidades y cosas de nuestro universo, la noche tiene varios significados, algunos formando dualidades irreductibles.  La noche es la oscuridad, pero a la vez la que permite ver la luz de las estrellas o, como sucede en el cuento, la luz de la luciérnaga.

De las noches de noviembre
Boris Margo
(ucraniano, 1902-1995)
         En la tradición griega, la Noche (Nyx) es hija del Caos y madre del Cielo (Ouranos) y la Tierra (Gaia).  Es muy prolífica, porque también engendra igualmente el sueño y la muerte, las ensoñaciones y las angustias, la ternura y el engaño.  La Noche recorre el cielo en un carro tirado por cuatro caballos negros, y es seguida por un cortejo formado por sus hijas, las que rigen el destino y las que aplican las leyes.

         Los antiguos maestros mayas enseñaban que “la noche es el manto de sombra que pasa, para que el espíritu inconsciente pueda hacer su trabajo”.  Es el momento de silenciar las acciones físicas, para que el trabajo interno se lleve a cabo.

         Para ese pueblo de América, el símbolo de la noche hacía referencia al equilibrio de las cosas, al descanso necesario después del desgaste de las energías que el día insume, teniendo como objetivo la paz.  La noche permite la comunicación con dos mundos, el de la vigilia y el onírico, dos dimensiones de una misma realidad, que son inseparables de una vida digna.

         Varias expresiones populares nos facilitan comprender la inmensa realidad de la noche.  Cuando no descansamos bien, hablamos de “mala noche”, y a los que queremos o respetamos les deseamos “buenas noches”. El cambio de fecha se da a la “media noche”, que nos sirve de referencia para hablar de “noche vieja”, y para celebrar la “Nochebuena”.  En muchos lugares se habla de quienes se divierten, como quienes salen a “romper la noche”.  La ternura, como hija, aparece especialmente en “noche de bodas”, pero si se desata la angustia, nos lleva a una “noche de perros”. “Hacerse de noche” es cuando empiezan los problemas, y éstos, al abarcar a la humanidad, se manifiestan como “la noche de los tiempos”.  Pero la “noche cerrada”, en algún momento, es vencida por la luz de las estrellas que, para ser vistas, necesitan de la oscuridad, como también la luciérnaga.


Compañera de estudiantes  

         En Oriente, la luciérnaga ha sido relacionada con el alma de los héroes inmortales.  En China es la compañera de los estudiantes pobres a los que proporciona luz para sus trabajos nocturnos.

Los nueve Señores de la Noche
Códice Borgia
(Puebla, México, antes del s.XV d.C.)
         En otras culturas encontramos características similares y complementarias.  Entre los guaraníes, el “bichito de luz” recibe el nombre de “isondú”.  Las leyendas hacen referencia a dos estados posibles de este escarabajo.

         Como bichito volador, recuerda el día en que el “Dios del mal” viene a la tierra pensando encontrar a los hombres dispersos y abandonados.  Pero en verdad se mantenían unidos y alegres gracias al fuego que les había dejado el Dios creador, Tupá.  El maligno, envidioso de esta situación, sopló en las fogatas fraternales de los hombres, intentando apagarlas.  De esta acción surgían también infinidad de chispas, a las que el “Dios del mal” perseguía para que no quedara rastro del fuego, y los seres humanos no se pudieran reunir.  Tupá, al advertir esta situación, transformó las chispas en bichitos de luz, de tal manera que el Adversario, sin darse cuenta de este cambio, perdiera su tiempo persiguiendo a estos insectos y dejara de embromar a los hombres.

Mujer cazando luciérnaga
Utagawa Kuniyoshi
(japonés, 1797-1861)
         La otra leyenda hace referencia a la etapa como larva de la luciérnaga, en la cual se arrastra y presenta veintidós puntos de luz en su abdomen.  Según cuentan los guaraníes, hubo en la antigüedad un joven muy apuesto, muy inteligente y bondadoso.  Sus conocidos, que envidaban estas cualidades, decidieron matarlo y le clavaron veintidós puñaladas.  El joven se convirtió en larva que en las noches cerradas con otras larvas forman caravanas, orientando y acompañando a los solitarios que se han perdido.


