domingo, 8 de abril de 2018

FLEXIBILIDAD


 
Autorretrato, con la boca abierta
Rembrandt von Rijn
(holandés, 1606-1669)

El discípulo fue a visitar al maestro en el lecho de muerte.


- "Déjame en herencia un poco de tu sabiduría", le pidió.

El sabio abrió la boca y pidió al joven que se la mirara por dentro.

- “¿Tengo lengua?”

- "Seguro", respondió el discípulo.

- "¿Y los dientes, tengo aún dientes?"

- "No", replicó el discípulo. "No veo los dientes."

- "¿Y sabes por qué la lengua dura más que los dientes? Porque es flexible. Los dientes, en cambio, se caen antes porque son duros e inflexibles. Así que acabas de aprender lo único que vale la pena aprender."


Miradas a la intimidad
Sin título
Jean-Paul Jerome
(canadiense, 1928-2004)

         El maestro ofrece a su discípulo un ingreso a su intimidad. La boca, entrada y salida de variados elementos, es un símbolo principal de nuestra interioridad en su relación con el mundo exterior. Y sucede que al asomarnos a la intimidad de otro, solamente podemos captar algunos aspectos.

         La flexibilidad en la vida es similar al fluir del agua que, cuando se estanca, es caldo de cultivo de focos amenazantes o de podredumbre. Toda actitud dura, intransigente, es probable que se quiebre ante cualquier adversidad. En cambio, la elasticidad permite soportar mejor las tormentas.

         Esta es la enseñanza cuando el discípulo mira en la boca del maestro. Es lo que aprendemos cuando miramos la entrada a la intimidad del otro. Pero no es lo único que hay si nos dedicamos a contemplar nuestra propia intimidad. Junto a los aspectos de flexibilidad y dureza, los dientes y la lengua nos transmiten otras lecciones para nuestro derrotero en la vida.

         De tanto observar los propios dientes, de sentirlos con la lengua y de usarlos para comer, las comunidades tradicionales concluyeron que hay tres grupos: los incisivos, los caninos y los molares. Los incisivos representan el buen nombre y la celebridad, aparecen en primer plano apenas los labios se abren y se muestran completos cuando la risa es franca. Dan a la palabra una apariencia de jovialidad. No es de extrañar, entonces, que las personas con poder público los cuiden hasta en exceso.
Pasiones humanas
John Collier
(inglés, 1708-1786)

         Los caninos son bravos, por la referencia a animales feroces. Son signos de trabajo, pero también pueden significar encarnizamiento y odio. Finalmente, los molares fuertes pertenecen a personas tenaces y obstinadas en sus palabras. Son señal de aguante y perseverancia. De este contexto, perder los dientes es ser desposeído de fuerza agresiva, de juventud y de defensa, pudiendo significar la frustración y la quiebra.

         En el cuento es elogiada la flexibilidad de la lengua, aunque puede ser para bien o para mal. El saber dominarla es haber alcanzado la madurez como ser humano, es ser dueño de sí mismo. En la tradición hay cuatro órganos que hacen marchar al cuerpo social: la pierna, la nariz, el sexo y la lengua. Esta última es la creadora del verbo, cargada de poder fecundador. De ella depende el comercio humano; puede ser factor de conflictos y disputas, pero también de fortuna, de riqueza material y espiritual.

         La mala lengua es una de las cuatro plagas que causan la perversión del mundo, junto al homicidio, la impudicia y la idolatría. La plaga lingual se refiere principalmente a dos acciones: la calumnia y la mentira. En una antigua tradición se consideraba que eran necesarios veintitrés jueces para juzgar a un calumniador, tan grave era su falta. En otra cultura sus héroes sacaban la lengua a sus enemigos, para indicarles que no tenían en su corazón los males de sus adversarios.

         De la boca de los maestros aprendemos cosas fundamentales. De la boca de nuestra interioridad surgen las sutiles lecciones que nos llevan a la admiración de lo que somos, a esa inabarcable inmensidad que nos habita.

