sábado, 15 de septiembre de 2018

BELLEZA PARA VIVIR

El mendicante de Livorno
Amedeo Modigliani
(italiano, 1884-1920)


Una mañana llegó a las puertas de la ciudad un mercader árabe y allí se encontró con un pordiosero medio muerto de hambre. Sintió pena por él y le socorrió dándole dos monedas de cobre.

Horas más tarde, los dos hombres volvieron a coincidir cerca del mercado:

- “¿Qué has hecho con las monedas que te he dado?”, preguntó el mercader.

- “Con una de ellas me he comprado pan, para tener de qué vivir; con la otra me he comprado una rosa, para tener por qué vivir…”

Ponerse los pantalones

La palabra pordiosero se forma con la expresión que usan los que piden ayuda: “¡por Dios! ¡por Dios!”. Desde este término se nos abre un amplio mundo de sentidos en el cuento que se presenta en esta ocasión. Los protagonistas, el mendigo y el mercader sensible, nos invitan a mirar más allá en el gesto de compartir dos monedas, para ingresar en el universo del espíritu.
Caridad
           Andrea di Nicoló di Giacomo
           (italiano, 1440-1514)



El mercader da una limosna, palabra que deriva de un término griego eleemosyne que significa piedad, compasión. El verbo en griego correspondiente: compadecerse, tener piedad de alguien, está presente en una palabra griega panteleemon, que significa el que se compadece de todos. De aquí nace la palabra pantalón. ¿Cómo llegó aplicarse la compasión a una prenda de vestir? Fue gracias a los habitantes de Venecia que tenían una gran devoción por san Pantaleón. Este santo, de origen turco, fue un médico martirizado en el año 305 después de Cristo. San Pantaleón, venerado en todo el mundo por su gran misericordia, especialmente con los enfermos, era representado con la vestimenta típica que incluía un calzón largo. Esta prenda era característica también de los venecianos y se la llamó pantalón, derivada del nombre del santo. Recién después de la Revolución Francesa, cuando se empezó a usar el calzón largo, se universalizo el nombre de pantalón en otras lenguas, como el francés y el español.

Ahora podemos decir que el mercader árabe del cuento se ha puesto los pantalones, se compadece de todos. En su gesto muestra la profundidad qué debe tener la auténtica compasión. Le entrega al pordiosero dos monedas, un número qué indica nuestra situación en la vida, marcada por una constante dualidad. Junto a este símbolo, manifiesta su respeto al mendigo al preguntarle por el uso que le había dado a las monedas.
Pordiosero
Ilya Glazunov
(ruso, 1930-2017)

Según el pordiosero, la vida tiene dos necesidades: sostenimiento y sentido. El pan es el símbolo del alimento esencial. Según las culturas, varían los cereales con los que se lo fabrica, pero siempre conserva su sentido de representar a toda comida. Que haya pan en todas las mesas expresa el deseo de que a nadie le falte el sustento. En la oración de muchos labios a cada instante se repite este pedido: Danos hoy nuestro pan de cada día.

En el cuento se dice que la rosa es para tener por qué vivir. Esta flor sirve de referencia a la belleza de toda la realidad. Es una perfección, una realización sin falta. Simboliza la copa de la vida, el alma, el corazón y el amor. En la tradición cristiana es la copa que recibe la sangre redentora de Cristo, conocida en el medioevo como el santo Grial. En la literatura la rosa es ofrecida por la mujer celestial a su devoto amante, mostrando lo sublime del amor.

En esta narración un activo mercader y un necesitado extremo nos indican que todo hombre es capaz de sabiduría, que no depende de dónde sea cada uno o cuál sea su condición humana. El cuento parece ser un bello comentario a aquella respuesta que dio Jesús al Tentador que pretendía milagros sin reconocer la belleza de cada ser humano: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. El amor al prójimo es compartir bienes y sabiduría.


Experimentando con la sabiduría
Samuel Bak
(polaco, n. en 1933)

domingo, 2 de septiembre de 2018

AMUEBLAR TU CASA

Cuartos para turistas
Edward Hopper
(norteamericano, 1882 - 1967)

En el siglo pasado, un turista visitó a un famoso rabino.