         La luciérnaga nos guía a través del mundo de la noche.  Un mundo en el cual se mezclan pesadillas y monstruos, las ideas negras.  Pero que también es un mundo fecundo, es un espacio y tiempo de preparación activa del nuevo día, donde brotará la luz de la vida.  El “bichito de luz” que acompaña humildemente al ser humano, y que reconoce su distancia de la Luz que todo lo transforma.




Paracas: La Noche
Fernando de Szyszlo
(peruano, nacido en 1925)


domingo, 17 de agosto de 2014

EL JOYERO

 
Los portadores de monedas y joyas de oro,
trofeos de armería real

Andrea Mantegna (italiano, 1431-1506)
Este cuento habla de una mujer que llevaba un cofre con joyas de diversos tamaños a una joyería. Justo ante la tienda tropezó, y el joyero cayó al suelo: la tapa saltó, y las joyas se desparramaron por todas partes.

Los empleados de la joyería salieron corriendo de la tienda para impedir que los transeúntes agarraran alguna de las alhajas, y ayudaron a recogerlas. Un avestruz que andaba por allí, pasó corriendo y, desapercibido en medio de aquel alboroto, se tragó la piedra más grande y valiosa.

Cuando la mujer echó en falta esa joya, empezó a lamentarse, y a pesar de buscar por todas partes, no pudo encontrarla. Alguien dijo: “La única persona que ha podido tomar esa joya es aquel mendigo que está tranquilamente sentado junto a la tienda.”

El mendigo, que era religioso, había visto al  avestruz tragarse la piedra, pero no quería que hubiera derramamiento de sangre. Por eso, cuando llegaron a él, le sujetaron e incluso le golpearon, se limitó a decir: “Yo no he agarrado nada.”
Naturaleza muerta con copa,
corona de flores y joyero

Jan Brueghel el Viejo
(flamenco, 1568-1625)
Mientras le golpeaban, llegó uno de sus compañeros y advirtió a la multitud que tuviera cuidado con lo que estaba haciendo. También le prendieron a él, y le acusaron de haber recibido la piedra del primer religioso mendicante, a pesar de que él lo negaba.

Esto es lo que estaba sucediendo cuando apareció un hombre dotado de conocimiento.  Reparando en el avestruz, preguntó: “¿Esa ave estaba aquí en el momento en que cayó el joyero?”

“Sí”, respondió la gente.

“En ese caso”, dijo él, “dirijan su atención al avestruz”.

Tras pagarle a su dueño el precio del avestruz, la mataron. En su estómago se encontró la joya perdida.


El avestruz no esconde la cabeza

         Aparentemente el cuento apunta a mostrarnos una confusión.  Se sospecha que el religioso mendicante es en realidad un aprovechador que, ante el tropiezo de la propietaria de las joyas, arrebata la más grande y valiosa.  Los empleados de la joyería salen en ayuda de la señora que se accidentó, para proteger sus bienes y no tanto para ver si se hizo daño.

El sombrero
de pluma de avestruz
Henri Matisse
(francés, 1869-1954)
         El relato tendría más tensión sin el detalle del avestruz comiendo la piedra preciosa tan al comienzo.  Pero el narrador apunta a otra enseñanza.  Otro indicio es que el mendigo, habiendo sufrido la acusación injusta de “arrebatador”, siendo golpeado por los presentes, es dejado de lado en el remate de la narración. 

         El que soluciona las cosas es un hombre dotado de conocimiento.  Y esta es la señal que se nos da para que busquemos lo que se nos quiere decir.  Se nos invita a ser detectives en los sucesos de la vida, y no quedarnos con las primeras evidencias que pueden ser engaños, producto del prejuicio y de la ambición.