Inflexible
Wassily Kandinsky
(ruso, 1866-1944)




lunes, 19 de marzo de 2018

¿POR QUÉ LA GENTE GRITA?

Autorretrato gritando
Egon Schiele
(austríaco, 1890-1918) 



Un día Meher Baba preguntó a sus seguidores lo siguiente:
- "¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?"

Los hombres pensaron unos momentos:
- "Porque perdemos la calma", dijo uno, "por eso gritamos."

- "Pero... ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado?", preguntó Baba, "¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?"

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a Baba.

Finalmente él explicó:
- "Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia."

Luego Baba preguntó:
- "¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?"
- "Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente... ¿por qué?... sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman."

Luego Baba dijo:
- "Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso."


Los gritos entre los hombres

Gente extraña
Emil Nolde
(alemán, 1867-1956)

         El verbo gritar viene del latín, con el significado de llamar en auxilio. También tiene relación con la palabra latina quirites, que significa ciudadanos en su aspecto civil y político. Esto es así porque los ciudadanos eran llamados con gran clamor, ya para solicitarlos en socorro propio o para una convocatoria. Otros sentidos de gritar es el de protestar a grandes gritos, y también deplorar o lamentarse de cualquier cosa. Da la impresión de que el verbo, que se usaba en ámbitos jurídicos y políticos, provenía de un uso popular.

         El cuento indaga sobre el hecho de gritar en un ámbito más íntimo que es la relación entre las personas. Meher Baba va a usar uno de los grandes símbolos de la humanidad: el corazón. Este órgano no es, como se cree comúnmente, la sede del sentimentalismo, sino que expresa de forma patente y clara la idea de centro en todas las tradiciones. Es la copa de nuestro interior en donde están depositados todos los efluvios celestiales que animan nuestra vida.

         En el corazón reside el hálito vital, que también es la luz de la inteligencia, la auténtica intuición intelectual que nos permite conocer de manera directa y sin reflejos a la esencia de todas las cosas. Como símbolo, el corazón es la fuente de los sentimientos, de los pensamientos, de las decisiones y de las intuiciones, el centro de todo lo que somos.
Los lisiadosLaurence Stephen Lowry
(inglés, 1887-1976)



         Con esta sencilla referencia podemos descubrir la profundidad del cuento. El enojo entre personas hace que los centros se distancien, y que se produzca la confusión, el alejamiento de una posible armonía entre los seres. El grito deja de ser una forma de comunicación con los ciudadanos, aunque sea una queja, para transformarse en un instrumento de mayor distanciamiento hasta perder toda relación.

         Para este cuento hay otro dato para tener presente. El protagonista, Meher Baba (1894-1969) vivió en la India. Fue un maestro espiritual como muchos otros que acompañan a la humanidad desde distintos tiempos, lugares y tradiciones. En Occidente sus enseñanzas parecen extravagancias, pero podemos encontrar cosas valiosas y conmovedoras.

         Pocos años antes de morir se dedicó a recorrer la India haciendo todo el bien posible. Algunos atesoraron una frase de Meher Baba que se hizo famosa en el mundo hippie de los años sesenta: no te preocupes, sé feliz, más reconocible en inglés, don´t worry, be happy. ¿Qué quería decir con esta aparente despreocupación? Esto se revela cuando habla de sus seguidores en su movimiento La Nueva Vida.

"Esta Nueva Vida no tiene fin, la mantendrán viva los que lleven una vida de completo renunciamiento a la falsedad, a las mentiras, al odio, a la ira y a la codicia; los que cumplan esto, y no hagan daño a nadie, ni calumnien, ni procuren poseer bienes materiales ni poder; los que no acepten homenajes, ni codicien honores, ni rehúyan la ignominia, ni teman a nadie ni a nada; los que confíen total y únicamente en Dios, amen a Dios por el mero hecho de amarle, y crean en quienes aman a Dios, y en las manifestaciones, pero sin esperar recompensas espirituales o materiales; los que no dejen de aferrarse a la Verdad, y los que, sin que las calamidades los acongojen, afronten valiente y entusiastamente todo infortunio con absoluta alegría."