Y se quedó asombrado al ver que la morada del rabino consistía, sencillamente, en una habitación atestada de libros. El único mobiliario lo constituían una cama, una mesa y una banqueta.

- "Rabino, ¿dónde están sus muebles?", preguntó el turista.

- "¿Dónde están los suyos?", replicó el rabino.

- "¿Los míos?", respondió, sorprendido... "pero si yo sólo soy un visitante... estoy aquí de paso", dijo el turista.

- "Yo también", dijo el rabino.


Enseñanzas de viajar

Este cuento nos refiere a una actividad humana que ha tenido un crecimiento inmenso en nuestro tiempo, el turismo. Es un área específica de las Naciones Unidas,
Turistas en Tenerife
            Nils Dardel
               (sueco, 1888-1943)
como una manera en la que la humanidad reconoce el valor de esta acción. Por un lado se considera al turismo como una fuente de ingresos muy importante para las naciones. Se calcula que en promedio estos ingresos son el 7% del producto bruto interno de los países.

Las estadísticas dicen que en el año 2017 arribaron más de 1500 millones de personas extranjeras en los países del planeta, de las cuales cerca de 1000 millones eran solamente para turismo y descanso. Teniendo en cuenta que la población mundial de ese año era de 7500 millones de personas, sorprende la inmensa movilidad que ha asumido la civilización contemporánea.

La palabra turismo está tomada del inglés turism, y ésta del francés tour, que significa giro o vuelta. La idea de turismo es que se sale de un lugar para volver, se hace un viaje para regresar en algún momento al punto de origen.

El turista del cuento se encuentra con un rabino que por la descripción de sus posesiones lo podemos considerar un místico. La narración intenta vincular una actitud humana muy valiosa para la tradición con una actividad claramente moderna y en crecimiento. ¿Hay algo que pueda relacionar estas dos acciones humanas?

Al religioso lo podemos considerar un místico, como todos aquellos que se dedican a contemplar lo misterioso en los distintos campos: la fe, la filosofía o la ciencia.  Originalmente la palabra misterio estaba relacionada con cultos religiosos, en
Escena mística
             Henri Martin
                 (francés, 1860-1943)
la antigua Grecia y especialmente durante el Imperio Romano. En nuestro tiempo, también abarca todo lo que sea desconocido, por secreto o por ignorado.

En la descripción del ambiente en donde reside el religioso se habla de una profusión de libros. En los textos antiguos, el libro es un símbolo equiparable al árbol de la vida que está en el centro del paraíso, el cual representa a todos los seres humanos mediante la innumerable cantidad de hojas que tiene. El libro tiene palabras y cada una de ellas es símbolo de la vida humana.

El turista sorprende al religioso en medio de un paraíso. El rabino tiene claro que este lugar en el que reside es temporario. Él pertenece a otro lugar, en donde sabe que hay una plenitud. El turista, a su vez, se da cuenta que tampoco él pertenece a su viaje, sino que su vida se define por el lugar al cual va a volver después de su paseo.

La tradición nos enseña que nuestra vida actual, concreta, es un lugar de paso. Todos nosotros pertenecemos a otro lugar, a otra realidad. Nuestro lugar definitivo está en nuestro propio interior. Salimos a este mundo por un tiempo, nuestra vida es un viaje qué nos lleva de nuevo a nuestro origen, el espacio definitivo al cual pertenecemos. En este sentido, el turismo contemporáneo nos recuerda que desde nuestro nacimiento estamos retornando al lugar de donde salimos. El aspecto místico que todos tenemos, seamos o no religiosos, nos indica siempre que estamos volviendo, para que viajemos en paz, confiando que regresaremos a nuestro verdadero hogar.

Retorno vespertino
André Brasilier
(francés, n. en 1929)



domingo, 19 de agosto de 2018

LA VIRTUD DE LA PACIENCIA

La paciencia
Georges Braque
(francés, 1882-1963)

 Un mandarín, a punto de asumir su primer puesto oficial, recibió la visita de un gran amigo que iba a despedirse de él.


