domingo, 28 de octubre de 2018

EL CIEMPIÉS Y EL SAPO

El paseo de Jasper
Mark Ryden 
(norteamericano, n. en 1963)

Una vez, un sapo vio caminar a un ciempiés y quedó atónito al ver con qué elegancia movía éste cada una de sus patas. ¿Cómo hacía para coordinar con tanta perfección sus movimientos?


 -¡Ay! –se lamentó el sapo para que el ciempiés lo oyera-. Yo no brillo ni reluzco. Solo tengo cuatro patas –solo cuatro patas- y no cien como tú, ¡oh venerable!

Al ciempiés le cayó muy bien el comentario: tanto que hasta aminoró el ritmo de su marcha.

-Dime, pues, venerable –continuó el sapo-, ¿cómo puede ser que, al caminar, siempre sepas con qué pie debes comenzar, cuál va a ser el segundo, y después el tercero, cuál llega después como cuarto, quinto y sexto, y si es el décimo el que sigue o el centésimo? ¿Qué es lo que hacen, mientras tanto, el segundo y el séptimo? ¿Se paran o siguen andando? Y cuando llegas a la pata número noventa y siete, ¿debes levantar también la septuagésima? Dime, por favor, a mí, el pobre, el mojado, el resbaladizo que solo tiene cuatro patas y no cien, cómo haces, ¡oh venerable!.

El ciempiés se quedó entonces muy pensativo. En efecto, ¿cómo lo hacía? ¡Ay, nunca se había preguntado él estas cosas!¡Dios mío, qué problema! ¿Y cómo explicarle al sapo el mecanismo si ni él mismo, ahora que lo pensaba, podía comprenderlo?

Y el ciempiés quedó inmóvil, clavado en el suelo, y desde aquel momento no pudo ya mover ningún miembro. Había olvidado cuál de los pies debía levantar primero, y mientras más pensaba en ello, menos podía recordarlo.


Caminar en la vida
Cigüena y cuatro sapos
Pierre Bonnard
(francés, 1867-1947)

En las culturas precolombinas los animales tenían una relación esencial con lo divino. Ocupaban un lugar importante en los mitos y las leyendas y también eran símbolos de valores y de ideas fundamentales de esas culturas. El ciempiés es un animal rastrero y de arraigo a la tierra por lo que no sorprende que aparezca entre los cabellos del dios azteca de la tierra Tlaltecuhtli, que significa "señor o señora de la tierra", pues era andrógino. La función principal del Dios y de todos los animales asociados era posibilitar que las almas de los muertos llegasen a la morada definitiva.

En la civilización del Antiguo Egipto el ciempiés estaba asociado al dios Osiris que también era un dios de la tierra relacionado con el mundo de los muertos. Como otros animales ponzoñosos está cercano a la magia y se consideraba que podía curar y proteger a su poseedor de las picaduras de otros seres venenosos. Ocupaba  un lugar importante en el mundo sagrado en tiempos de los faraones, y nadie osaba poner en duda su inteligencia.

Llama la atención la confusión que sufre el ciempiés ante la pregunta del sapo. ¿Cómo es posible que un animal tan sagrado quedé enredado y sin capacidad de moverse, después de haberse desplazado con tanto donaire? Solamente otro animal de mismo nivel sagrado podía cuestionarlo. En algunas culturas el sapo es la cara infernal y tenebrosa de la muerte. Su mirada fija indica una insensibilidad o indiferencia a la luz y lo que ella significa. Por esta característica intercepta la luz de los astros por absorción, dejando en la oscuridad a los que están cerca, como el ciempiés.
Seta, el ciempiés gigante
Utagawa Kuniyoshi
(japonés, 1797-1861)

El psicólogo George Humphrey (inglés, 1886-1963) se refirió al cuento diciendo: "Ningún hombre hábil en su profesión necesita una atención constante en el trabajo rutinario. Si la prestara el trabajo se echaría a perder".  Más adelante sigue comentando el cuento, diciendo: "Nos ocurriría lo mismo si le prestáramos una atención consciente a cualquier hábito bien asimilado como, por ejemplo, caminar". La razón, tan útil en algunos aspectos de la vida, puede también ser destructora de hábitos y virtudes valiosos.

Si aplicamos el cuento al plano espiritual nos encontramos con una enseñanza profunda. Es importante mantener la unidad y la armonía en nuestro interior. Por ejemplo, si estamos escuchando música con disfrute, no podemos al mismo tiempo ponernos a pensar que estamos escuchando música porque dejaríamos de lado el goce de oírla. Del mismo modo no podemos contemplar y observarnos como contempladores al mismo tiempo, la reflexión nos saca de la corriente íntima de la contemplación. En la vida espiritual hay una armonía por encima de la razón, en la que nos sumergimos sin pensar. Así nos movemos en la vida y evitamos el quedarnos paralizados.