Tres personas
Rufino Tamayo
(mexicano, 1899-1991)




domingo, 4 de marzo de 2018

SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE

Alegoría de la vida humana
Alessandro Allori
(italiano, 1535-1607)



Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte.

El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta.

Cuando, más tarde, los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replicó:

- "¿No han observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?".

- "Pero, ¿hay vida después de la muerte o no la hay?", insistió un discípulo.

- "¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión!", replicó enigmáticamente el Maestro.


Lo que deseamos


En los seres humanos hay un deseo de plenitud y de vida, de felicidad y de infinito, de verdad y de belleza. Este deseo común supera todas las contingencias religiosas  y culturales. Este impulso fundamental y esencial nos revela que nuestro origen es inmenso, tan inabarcable que lo llamamos Misterio.

Infancia con atributos de vida y muerte
Elisabetta Sirani
(italiana, 1638-1665)

El deseo básico de la vida humana se encuentra con un obstáculo atemorizante: la muerte. El tema de la reunión que se describe en el cuento es si este obstáculo es definitivo. El Maestro evade la inquietud de la audiencia porque considera que el planteo es inconsistente. En la respuesta que les da a los discípulos aparece la pregunta auténtica, la que realmente puede dar un camino a nuestras búsquedas: ¿hay vida antes de la muerte?

         Podemos considerar la vida como un río, y nosotros peces en ese cauce. Los peces no saben adónde van, el río sí. Por lo tanto, los peces deben seguir la corriente según lo indique su propia naturaleza. De aquí que el sentido de una vida es hacer que el ritmo de tu corazón sea el mismo que el ritmo del universo, el coincidir tu naturaleza con la Naturaleza, esa inmensidad fruto del Misterio, que también nos ha originado a todos nosotros.

         Una primera conclusión es que no necesitamos nada, porque si nos vemos a nosotros mismos de la forma correcta, somos un fenómeno de la naturaleza tan extraordinario como los árboles, las nubes, los patrones en el agua que corre, el parpadear del fuego, la distribución de las estrellas y la forma de una galaxia. Nosotros somos justamente como todo eso y no hay nada malo con nosotros. El significado de la vida es simplemente estar vivo. Es tan básico, tan obvio, tan simple.


¿Quién tiene miedo del rojo,
amarillo, azul y muerte?

Takashi Murakami
japonés, n. en 1963)
         Esta simplicidad de la vida se ve desafiada por la muerte y la incertidumbre de su hora. Sin embargo, este obstáculo lo podemos considerar como una gran lección de la Vida, sobre todo para nuestras generaciones que están obsesionadas por los deseos de certeza y seguridad. El desasosiego de no saber si habrá un mañana para mí, me permite vivir el hoy  con toda su intensidad, como si fuese ya el último y definitivo. De esta manera puedo redimir el tiempo y descubrir en cada momento la unión entre tiempo y eternidad.

         Un aspecto sublime de las enseñanzas de Jesús de Nazaret, hombre y Dios al mismo tiempo, coincide plenamente con el Maestro del cuento. Jesús decía: yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Y uno de sus grandes discípulos, Pablo de Tarso, comprendió esta lección compartiendo nuestra incertidumbre, y lo escribió de esta manera: mientras estamos en esta tienda de campaña, gemimos angustiosamente, porque no queremos ser desvestidos, sino revestirnos, a fin de que lo que es mortal sea absorbido por la vida. El Misterio, nuestro gran maestro, nos hace dar cuenta que debemos ordenar nuestras vidas no para el futuro sino para el presente.



La vida como una línea distorsionada
Nina Tokhtaman Valetova
(rusa, n. en 1958)



domingo, 18 de febrero de 2018

UNA JOYA ÚNICA

Día de la mayoría de edad
Nguyen Dinh Dang
 (vietnamita, n. en 1958)

Cruzando el desierto, un viajero inglés vio a un árabe muy pensativo, sentado al pie de una palmera. A poca distancia reposaban sus camellos, pesadamente cargados, por lo que el viajero comprendió que se trataba de un mercader de objetos de valor, que iba a vender sus joyas, perfumes y tapices, a alguna ciudad vecina.