 - Sobre todo, sé paciente – le recomendó su amigo – y de esa manera no tendrás dificultades en tus funciones.

El mandarín dijo que no lo olvidaría.

Su amigo le repitió tres veces la misma recomendación, y cada vez, el futuro magistrado le prometió seguir su consejo. Pero cuando, por cuarta vez, le hizo la misma advertencia, estalló:

- ¿Crees que soy un imbécil? ¡Ya van cuatro veces que me repites lo mismo!

- Ya ves que no es fácil ser paciente: lo único que he hecho ha sido repetir mi consejo dos veces más de lo conveniente y ya has montado en cólera – suspiró el amigo.


Una virtud divina
Paciencia
Sebald Beham
(alemán, 1500-1550)

         Muchas veces consideramos la paciencia como el soportar la acción que viene de otro. El cuento es un buen ejemplo, en el que el futuro mandarín tiene que aguantar el consejo de su amigo, quien repetidamente insiste en su aviso. Pero la verdad es que esa es una lectura superficial de la virtud de la paciencia.



         Buscando en el trasfondo del idioma, nos encontramos que el término paciente, viene del participio del verbo latino pati, patior, que significa sufrir. La palabra tiene dos significados, siendo el primero alguien que sufre de una enfermedad, y el segundo alguien que tiene paciencia calladamente, que no se irrita ante la acción del otro. La segunda acepción se aplica solamente si el paciente recibe serenamente la acción del agente, cosa que se logra si encuentra sentido en lo que le sucede o confía en el agente de la acción. Entonces, el paciente no reprime su sentir, sino que reacciona desde el entendimiento o la confianza.

         Desde la antigüedad se aplica al conocimiento humano una dupla similar a la del mandarín y su amigo. Dicen que para conocer tenemos un intelecto agente, que es el que capta las formas de las cosas a través de los sentidos. Y también tenemos un intelecto paciente el cual, al recibir la acción del agente, engendra la idea que nos hace comprender lo que estamos viendo, y así nace la forma interior o conocimiento. Por eso se dice que para conocer es necesario ser pacientes, ser conscientes de que estamos aprendiendo, y no irritarse fácilmente, como el mandarín.

         En las distintas culturas, la paciencia es una virtud divina. Entre los dioses griegos está Hestia, que luego será conocida como Vesta entre los romanos. Es una diosa del fuego que da vida y calor a los hogares. Evita estar en los conflictos tanto entre los dioses, como entre los dioses y los hombres. Aunque no aparece mucho en la mitología, es muy querida por todos los dioses y a ella se hacían las primeras ofrendas en la antigüedad por orden de Zeus, el principal de los dioses.
Isis adorando a Ra
(Viñeta del Libro
de los Muertos de Ani)
(ca. 1300 a.C.)

         En el mundo egipcio, Isis es la diosa de la paciencia, pues se dedica a reconstruir a su marido Osiris destrozado por Set, quien había diseminado el cuerpo de su hermano y adversario por todo el orbe conocido. Luego de encontrar cada parte con inmensa virtud, logra tener un hijo con su esposo reunido. Ese hijo será Horus, el vengador de su padre, simbolizado por un ojo, un signo muy popularizado en nuestro tiempo.

         Finalmente en la Biblia hay un relato con mucho humor, llamado Jonás, en el cual Dios muestra una infinita paciencia con el profeta rebelde que se niega a predicar en la ciudad de Nínive, a donde su Señor lo enviaba. Como Jonás se comportaba muy caprichosamente, Dios hace que un pez gigante se lo trague, y lo deposite suavemente en la orilla de la ciudad pecadora, que finalmente se convertirá por la predicación del profeta y salvará su existencia. Paciencia divina para con su enviado y con los habitantes de Nínive.

         El cuento es una invitación a la paciencia para con nuestros amigos que nos aconsejan y para con todos aquellos que nos quieren. Y también paciencia con nosotros mismos, con nuestras búsquedas, con nuestros aprendizajes, y con todo aquello que sucede en nuestro infinito mundo interior.