         La palabra “avestruz” significa “gorrión grande como un camello”.  Esto es acertado, porque el avestruz es la más grande de las aves, llegando a medir hasta tres metros de altura, y pesar unos 180 kilogramos.  Tiene alas pero no vuela, las usa para alcanzar gran velocidad en su desplazamiento.  Come de todo, aunque no mastica.  En su voracidad puede llegar a ingerir piedras o minerales, que retenidas en su organismo ayudan a moler los alimentos.

Las joyas tienen una gama bastante extensa de significados.  En general son figuras del alma.  Es este sentido representa lo que es incorruptible de nuestro ser, aquello nuestro que estará para siempre.  Llevar una joya, es acarrear un símbolo de la verdad y de la perfección espiritual.  En varias culturas es la alianza entre el alma, el conocimiento y la energía para vivir.

La caza del avestruz
Blai Ametller
(español, 1768-1841)
Una visión degradada convierte a las joyas en símbolo de la vanidad y de ostentación económica. Esta mirada está en la mujer del cuento, que lleva las joyas en el cofre y que al tropezar, se le caen.  La verdadera joya, la riqueza interior, no se desparrama si el portador tiene un accidente.

A esto lo debemos unir al hecho de que la pluma de avestruz, muy usada en Egipto, es símbolo de justicia, equidad y verdad.  Además, el andar característico de esta ave, en marcado zigzag, es interpretado como el fluir de la vida.


Con estos nuevos datos el sentido de la narración se abre a otras interpretaciones.  Si nos quedamos con la visión degradada, todo termina en una injusta golpiza al mendigo y en la muerte cruel del avestruz.  Con una mirada más abierta y humana, nada de esto hubiera sucedido.  Por el contrario, la justicia, la equidad y la verdad estarían presentes y activas en los zigzagueantes caminos de la vida.


Sin título (de la serie joyería)
Mary Joan DeFeo
(norteamericana, 1929-1989)

domingo, 3 de agosto de 2014

EL COLLAR Y EL TIGRE

Orfei (tigre)
Mimmo Rotella
(italiano, 1918-2006)

Un joven llega ante un Maestro. Este lo mira con ojos tan intensos como los de una fiera. El santón es enorme y tiene tal energía que el discípulo tiembla.

 “¿Qué haces aquí?”

“¡Busco la luz!”

“¡Estás en medio del río y te quejas de que tienes sed!”

“¡No entiendo, Maestro!”

“Si resuelves esta adivinanza podrás comprender: En un bosque hay un tigre terrible que tiene un collar. ¿Quién se lo puede quitar?”

El estudiante responde: “¡Un hombre más fuerte que él!”

El Maestro le da un bastonazo en la cabeza. “¡Perezoso! ¡Vete y no vuelvas hasta que estés seguro de la respuesta!”

El joven, conteniendo la sangre que corre desde su cuero cabelludo, se interna en un bosque, a meditar. Después de muchos días vislumbra una respuesta. Corre hacia el Maestro.

“¡Le puede quitar el collar quien lo puso!”

Le responden: “¡Intelectual asqueroso!” Y le dan otro palo en la cabeza.

Llorando de impotencia, el discípulo vuelve a sus parajes solitarios. Odia al Maestro. Sin embargo regresa a verlo.

 “¡Es el tigre quien se puede quitar el collar porque él mismo se lo puso!”

“¡Imbécil romántico!” ¡Zas! ¡Palo! Ensangrentado, el joven se refugia en una caverna.

El joven, en un destello, ve por fin la respuesta. Dando un grito de alegría, corre hacia el Maestro. Se quita el cinturón. Lo ata alrededor del cuello del feroz santón y lo jala hasta sacarlo de su sitio. Allí se sienta él.

El Maestro ríe a carcajadas, lo abraza y le dice: “¡Ya eres tu propio amo; has triunfado! ¡Se ha encendido una luz!”


Indicaciones de búsqueda.