Acompañamiento Negro
Vasili Kandinski
(ruso, 1866-1944)


domingo, 14 de octubre de 2018

LAMENTACIÓN DE UN DIABLO

Demonio sentado
Mikhail Vrubel
(ruso, 1856 - 1910)

A veces algunos personajes son bastante lúcidos para expresar a la vez las preguntas y las respuestas.


Es el caso de un demonio japonés que lloraba. Un hombre santo lo vio y le preguntó:

- ¿Qué clase de demonio eres? ¿Desde cuándo lloran los demonios? ¿Y por qué?

- Soy un personaje de otros tiempos –le dijo el demonio-. Viví hace cuatro o cinco siglos y mi corazón estaba lleno de odio hacia mi enemigo.

-¿Y ese enemigo te venció?

- En absoluto. Lo maté. ¡También maté a sus hijos, a sus nietos y a sus bisnietos! ¡Sin excepción!

- ¿Así que no te queda nadie a quien matar?

- Ni una persona.

- Entonces, te repito mi pregunta: ¿por qué lloras?

- Lloro porque querría que volviesen a nacer para poder volver a matarlos. Pero no tengo la más mínima idea del lugar donde podrían renacer. El odio todavía me corroe pero la progenie de mi enemigo ya no existe. No tengo a nadie a quien matar y sólo me devoro a mí mismo.

- ¿Así que has conservado tu odio, pero contra ti mismo?

- Sí, y durante cien millones de años lo sufriré. ¿Sigues creyendo que no tengo ningún motivo para llorar?

El demonio se alejó entre sollozos. El hombre santo vio llamas bailando alrededor de su cabeza.


La no-violencia
Atacado por un demonio
Utagawa Kuniyoshi
(japonés, 1798-1861)

          En Japón hay una tradición llena de seres extraordinarios y de demonios. Entre estos últimos se encuentran los shura, espíritus enfurecidos que son la reencarnación de los guerreros muertos en batalla.

          Los fantasmales guerreros han perdido el camino que los llevaba a la meditación y al respeto, y se han convertido en horribles espíritus hechos del odio y la venganza que queman sus oscuros corazones. Tienen una mirada que causa espanto, por lo que sorprende ver llorar a alguno de ellos.

En occidente, la palabra demonio proviene de un término griego daimon, que se traduce mejor por genio. En el mundo romano y griego los daimones son unas divinidades menores muy importantes, consideradas fundamentales en el desarrollo de la vida y de las buenas funciones de la naturaleza. Su culto estaba muy extendido, y al cristianismo le resultó muy difícil erradicarlo de los ambientes campesinos. Para este fin los cargó de connotaciones negativas y maléficas, asumiendo su representación plástica como la figuración de los espíritus del mal. Así los sátiros dejaron de ser protectores de animales, especialmente el ganado, para convertirse en seres dañinos y pecadores.
Dos divinidades danzando
          Tomioka Tessai
              (japonés, 1837-1924)

En las culturas en general una característica del mal, propia de los demonios, es el odio. Es interesante tener en cuenta que el odio tiene un aspecto positivo. Sirve para mantener un cierto estado de alerta intelectual. En situaciones peligrosas como el falso consenso grupal sólo los odiadores son capaces de actuar con lucidez. Hay veces que las decisiones colectivas equivocadas suponen la muerte y en estos casos el odio resulta muy útil. Para Aristóteles puede ser una forma de ira no desahogada: necesitamos ese sentimiento para separarnos de aquello que previamente hemos amado. Cuando una persona o una idea nos defraudan necesitamos del odio para apartarnos de aquello que puede limitarnos o estancarnos en nuestro camino por la vida.

El odio, que podemos caracterizar como un amor sin conocimiento, se vuelve amor ciego, y se apega al pecado. Por eso el demonio del cuento queda condenado a ser criminal, y lo único que ve de su interior es esta fuerza terrible que lo arrastrará millones de años. Para que el odio sea bueno tiene que estar muy controlado, porque enseguida se transforma en daño y crimen. Por eso la tradición es constante en la invitación a conocernos a nosotros mismos, en prestar atención a nuestro interior.

¿Qué es el conocimiento de sí mismo? Es descubrir nuestra esencia real, nuestra chispa divina, nuestro ser completos en Dios. No somos Dios, pero somos portadores de su presencia. Somos vasos de barro llenos de Dios. Sobre esta realidad se basa toda la experiencia de la no-violencia activa, opuesta al odio del demonio. La no-violencia activa propone un camino de liberación integral, empezando con la liberación interior de todo apego y de toda enemistad, para que brille nuestra esencia real. Esta es la actitud del santo que ve alejarse al diablo llorando, y ve llamas danzando en torno a su cabeza.