Sín título
Wu Guanzhong
(chino,  1919-2010)



domingo, 5 de agosto de 2018

LA PERFECCIÓN




Mujer con flor
Mario Sironi
(italiano, 1885-1861)

 
Nasrudín conversaba con un amigo.

- "Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?"

- "Sí pensé" -respondió Nasrudín.

- "En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo."

- "Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita."

- "Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material."

- "¿Y por qué no te casaste con ella?"

- "¡Ah, compañero mío! ¡Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto!"


Dimensión interior
 
La procesión de bodas de la Virgen
Giotto de Bondone
(italiano, c.1266-1337)
         La palabra mujer viene del latín mulier, pero aquí se nos pierde el rastro de los orígenes del término. Aprovechándose de este desconocimiento, algunos antiguos romanos inventaron una hipotética forma originaria mollier, vinculada a suave, blando, molusco y molicie, instalando la idea despreciativa de sexo débil. Esta falsa etimología triunfó aún en personas dedicadas al pensamiento profundo, hasta nuestros días.
        
         Uno de los arquetipos más importantes de Medio Oriente y Occidente, ya extendido a todo el mundo, es Eva que representa a toda mujer. Su origen está en el Antiguo Testamento, en el libro del Génesis. En un primer relato de la Creación en siete días, en el sexto dice: Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer (Génesis 1,27). Es importante darse cuenta que el hombre abarca al varón y la mujer, indicado por ese extraño pase del singular hombre: “lo creó a imagen de Dios”, al plural: “los creó varón y mujer”.

         Luego viene el conocido relato de la creación de Eva a partir del costado, de la costilla de Adán. Según maestros intachables, como San Agustín (354-430), el sueño de Adán en ese momento es un éxtasis. ¿Qué sentido conviene dar a Eva? En un plano interior simboliza el elemento femenino en el hombre, tanto varón como mujer, puesto que el hombre comporta un espíritu y un alma y, según Orígenes (185-254): “se dice que el espíritu es macho y el alma puede llamarse hembra”. Del acuerdo del alma y el espíritu nacen los hijos, que designan los pensamientos justos y los buenos movimientos.
 
Boda
Georges Rouault
(francés, 1871-1958)
         Pero en nuestro interior, la armonía se rompe. Esto se cuenta en la Biblia mediante el relato de la tentación que ofrece la serpiente, la enemiga,  hablándole a la mujer, al alma. Eva significa la sensibilidad del ser humano y su elemento irracional, y no habría ninguna consecuencia grave si ella sola hubiese aceptado el ofrecimiento. La tragedia surge en nuestra vida cuando el espíritu, Adán, da el consentimiento.

         Situar el pecado original y todo mal en nuestro plano interior es singularmente esclarecedor. Reducirlo a una pareja sexuada es destruir su sentido y su significación. Como esto, toda enseñanza de la sabiduría va directamente al corazón y allí queda sin pretender estar en otro ámbito.

         La búsqueda del protagonista del cuento va en el mismo sentido. La perfección que se exige para casarse es la integración interior de los aspectos femenino y masculino que todos tenemos. Desde el corazón armonizado nacen los pensamientos justos y las acciones buenas, que son las que están movidas por el amor.

Retrato abstracto, varón y mujer
Alfred Henry Maurer
(estadounidense, 1868-1932)


domingo, 22 de julio de 2018

LA PALOMA Y LA ROSA

El alma de la rosa
John William Waterhouse
(británico, 1849-1917)

La incipiente claridad del día comenzaba a disipar las tinieblas de una noche tibia y hermosa. Una paloma, revoloteando y revoloteando, penetró en un pequeño y recoleto templo de la India. Todas las paredes estaban adornadas de espejos y en ellos se reflejaba la imagen de una rosa que había situada, como ofrenda, en el centro del altar. La paloma, tomando las imágenes por la rosa misma, se abalanzó contra ellas, chocando violentamente una y otra vez contra las acristaladas paredes del templo, hasta que, al final, su frágil cuerpo reventó y halló la muerte. Entonces, el cuerpo de la paloma, todavía caliente, cayó justo sobre la rosa.