Hattara Sonja con su
tigre blanco

Utagawa Kuniyoshi
(japonés, 1797-1861)
         El relato fue construido a lo largo de varias generaciones.  Su semilla original es un “koan”, un problema práctico que los maestros de Oriente suelen presentar a sus discípulos para comprobar sus progresos.  En general son situaciones banales, absurdas o ilógicas. En este caso, es la pregunta sobre el collar del tigre. Para resolver los enigmas, el discípulo debe superar su pensamiento racional y buscar otro nivel de conciencia más profundo, y así adivinar qué es lo que el maestro realmente le está preguntando, lo que trasciende el sentido literal de las palabras.

         El cuento se ha enriquecido con la descripción de la búsqueda del discípulo.  En las respuestas atribuidas al discípulo del cuento, se pueden reconocer distintos maestros y discípulos, que aquí han sido unificados.  La respuesta final fue agregada en nuestro tiempo.

         El tigre evoca en nosotros las nociones de potencia y ferocidad, como algo negativo.  Pero los símbolos siempre son ambivalentes, abarcan aspectos positivos y negativos a la vez.  En Oriente simboliza la fuerza de la fe, del esfuerzo espiritual para atravesar la maraña del mal y la selva de los pecados.

         Bello, cruel, rápido, fascina y aterroriza.  En los sueños encarna un oscurecimiento de la conciencia, un conjunto de instintos que nos hacen sufrir.  Pero si en los sueños lucha contra los animales rastreros, entonces es símbolo de un nivel superior de conciencia. 

Con la ferocidad con que el hombre
está comiendo su sombra

Vasile Dobrian
(rumano, 1912-1999)
         En una de las tantas tribus primitivas que habitan en nuestro planeta, se afirma que el tigre, por su vida y por sus costumbres, es un hombre verdadero, que no toma el aspecto  de tigre más que temporalmente.  No se habla de que el tigre y el hombre se parecen, sino que son lo mismo.  En este sentido sería el hombre a veces feroz en sus instintos, otra veces potente en su fe y conquista del bien.

         La respuesta a la pregunta del maestro también está en el collar.  Este objeto simboliza una dignidad, una función o una atadura de esclavo o prisionero.  Quizás el problema no está en sacárselo sino en entender la dignidad que significa el collar.  Así se comprende la actitud del discípulo de desplazar al maestro de su lugar.


         En el relato se nos da una última señal, que nos permitirá saber si se ha logrado resolver el enigma.  Esa señal es la risa, que se muestra en la carcajada del maestro.  Encontrar la solución a los interrogantes de la vida nos hace entrar en un estado de mayor alegría.  Desde la sonrisa, hasta el inmenso placer de la felicidad, es el auténtico final para todas las preguntas que se nos crucen en la existencia.


Estudio para tigre
Ellsworth Kelly
(norteamericano, n. en 1923)

domingo, 20 de julio de 2014

EL ABUELO Y EL NIETO

 
En el umbral de la eternidad
Vincent van Gogh
(neerlandés, 1853-1890)
Había una vez un pobre muy viejo que no veía apenas, tenía el oído muy torpe y le temblaban las rodillas. Cuando estaba a la mesa, apenas podía sostener su cuchara, dejaba caer la copa en el mantel, y aun algunas veces escapar la baba. La mujer de su hijo y su mismo hijo estaban muy disgustados con él, hasta que, por último, le dejaron en un rincón de un cuarto, donde le llevaban su escasa comida en un plato viejo de barro. El anciano lloraba con frecuencia y miraba con tristeza hacia la mesa. Un día se cayó al suelo, y se le rompió la escudilla que apenas podía sostener en sus temblorosas manos. Su nuera le llenó de improperios a los que no se atrevió a responder, y bajó la cabeza suspirando. Le compraron por un cuarto una tarterilla de madera, en la que se le dio de comer de allí en adelante.

Algunos días después, su hijo y su nuera vieron a su niño, que tenía algunos años, muy ocupado en reunir algunos pedazos de madera que había en el suelo.

-¿Qué haces? preguntó su padre.

-Una tartera, contestó, para dar de comer a papá y a mamá cuando sean viejos.

El marido y la mujer se miraron por un momento sin decirse una palabra. Después se echaron a llorar, volvieron a poner al abuelo a la mesa; y desde entonces comió siempre con ellos, siendo tratado con la mayor amabilidad.