Como hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien, se aproximó al pensativo mercader, diciéndole:

- "Buen amigo, ¡salud!... pareces muy preocupado. ¿Puedo ayudarte en algo?"

- "¡Ay!", respondió el árabe con tristeza. "Estoy muy afligido porque acabo de perder la más preciosa de las joyas."

- "¡Bah!", respondió el inglés. "La pérdida de una joya no debe ser gran cosa para ti, que llevas tesoros sobre tus camellos, y te será fácil reponerla."

- "¡¿Reponerla?!... ¡¿Reponerla?!", exclamó el árabe. "Bien se ve que no conoces el valor de mi pérdida."

- "¿Qué joya es, pues?", preguntó el viajero.

- "Era una joya, como no volverá a hacerse otra. Estaba tallada en un pedazo de piedra de la Vida y había sido hecha en el taller del Tiempo.

Adornábanla veinticuatro brillantes, alrededor de los cuales se agrupaban sesenta más pequeños. Ya ves que tengo razón al decir que joya igual no podrá reproducirse jamás."

- "A fe mía", dijo el inglés, "tu joya debía ser preciosa. Pero, ¿no crees que con mucho dinero pueda hacerse otra igual?"

- "La joya perdida", volviendo a quedar pensativo, "era un día, y un día que se pierde... no vuelve a encontrarse."


Oportunidades del tiempo

         El viajero inglés quería conversar con alguien, pero jamás se imaginó lo que el diálogo con el árabe le iba a revelar. Las cosas suceden más allá de los planes que tenemos. El viajero llevaba un largo período sin intercambiar palabras con otro, y para salir de semejante situación aislada, prestó atención al pensativo dueño de camellos cargados, probablemente un rico comerciante. Y no se equivocó, pues encontró un tesoro de sabiduría.
Día y crepúsculo
Wilhelm List
(austríaco, 1864 - 1918)

         Los árabes fueron los que introdujeron la división del día en horas exactas todas iguales y de sesenta minutos, alrededor del siglo XVI y sólo empieza a extenderse en el siglo XVII. El artesano Tiempo de su mitología había hecho un reloj según su precisa descripción. Cada día consistía en veinticuatro horas de sesenta minutos cada una.

Antes no era así. El sistema romano llamaba hora a la doceava parte del período de luz o de la oscuridad, por lo cual cada hora variaba según la época del año. Solamente dos veces al año, los días de los equinoccios, los períodos de oscuridad y luz de cada día eran iguales, y entonces las horas tenían sesenta minutos. A las horas diurnas, que duraban entre 45 y 75 minutos, las numeraban del uno al doce. El mediodía siempre coincidía con la hora sexta, momento en que tenían una comida y luego descansaban. De aquí viene el nombre de siesta para ese corte en las tareas.

Entre la oscuridad y la luz
Marc Chagall
(bielorruso, 1887-1985)
A las horas nocturnas las agrupaban de a tres, y las denominaban vigilias: prima, secunda, tertia, quarta. Hacia el final del Imperio también se juntaron de a tres las horas diurnas, y se las llamó: prima, tertia, sexta, nona. Esta división marca aún hoy los tiempos de oración en los monasterios y la vida de los consagrados católicos y ortodoxos.

La joya del cuento es el día. Es una palabra que deriva de una raíz indoeuropea que significa luz diurna, o simplemente brillo, luz. De día nacen los términos diario, diurno, diana, y por la corrupción de este vocablo en las lenguas romances, como el italiano giorno o el francés jour, llegamos a los términos jornada, jornalero.

De la raíz indoeuropea de día, surge otra palabra significativa en nuestro idioma: Dios. Este término en latín era deus o divus, y en ambos casos significaba ser de luz, pues así eran entendidos los dioses en los orígenes, como seres hechos de la materia de la luz y nimbados de ella.