La realidad interior
Composición
S. H. Raza
(indio, n. en 1922)

En este cuento hay un ambiente misterioso, extraño a nuestra manera de relatar.  No se trata de un ser humano, ni de acciones humanas. Se parece a una fábula, que son narraciones en las que intervienen animales o cosas inanimadas con características humanas, con el fin de brindar una enseñanza moral o ética. Sin embargo, el cuento se escapa en parte de esta definición, mostrando un clima intrigante. Podremos acercarnos a su sentido, si lo miramos con algunas claves simbólicas.

La rosa es la flor más conocida en occidente, representa la manifestación de lo más importante en el ser humano: su corazón y su amor a la vida. Esta flor es valiosa en cosmética, en fitoterapia para el tratamiento de algunos males y en gastronomía. Su forma es señal de belleza, y su color supone la mezcla del rojo de la sangre con el blanco de la pureza y la divinidad. Simboliza el centro, en donde se concentran todos los opuestos y las diferencias, una referencia a la armonía que los seres humanos buscamos como fuente de felicidad.

La flor del cuento se destaca por su perfume. Es como una fuerza que mana de ella para embellecer los ambientes y el universo. En el relato está puesta sobre el altar del templo, que es otro símbolo universal de centro, desde donde surgen bienes para los celebrantes del ritual respectivo. Es un centro dinámico, activo, que llama la atención del ave.

En la antigüedad la paloma representa el alma de los justos. En la medida en que esa alma se acerca a la luz se convierte en paloma. En este cuento tenemos representada a toda persona que ha hecho un camino en su interior, por lo que se la considera justa. En el ave del cuento está representado todo ser humano que se ha acercado al centro de su vida, a través de un camino puramente interior.
La paloma Nª5
Hilma af Klint
(sueca, 1862-1944)

Las alas traen consigo la noción general de ligereza espiritual y de elevación de la tierra al cielo. Por esto los pueblos originarios se colocan plumas, especialmente los chamanes y los jefes, señalando que esos lugares pueden ser ocupados por elevación espiritual.

El cuento nos muestra la interioridad del ser humano. Esa dimensión incluye las sensaciones, los pensamientos, las intuiciones. De la misma manera hace referencia a la dimensión corporal humana, como a su relación con la comunidad, con la ciudad, y con el universo, el cosmos en el cual estamos sumergidos. La rosa también es el centro de nuestro interior, tan complejo y lleno de dimensiones.

En esta clave simbólica, la narración nos invita a atender los obstáculos que pueden aparecer en lo más alto de nuestra vida interior. Todos nos queremos unir al centro, vivir en la belleza de la rosa, sabiendo que allí se superan todos los conflictos y separaciones, que se alcanza una felicidad casi inimaginable. Tal es nuestra ansiedad que podemos chocar contra los reflejos de la flor.

¿Cómo distinguir la rosa auténtica de sus reflejos? Es muy simple, pues la verdadera rosa tiene perfume, en cambio, de los reflejos no emana nada. Es unir el sentido de la vista con el del olfato, es vincular lo que pensamos con las intuiciones de nuestro corazón.

Un maestro decía sobre este cuento: No apuntes a las apariencias; sino a la Realidad. No te extravíes en la diversidad, sino que debes establecerte en la Unidad. Nuestro interior se resuelve en la armonía de la intuición con el pensamiento, para que orienten nuestra pasión por la felicidad.


(Sin título)
Jagdish Swaminatham
(indio, 1928-1994)

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domingo, 8 de julio de 2018

CASTIGO SÓLO PARA LOS BUENOS

Adán activo
Rudolf Hausner
(austríaco, 1914 - 1995)


 Al borde de un camino que conducía a la aldea había una imagen de madera, colocada en un pequeño templo. Un caminante que se vio detenido por un foso lleno de agua, tomó la estatua del dios, la tendió de lado a lado y atravesó el foso sin mojarse. Un momento después pasó otro hombre por ahí y tuvo piedad del dios; lo levantó y volvió a colocarlo sobre su pedestal. Pero la estatua le reprochó el no haberle ofrendado incienso y en castigo le envió un violento dolor de cabeza.