Los cuentos en la vida

         El cuento citado corresponde a la colección de narraciones populares realizada por los hermanos Grimm (alemanes), Jacob (1785-1863) y Wilhelm (1786-1859).  Las historias más conocidas de este origen son Blancanieves, La Cenicienta, La Bella Durmiente, Pulgarcito, Hänsel y Gretel. 

Abuelo y nieto
Vasily Perov
(ruso, 1834-1882)
         La tarea de los hermanos Grimm no se limitó a la transcripción de cuentos, sino que se ocuparon de los elementos literarios y filológicos, de tal modo que se los considera muy importantes para la lengua alemana.  Para la recopilación recurrieron a personas sencillas como granjeros, aldeanos, que visitaban en las hilanderías y las cervercerías de los alrededores de Kassel.  Los hermanos Grimm describían a una de esas personas, un mujer esposa de un sastre, así: “Quienes son de la opinión de que el material tradicional es susceptible de ser falsificado, de que su conservación suele ser negligente y de que, en consecuencia, no puede perdurar mucho, deberían escuchar el modo en que esta mujer narra sus historias y cuán celosa se muestra de su exactitud.  Jamás modifica sus relatos y ella misma se encarga de corregir los errores en cuanto los advierte”.

         La intención de aquellos recopiladores era mejorar las condiciones de vida de su tierra.  Veían que “personas extranjeras, costumbres extranjeras y un altisonante lenguaje extranjero” campaban por dónde vivían, “y los pobres caminaban torpemente por las calles camino de la muerte”.  En medio de la tristeza de su patria, decían: “No sólo nos dedicábamos a buscar algo de consuelo en el pasado sino que nuestra esperanza era, por descontado, que este pequeño esfuerzo nuestro contribuyera mínimamente al retorno de días mejores”.
Viejos llevando un nabo
Maria Primachenko
(ucraniana, 1908-1997)

         En el cuento “El abuelo y el nieto” hay dos sentidos evidentes.  Uno, referido a la compasión con los longevos, estimulada por un gesto de amor de un niño hacia sus padres.  Los más pequeños no prejuzgan, sino que observan e imitan.  Y en su manera de obrar ponen en evidencia si los criterios son misericordiosos o despreciativos de la vida humana.

         El otro sentido es aplicable a la comunidad en la cual vivimos, nuestra ciudad o nuestra nación, simbolizada por la mesa familiar.  Aquí se muestra la necesidad de la paciencia con el sufrimiento social, para que no se excluya a nadie del bien común, de la dignidad de la vida.

Composición
Theo van Doesburg
(neerlandés, 1883-1931)



domingo, 6 de julio de 2014

EL FILÓSOFO Y EL CARACOL

Ilustración del Salterio Gorleston. F.162
(Inglaterra, 1310-1324)

Cierto día un filósofo observaba atentamente un caracol que se desplazaba muy despacio por la hierba a sus pies.

Un discípulo del filósofo, que pasaba por allí, lo vio y le preguntó:

-        ¿En qué estás pensando?

-        Pienso en este caracol –le dijo el filósofo- y pienso que él no piensa en mí.

-       ¿Y eso es todo? –le preguntó el discípulo.

-       No, no es todo.

-       ¿Qué más? ¿Por qué miras tanto ese animal?

-       Porque –les respondió el filósofo- me parece que nos complementamos. Yo sé que no sé y él no sabe que sabe.

 
Sin título
Ilya Zomb
(ruso, contemporáneo)
Lo que sabe la creación

         Los observadores del caracol destacan varios aspectos sorprendentes de este animal.  Vemos que se mueve lentamente, alternando contracciones y elongaciones de su cuerpo.  Produce mucus para ayudarse en la locomoción, al reducir la fricción.  La sustancia producida le trae otros beneficios, pues contribuye a su regulación térmica, y reduce el riesgo del caracol ante las heridas y agresiones externas de bacterias y hongos.  Con este mucus ahuyenta insectos peligrosos como las hormigas, y también le permite trepar una pared bien empinada.