La joya por la que se lamentaba el árabe era el día. El paso de los días nos pesa en la vida pues sabemos que nunca se repiten, y lo que se pierde en el tiempo nunca se vuelve a encontrar. El correr del tiempo es inexorable, no lo podemos detener de ninguna manera. Nos queda solo escuchar y aprender las joyas que puedan adornar el peregrinar por este mundo.


Atrapando la luz
Rochelle Blumenfeld
(norteamericana, n. en  1936)





domingo, 4 de febrero de 2018

EL RESULTADO


Juego con líneas y colores
Esteban Lisa
(hispano-argentino, 1895–1983)


Un famoso gurú se iluminó. Sus discípulos le preguntaban:

- "Maestro, ¿qué consiguió como resultado de su iluminación?"

El hombre respondió:

- "Bien, voy a contarles lo que ella me dio: cuando como, como; cuando miro, miro; cuando escucho, escucho. Eso fue lo que ella me dio."

Los discípulos replicaron: "¡Pero todo el mundo hace eso!”

Y el maestro se rió a carcajadas.

- "¿Todo el mundo hace eso?"
- "¡Entonces todo el mundo debe estar iluminado!"


Algo natural

         El cuento quiere dejar en claro que la iluminación del ser humano es natural. Mucho se habla de lo que significa esta realidad, pero esta breve historia abarca cualquier fenómeno que sea nombrado de esa manera, sin ninguna distinción.
Iluminación
Alberto Magnelli
(italiano, 1888 - 1971)

         La tradición se refiere al esclarecimiento interior, a la adquisición de un nuevo entendimiento que otorga una sensación de plenitud. Es darse cuenta, es poner algo en  claro entrando en el fondo de un tema, es también sentir la presencia del Misterio que da un nuevo sentido a la existencia a través de la paz y el amor. Ciertas corrientes han intentado separar la iluminación en intelectual y espiritual, pero ninguna explicación es satisfactoria.

         Los hombres somos seguidores de la luz. No tenemos la luz en nosotros, sino que la buscamos en nuestros propios caminos, queremos ser parte de ella. Nosotros no hacemos resplandecer la luz sino que somos los iluminados, los que resplandecemos por la luz. La luz no hace acepción de personas, el que la busca siempre la encuentra.

         Hay obstáculos en el camino a la luz. Uno se debe a lo que se llama el modo de supervivencia, que sucede cuando estamos tan alertas a los posibles peligros, que esto se vuelve prioritario para nosotros. Nuestra atención se centra en la amenaza y olvidamos todo lo demás.
Campo de trigo con ciprés
Vincent van Gogh
(neerlandés, 1853- 1890) 

         El otro obstáculo resulta de considerar la iluminación como algún logro sobrehumano, para elegidos, acentuado por el hecho de que al ego, esa fuerza interior oscura e inconsciente, le gusta verla así: compleja y difícil. Sin embargo, se trata simplemente de nuestro estado natural de unión con el Centro de la realidad. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que somos pero que paradójicamente es más grande que nosotros.


         La iluminación es el fin del sufrimiento, allí se acaba el continuo conflicto externo e interno que padecemos. También es el fin de la esclavitud del pensar incesante. En estas profundidades de la luz no podemos avanzar más. Nos queda la risa a carcajadas del iluminado del cuento, que sintió el gran gozo y expresa el gran amor, que es el sentido de todas las cosas. 


Felicidad, rojo
Kazuaki Tanahashi
(japonés, n. en 1933)   


domingo, 21 de enero de 2018

NADIE SE LO DIJO

Retrato de anciano con nieto
Domenico Ghirlandaio
(italiano, 1448-1494)

Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna helada. Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación. De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua, quedando atrapado. El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romper la helada capa, agarró a su amigo y lo salvó.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaban cómo lo hizo, pues el hielo era muy grueso.

- “Es imposible que lo haya podido romper con esa piedra y sus manos tan pequeñas”, afirmaban.

En ese instante apareció un anciano y dijo:
- “Yo sé cómo lo hizo”.