         El juez de los infiernos y los demonios que estaban en ese templo le preguntaron respetuosamente:

         - Señor, el hombre que lo pisoteó para atravesar el foso no recibió castigo y en cambio al que lo levantó usted le proporcionó un fuerte dolor de cabeza. ¿Por qué?

         - ¡Ah! Que no saben ustedes – contestó la divinidad –, ¡que hay castigo sólo para los buenos!


Ser bueno

Bien
Auguste Herbin
(francés, 1882-1960)
         Desde la antigüedad se intentó clasificar los distintos caminos para interpretar los cuentos. Una primera manera es la literal, simplemente pensar en lo que se cuenta. Una segunda forma es plantear el sentido moral de la narración, deduciendo consejos o normas de comportamiento. Otra manera es considerar que cada cuento y sus elementos son símbolos, que se refieren a otras cosas más allá de lo que aparece en el relato, una dimensión poética o mística. Hay muchas más, que muestran la riqueza que los cuentos transmiten de generación en generación.


         Podemos considerar el bueno y el malo como una dualidad que atraviesa la realidad humana. ¿Qué es ser bueno? Según la etimología es el que hace con eficiencia, o el que hace correctamente su cometido. En el origen, entonces, es un hacedor, un realizador. El malo es lo opuesto, es el que no hace, y en lo poco que podría hacer es dañino. Para el cuento, el bueno es el que se arriesga, sabiendo que puede errar pues la eficiencia es característica de la acción misma. El bueno hace pero puede que no alcance todo el objetivo, como el hombre que endereza la estatua pero no rinde el culto debido. Solamente el bueno corre riesgos, puede recibir castigos, porque el malo no hace nada. Para los seres superiores, el malo es casi inexistente, no merece atención de ningún tipo.

         En el plano ético, el bueno es el que se da cuenta de los opuestos que están en la vida y los atraviesa. Bondad y maldad son un par de opuestos, como salud y enfermedad, como tristeza y alegría. El malo no se da cuenta de esta polaridad presente en la realidad, ni siquiera distingue los matices más sencillos. No puede ser castigado, pues no le serviría de nada y en otra ocasión volvería a hacer lo mismo sin darse cuenta de lo que sucede. Ser bueno puede ser algunas veces más doloroso, más triste, lo que podría llevar a una gran desilusión de la realidad, pero esa oscuridad es la posibilidad de apreciar realmente la luz, la plenitud. La vida es compleja y admirable, pero el malo no se da cuenta, ni triste ni alegre, simplemente de nada.
 
El pierrot sabio
Georges Rouault
(francés, 1871-1958)
         El origen de la palabra castigo nos da otra pista para pensar la narración. Viene del verbo castigar y éste del latín castigare, que se compone del adjetivo de uso religioso castus y del verbo agere, con el sentido de hacer puro, y más inicialmente instruir. Lo sorprendente está en el sentido de adjetivo castus, casto en nuestro idioma, que significa el que se ajusta a las reglas y a los ritos, es decir, el que hace las cosas bien, el eficiente. Por eso castigar es para enseñar, para hacer buena a la persona.

         Una advertencia del idioma. En latín castus nunca significó sin relaciones sexuales. Esta fue una confusión provocada por escritores cristianos tardíos que llamaron castus a la persona sin relaciones sexuales prohibidas por el cristianismo, alterando caprichosamente el sentido de la palabra original.

         La persona buena es la que hace cosas. Y si no alcanza su objetivo tendrá el castigo, no como daño, sino como enseñanza para alcanzar mayor plenitud. El bueno, que busca realizar la felicidad, se lanza con confianza a vivir todas las dualidades del camino.


Composición Figura humana
Vilmos Huszár
(húngaro, 1884 - 1960)


domingo, 24 de junio de 2018

DEMASIADA PRISA

Paisaje urbano
Victor Zaretsky
(ucraniano, 1925-1990)


El Rabí de Berditshev, al ver a un hombre que andaba de prisa por la calle, sin mirar a derecha ni a izquierda, le preguntó:

—¿Adónde corres así?