         Tiene un caparazón en forma de espiral.  Cuando el animal se retrae dentro, cubre la entrada con un tipo especial de mucosidad que se solidifica.  Esta “tapa” tiene un olor agradable en algunos caracoles, y por eso se la quema como un constituyente del incienso.

         Estos son algunos aspectos de la naturaleza del caracol.  Pero el filósofo también pudo haber estado meditando en algunas de las significaciones del caracol.  Este animal muestra y esconde sus cuernos, así como la luna aparece y desaparece, como una muerte y renacimiento posterior, que es el tema del eterno retorno.  Así queda como un símbolo lunar.

         En la tradición, la luna se la relaciona con la fertilidad, y aquí esta significación se ve reforzada con el desarrollo del cuerno y la espiral del caparazón, que es la evolución de la vida.  En África se adorna a los muertos con el caracol, pues éste es el símbolo de la fecundidad que dan los antepasados.
Colina roja y caparazón blanco
Georgia O´Keeffe
(norteamericana, 1887-1986)

         Pero el filósofo avanza más en la explicación de su observación.  Habla de lo que él no sabe, y lo que el caracol sabe, aunque no sabe que lo sabe.  Toda la naturaleza es así.  Podemos estudiar las cosas de nuestro mundo y de nuestro entorno, y eso lo llamamos “ecología”.  Pero hay un conocimiento superior, no contradictorio sino superador del anterior.  Lo llamamos “ecosofía”, es decir, la sabiduría de la naturaleza.

         Estamos sumergidos en la naturaleza, y somos parte indisoluble de ella.  Por eso, lo mismo que el caracol, sabemos muchas cosas, aunque no sabemos que las sabemos, no siempre somos conscientes de nuestra gran sabiduría.  Por ejemplo, no le enseñamos a nuestro corazón a latir, y sin embargo lo hace constantemente para sostenernos en la vida.  No le enseñamos a nuestra nariz a oler, y sin embargo lo hacemos siempre.  Nadie dio lecciones a sus ojos, y éstos funcionan con una precisión asombrosa, descubriendo colores, formas, figuras contrastadas con fondos.

         Mirar la naturaleza, contemplarla, es descubrir una inmensa sabiduría que nos abarca, y que nunca podremos aprehenderla del todo, siempre será más grande que la inteligencia y la conciencia más despiertas.



Figura en la noche guiada
 por las pistas fosforescentes de caracoles

Joan Miró (español, 1893-1983)


domingo, 22 de junio de 2014

NADA

El químico de Ampurdán en busca de absolutamente nada
Salvador Dalí (español, 1904-1989)


Un individuo miserable y andrajoso, que se parecía mucho a un mendigo, entro un día en el palacio del califa de Bagdad en ausencia de este y se sentó sin vacilar en el trono vacío. Los guardias, adivinando algo insólito y tal vez sobrenatural, no se atrevieron a echarlo a la calle. Llamaron al chambelán, que acudió enseguida y le pregunto al hombre de los harapos:
- ¿Sabes que estas ocupado el trono del califa de los abasíes, que es el emir de los creyentes?

- Si, lo sé.

- ¿Y sabes quién es el califa?

- Lo sé y yo estoy por encima de él.

El chambelán reflexiono un instante.

Después, alzando el tono, le dijo:
- ¿Has perdido la razón a causa de tu pobreza? ¿Es que no sabes que por encima del califa no está más que el profeta Mahoma?
Nada brillante
Sam Francis
(norteamericano, 1923-1994)

-Lo sé- dijo el harapiento.

-¿Y sabes quién es el Profeta?

-Lo sé y yo estoy por encima de él.

Los guardias parecían escandalizados. Blandían sus armas para descargarlas sobre el intruso, que se mostraba muy tranquilo y seguro de sí mismo. El chambelán los detuvo con un gesto y formulo una última pregunta:
 - ¿No sabes que por encima del profeta Mahoma solo está Dios?

- Lo sé- respondió el mendigo.