- “¿Cómo?”

- “No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo”.


El niño anciano
Fotografía del Proyecto
Cenizas y Nieve
Gregory Colbert
(canadiense, n. en 1960)

         Sorprende que los ángeles, seres de una perfección y belleza inimaginables, sean representados en el arte como niños, especialmente después del Renacimiento. Algunos lo relacionan con las señales de pureza y de inocencia, junto con otras características menos señaladas, cuales son la paz interior y la confianza en sí mismo. El ángel, ser inmaterial y eterno, nos anuncia ese centro que reside en el núcleo de la vida, un paraíso en el cual vencemos la complejidad y la ansiedad, y en el cual estaremos sin tiempo, con una actitud de niños.

         La vida creyente auténtica tiene que ver con el modelo que los niños presentan: Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos, enseña Jesús. La propuesta conmueve nuestro corazón, y nos surge la pregunta inquieta que hizo el fariseo Nicodemo al mismo Jesús: ¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo?¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?

         La misma admiración por la niñez la encontramos en textos tan antiguos como los de Chuang-tse (chino, 369-290 a.C.) cuando elogia a una anciana diciendo: A pesar de tu avanzada edad, tienes el frescor de una niña. En su relato hace referencia a la simplicidad natural, a la espontaneidad, a la concentración sin reserva mental.

         
Se puede nacer de nuevo, se puede volver a ser niño. En el cuento citado, tanto el niño que rompe el hielo para salvar a su amigo como el anciano que interpreta la acción, son dos aspectos que van siempre juntos en nuestra persona. Por eso, se suele hablar del puer senex, el niño anciano.
Niño Anciano
Alberto Durero
(alemán, 1471-1528)

         El aspecto niño le da al ser humano una sensación de sentido a la vida y de fe en un ser supremo que dirige los designios de la humanidad. A la vez tiene una gran confianza en su propio destino, en otras palabras, es el impulso inconsciente a creer en algo o alguien superior, lo que lleva implícita la esperanza de que hay algo más allá de los límites del mundo material. Es cuando las personas expresan una ilimitada confianza en la vida y en estar protegidos por fuerzas omnipotentes y ser capaces de lograr objetivos casi inalcanzables.

El anciano, el otro aspecto de nuestro interior, corresponde a la energía responsable de transmitir la sensación de finitud y límites propios de la vida en la tierra. Así nos descubrimos a veces como personas algo pesimistas, prudentes, tranquilas, pacientes y ligeramente resignadas ante las frustraciones propias de la vida material.

Es muy poco frecuente que estos aspectos estén en equilibrio, algo que sí se puede lograr en la conversación con otra persona que sea capaz de escuchar y que tenga una vida interior activa y consciente. Todos somos niños ancianos, y esta maravilla se manifiesta en el amor de los amigos, como en el cuento. La misma realidad también la podemos disfrutar en la conversación con quien nos quiera, como le ocurrió a Nicodemo con Jesús de Nazaret.



Niños dibujando
Pablo Picasso
(español, 1881-1973)

domingo, 7 de enero de 2018

LOS TRES DESEOS DE ALEJANDRO MAGNO

Alejandro descendiendo en submarino
Juan de Grise
(belga, activo en 1338-1344)

Cuenta la leyenda que Alejandro Magno, gran guerrero y conquistador, estando en vísperas de su muerte, hizo llamar a sus generales, llamados diádocos, para comunicarles sus tres últimos deseos.

Una vez venidos todos a su lecho, y rodeado de ellos, procedió a enumerar sus requerimientos postreros:

- Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.

- Que los tesoros que había conquistado durante toda su vida, plata, oro y piedras preciosas, fuesen esparcidos por el camino que llevaba hasta su propia tumba.

- Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, tuvo a bien preguntarle a Alejandro cuáles eran las razones para semejantes deseos.