—A ganarme el sustento— respondió el hombre.

—¿Cómo sabes con certeza —replicó el Rabí— que tu sustento galopa delante de ti y que has de perseguirlo a la carrera? ¿Quién sabe? Tal vez esté detrás de ti y sería más conveniente esperarlo en lugar de huir de él como lo haces.


Acción y quietud
Interpretación
Carlo Zvirinsky
(ucraniano, 1923-1997)


         El nombre de la ciudad  ucraniana Berditshev es una transliteración del ruso. Hasta hace unos años contaba con 88.000 habitantes, de los cuales solamente mil eran judíos. Pero en su larga historia de más de quinientos años, hubo épocas en donde los judíos eran mayoría. En 1867 alcanzaron a ser el 80 % de la población. Para aquellos años era un importante centro de jasidismo, tradición a la que seguramente pertenece el cuento.

         El movimiento jasídico surgió en Europa oriental, en Bielorrusia y en Ucrania, durante el siglo XVIII. Fue fundado por un místico judío que se lo llamaba Baal Shem Tov, que significa el Maestro del Divino Nombre. Había nacido en Ucrania en 1698, con el nombre de Israel ben Eliezer y murió en 1760. El movimiento se dirigió a aquellos a quienes nadie había hablado antes, de quienes nadie se había preocupado, a quienes nadie les había prestado atención, pobres en lo material y en lo espiritual, pero ricos en sentimientos. Lo que el Rabi Shem Tov decía era nuevo y refrescante, más comprensible y tranquilizador.

         Con una actitud de auténtica piedad y amor, el jasidismo enseña que una chispa del espíritu de Dios está dentro de todos los seres humanos y en todo lo creado. Se puede adorar a Dios en diferentes formas: con el trabajo, con una sonrisa que viene del corazón, con la oración y con el silencio, con las buenas acciones, y especialmente con el espíritu alegre. Enseña también, que comiendo y bebiendo se puede servir a Dios, y gozando de sus dádivas, uno puede elevarse hacia Él.
Paisaje con milagros
André Masson
(francés, 1897-1987)

         Con este trasfondo comprendemos que el término sustento que usa el rabino, puede tener varios sentidos. El primero refiere al alimento y las necesidades básicas de las personas y su familia. Correr para lograr el sustento diario es una imagen que manifiesta muy bien la situación del hombre del cuento comparable a la de la mayoría de los contemporáneos. Por muchos motivos complejos, la población en todo el mundo ha quedado sometida a tener que correr detrás de un sustento que cada vez se siente más lejano.

         El maestro propone modificar esta actitud de correr hacia delante para mostrar que hay otras cosas en la vida que dan sustento. Observando el origen del verbo sustentar, descubrimos que el significado es sujetar desde abajo, soportar, aguantar. El sustento no es algo que va por delante a toda carrera, sino que nos sostiene desde abajo, o como decimos comúnmente, nos respalda, como una entidad que nos soporta desde atrás y nos sujeta en la vida.

         Lo que viene detrás es para nosotros misterioso, pues miramos hacia adelante. Lo que nos sigue por atrás no lo podemos ver salvo que nos demos vuelta. Es desconocido, lo podemos sentir en sus efectos, confiando en su apoyo. Ya no tenemos que correr, buscar con ansiedad, porque nuestro sustento auténtico está por debajo de nosotros dándonos firmeza, y por detrás dándonos esperanza.

         El maestro enseña al hombre a percibir que el sustento depende del misterio que lo fortalece en la vida, que lo alienta en medio de las dificultades, que le abre el horizonte de serenidad y alegría que habita en la existencia. Quizás en algunos momentos de la vida el ser humano tenga que esforzarse para ganar el alimento diario, pero lo logrará si sabe reconocer el misterio que lo sostiene, lo que se consigue, paradojalmente, con una inmensa quietud.



Nº88 Azul
Ad Reinhardt
(estadounidense, 1913-1967)