- ¿Y no sabes quién es Dios?

- Lo sé y yo estoy por encima de él.

- ¿Por encima de Dios? ¿Sabes lo que estás diciendo? ¡Por encima de Dios no hay nada!

- Lo sé- dijo el hombre de los harapos sin moverse del trono. - Y precisamente yo soy ese nada.


Para meditar

         El origen de la palabra “nada” encierra una sorpresa.  Es una forma del participio pasivo del verbo latino “nasci”, cuyo femenino singular  es “nata”, en nuestra lengua, “nacida”.
Nada. El evento contará
Francisco Goya
(español, 1746-1828)

         “Nada” se derivó de la expresión latina “res nata”, “cosa nacida”, que pasó al castellano como “nada cosa” y, posteriormente, “nada”.

Un estudioso de nuestro tiempo observa que expresiones como “no hizo nada cosa” se utilizan hasta hoy en el castellano hablado en los estados norteamericanos de Colorado y Nuevo México, ricos en expresiones consideradas arcaicas por el resto de la comunidad hispanohablante.

La palabra “nada” nos lleva a considerar nuestro nacimiento.  El pordiosero del cuento nos sitúa en relación con lo definitivo de la realidad, con lo que está siempre.  Que hayamos nacido indica que no estaremos siempre, en esta condición individual.  Sabemos que nuestra vida en la tierra es temporal. 
Trabajo 53-70-A (Nada)
Maki Haku
(japonés, 1924-2000)

Pero el mismo cuento nos ayuda a entender otro aspecto de nuestra contingencia.  Nos lleva a ponernos ante el Infinito, ante el Ser que no cambia, que es pleno y eterno.  El ser humano cobra valor y sentido en esta relación.  El pordiosero comprender muy bien esta relación, y por eso se sienta en el lugar más importante del más destacado de los banquetes.  Es como dice Blaise Pascal (francés, 1623-1662): “¿Qué es el hombre dentro de la naturaleza? Nada con respecto al infinito. Todo con respecto a la nada. Un intermedio entre la nada y el todo.”

Los místicos de las distintas religiones se ocupan de estos temas aparentemente complicados.  La consideración de nuestra esencia como nada, como lo hace el pordiosero del cuento, se parece al Maestro Eckhart (alemán, 1260-1328) cuando expresa: “en manera alguna debemos suponer a Dios fuera de nosotros mismos, sino que por el contrario debemos considerarlo como nuestro propio bien, como una Realidad que nos pertenece. No debemos servir ni actuar por una recompensa cualquiera, ni por Dios ni por nuestro honor, ni por ningún bien exterior a nosotros, sino únicamente por amor a lo que es nuestra propia esencia y nuestra propia vida y que reside en nosotros.”


Si nos pensamos como entes individuales, la nada nos llena de angustia.  Si consideramos nuestra relación con el Infinito, entonces nos espera el banquete para sentarnos en el lugar más noble.  Una meditación de la que vale la pena ocuparse.


Aquellos que no tienen nada que perder
Pavel Filonov
(ruso, 1883-1941)

domingo, 8 de junio de 2014

EL ÍDOLO DEL REY

Intriga
James Ensor (belga, 1860-1949)

Había una vez un rey violento, ignorante e idólatra. Un día juró que si su ídolo personal le concedía cierto beneficio, él apresaría a  las primeras tres personas que pasaran por su castillo y las obligaría a consagrarse al culto del ídolo.

Naturalmente, el deseo del rey se cumplió, y enseguida envió a unos soldados a la carretera para que le llevaran a las tres primeras personas que encontraran.
Las tres personas fueron un erudito, un noble y una prostituta.

Cuando los arrojaron a los pies del ídolo, el rey trastornado les contó su voto y les ordenó que se doblegaran ante la imagen.

El erudito dijo: “Esta situación cae, sin duda, dentro de la doctrina de “fuerza mayor”. Hay numerosos precedentes que permiten que uno parezca estar de acuerdo con una costumbre si se le obliga, sin que exista en modo alguno una culpabilidad real de tipo legal o moral.” Así que le hizo una profunda reverencia al ídolo.