Acto seguido, Alejandro argumentó:

- "Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd, para así mostrarles a todos, y a ellos mismos, que no tienen, ante la muerte, el poder de curar"

- "Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecerán, y no se irán con ninguno de nosotros, simples mortales"

- "Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que así como vinimos a este mundo con las manos vacías, de igual forma nos iremos, cuando se nos termine el más valioso tesoro que poseemos, que no es otro que el tiempo".


Los tesoros del hombre
Alejandro en el lecho de muerte
dictando su testamento
Artista flamenco desconocido.
(Fines del s. XV)

         Alejandro III de Macedonia (Pella, Macedonia, 356 a.C. - Babilonia, 323 a.C.) fue un admirado conquistador, que cambió de raíz la estructura política y cultural de una inmensa región. Su formación cultural estuvo a cargo del filósofo griego Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.) y su aprendizaje militar y político lo hizo con su padre Filipo II de Macedonia, quien murió asesinado. Alejandro empieza ordenando las luchas internas de Macedonia. Una vez pacificada la región iniciará la conquista de los persas, en una guerra de venganza por lo que ellos habían hecho sufrir a su pueblo. Su imperio abarcó también Egipto, donde fundó una de las ciudades que se llamarán Alejandría. Luego de tomar Asia Menor, se dirigió y anexó la India. Allí sus generales se negaron a continuar contradiciendo sus deseos de llegar al Extremo Oriente.

         Volviendo sobre sus pasos, luego de trece años de constantes conquistas, llega a Babilonia. Estaba a punto de cumplir apenas treinta tres años de edad cuando lo sorprende la muerte. Hoy todavía no se sabe si murió de una enfermedad o si fue envenenado por alguno de los que lo acompañaron. Su obra fue política elaborando un gran imperio y también cultural, llevando elementos griegos hasta la India, y dejando que los tesoros de sabiduría que encontró en su camino ingresaran en la civilización griega. Se lo conoce como Alejandro Magno, que significa el Grande, tanto por sus hazañas como también por su profunda religiosidad.

         Este rey tiene categoría de héroe mítico. Sus acciones formaron parte de una tradición oral inmensa. Su vida ha sido objeto de muchos relatos populares, de los cuales no escapa ese momento tan especial de su muerte, que es una iniciación para todo ser humano. La muerte de los grandes se hace cuento, para poner en evidencia las significaciones que este paso tiene para los hombres: liberadora de las penas y las preocupaciones, no es un fin en sí misma; abre el acceso al reino del espíritu, a la vida verdadera.
El ermitaño Sisoes meditando
en la tumba de Alejandro
Autor desconocido.
En el Monasterio Varlaam,
Meteora, Grecia.

         Las tres peticiones de Alejandro Magno encarnan las lecciones aprendidas por la humanidad. La vida terrenal, etapa en donde se mezclan desde aspectos claros hasta dimensiones de amenazante oscuridad, tiene un tiempo definido que no puede ser cambiado ni por los más sabios médicos. Y este paso tiene tesoros evidentes, consistente en bienes materiales en abundancia para algunos, como escasos para otros. También está el bien del tiempo, tal como lo expresa el último deseo del Alejandro.

         Pero hay un tesoro escondido, significado por las joyas materiales y el tiempo, por los bienes exteriores que recibimos ajenos muchas veces a nuestra voluntad. Ese tesoro escondido es el símbolo de la esencia divina no manifestada, según enseña la tradición. Está oculto en el fondo de las cavernas o en pasajes subterráneos del ser humano, en su corazón, en su alma.


         Es probable que Alejandro Magno buscara ese tesoro escondido en su corazón. Para eso se lanzó a la conquista, desarrollando la herencia recibida y sabiendo que las joyas materiales iban a ser pisadas algún día. Como todo ser humano digno, el rey Alejandro hizo su camino, luchó con sus enemigos y sembró cultura. Pero en realidad, fue en búsqueda del tesoro escondido, que es el símbolo de la vida interior, luchando contra los monstruos que lo guardan, que no son más que aspectos de nosotros mismos. En esto, los seres humanos somos magnos. 

Alejandro Magno escuchando a Aristóteles
José Manuel Merello
(español, n. en 1960)