El noble, cuando llegó su turno, dijo: “Como persona especialmente protegida, por cuyas venas corre la sangre de familia de alto rango, mis propias acciones purifican todo lo que haga, y por tanto nada impide que actúe como me pide este hombre.” Y se inclinó ante el ídolo.

La prostituta dijo: “¡Ay de mí!, yo no tengo ni formación intelectual ni prerrogativas especiales, y por ese me temo que, me hagas lo que me hagas, no puedo adorar a este ídolo, ni siguiera de forma fingida.”

Antes esta respuesta, la enfermedad del rey desapareció súbitamente. Como por arte de magia se dio cuenta del engaño de los dos adoradores de la imagen. Mandó decapitar al erudito y al noble y liberó a la prostituta.


Las máscaras

         El verbo “idolatrar” se empezó a usar en el mundo cristiano primitivo para describir a gente de otras religiones que usaban esculturas o figuras para adorar a la divinidad.  Durante los primeros siglos cristianos se mantuvo la prohibición de usar imágenes para el culto.  Pasado el tiempo, esto no se pudo mantener pues el ser humano siempre busca la representación material aún para las cuestiones más espirituales, como queda muy claro con el ejemplo del arte en cualquiera de sus disciplinas.
El iconoclasta
Domenico Morelli
(italiano, 1826-1901)

         Con el tiempo, en la Iglesia se produjo una división profunda en bandos que lucharon entre sí, a veces con ferocidad.  Por un lado estaban los que adoraban imágenes de Santos, de la Virgen, de Jesucristo, que por lo general eran colocados en los templos o en los cementerios.  Como adversarios estaban los “iconoclastas”, aquellos que “destrozaban las imágenes”. 

         La palabra “idolatría” está compuesta de dos términos.  Uno es “ídolo” y el otro “latría”, ambos provenientes del griego.

         “Ídolo” significa imagen, representación, retrato, visión.  Proviene de palabras griegas, entre ellas, “éidos”, que significa “aspecto”.  De aquí vienen algunas las palabras terminadas en “oide”, como es “romboide”: tiene el aspecto de un rombo, pero no lo es.  También tienen este origen “idea”, que es una imagen de la realidad, y también “ideología”.

         Por su lado, “latría” es rendir culto religioso, con ritos, sacrificios o cantos.  Si este culto se refiere a alguna representación, persona, organización, ideología o institución se lo llama “idolatría”.  También se aplica a la adoración del propio yo, la “egolatría”.

         El cuento presenta sin nombrar, sobre esta base idolátrica, el tema de la hipocresía.  Este defecto tan común en nuestro tiempo, significa “actuar o fingir una respuesta”.  En el origen del término también alude a “responder con máscaras”.  
Idolo arcaico
Mark Rothko
(letón, 1903-1970)

         La hipocresía consta de dos operaciones, la simulación y el disimulo, que es mostrar lo que se desea y por otro lado ocultar lo que no se quiere mostrar.  Enseguida, este vicio queda relacionado con la mentira y el engaño.

         Junto a la violenta prepotencia del rey se colocan el erudito y el noble con sendos asentimientos engañosos, complicidades mentirosas.  Son los que podrían oponerse al rey, y sin embargo, se someten con fines egoístas.

         El cuento presenta a la prostituta como alguien que plantea la verdad y se enfrenta a la autoridad abusiva del monarca.  Esto es una ironía, pues en las enseñanzas religiosas de la Biblia se representaba al pueblo idólatra como una prostituta, que se entregaba a los hombres por dinero.  Aquí, ella es la que se expresa con claridad, aunque percibe el peligro para su propia vida.

         De alguna manera, la idolatría genera simulación y disimulo, lleva a la hipocresía.  Para evitar esto, el culto debe brotar del santuario de la propia conciencia y de una auténtica intuición del corazón, de tal manera que nuestra piedad sea sincera.


Noche Espíritu
John Hoyland (inglés, 1934-2011)