Huellas
Ion Tuculescu
(rumano, 1910-1962)




domingo, 30 de septiembre de 2018

EL AMANECER DEL DÍA


Cosmogonía de una cara
Victor Brauner
(rumano, 1903-1966)

 
Esta historia judía presenta a un rabino que pregunta a sus estudiantes:


-¿Cómo sabemos que la noche ha llegado a su fin y que el día amanece?

-Porque podemos distinguir a una oveja de un perro -dijo un estudiante.

-No, no es la respuesta -dijo el rabino.

-Porque -dijo otro estudiante-, podemos distinguir una higuera de un olivo.

-No -dijo el rabino-. No es la respuesta.

-Entonces ¿cómo lo sabemos?

-Cuando miramos un rostro desconocido, un extraño, y vemos que es nuestro hermano, en ese momento ha amanecido.


El rostro de mi hermano

Un día es aproximadamente lo que tarda la Tierra en girar sobre su propio eje. En la antigüedad las distintas culturas tenían su propia forma de determinar el comienzo de un día. En nuestro tiempo seguimos la costumbre romana de empezar a medianoche. Los egipcios en la antigüedad contaban la jornada a partir de la salida del sol. Los babilonios y los judíos, en cambio, calculaban el día de tarde a tarde.
Amanecer
Aristarkh Lentulov
(ruso, 1882-1943)

Para la tradición judía el hecho de que el día comienza al anochecer es una metáfora de la vida misma porque nuestra vida humana empieza en la oscuridad del vientre materno, después se enfrenta al resplandor de la luz y eventualmente finaliza con la oscuridad de la tumba que precede a un nuevo amanecer en el mundo venidero. En esta tradición resultaba muy importante determinar en qué momento comenzaba la noche porque de esta manera se sabía que ya se estaba en una nueva jornada y sus obligaciones, si coincidía con un día festivo. De la misma manera era importante saber cuándo empezaba la etapa de luz, pues esta indicaba simbólicamente el comienzo de la madurez y de la relación plena con Dios.

Para determinar el cambio del día a la noche se usaban diferentes métodos. En algunos lugares este momento estaba marcado por la autoridad del lugar, cuando no distinguía un hilo negro de uno marrón. Otras formas están indicadas en el cuento que se presenta hoy: no distinguir un perro de una oveja o una higuera de un olivo. Para saber el momento en que comienza la noche alcanzaba con tener los sentidos atentos.

La pregunta del rabino en el cuento es sobre el momento del amanecer y no sobre el comienzo de la jornada. El interrogante es sobre la madurez humana y no sobre los días de la vida común, y con este giro nos abre a una consideración distinta de lo que significa vivir en plenitud en este mundo.
Amanecer de la montaña
Maynard Dixon
(norteamericano, 1875-1946)

En la respuesta del maestro está la clave del sentido de la existencia: reconocer al hermano en el rostro desconocido. El término rostro, equivalente a cara, viene del latín que hacía referencia al pico del ave, y también al morro de varios animales. Cara, que viene del griego donde significaba cabeza, en latín derivó en la parte delantera de algo y también rostro humano.

Nadie ha visto su propia cara, por lo cual solamente puede contemplarla como imagen de un espejo. La cara es una revelación, incompleta y pasajera, de la persona. Nuestro rostro es para los demás, y también es para Dios. Reconocer en la cara al hermano es una de las formas más altas de amor al prójimo. Para esto tiene rostro, para que lo reconozca como persona de la familia universal en la cual somos todos hermanos al ser hijos de un mismo Padre. El rostro es el símbolo de lo que hay de divino en el hombre, y su reconocimiento es el amanecer de la auténtica humanidad.


La musa al amanecer
Alphonse Osbert
(francés, 1857-1939)






sábado, 15 de septiembre de 2018

BELLEZA PARA VIVIR

El mendicante de Livorno
Amedeo Modigliani
(italiano, 1884-1920)


Una mañana llegó a las puertas de la ciudad un mercader árabe y allí se encontró con un pordiosero medio muerto de hambre. Sintió pena por él y le socorrió dándole dos monedas de cobre.

Horas más tarde, los dos hombres volvieron a coincidir cerca del mercado:

- “¿Qué has hecho con las monedas que te he dado?”, preguntó el mercader.

- “Con una de ellas me he comprado pan, para tener de qué vivir; con la otra me he comprado una rosa, para tener por qué vivir…”

Ponerse los pantalones

La palabra pordiosero se forma con la expresión que usan los que piden ayuda: “¡por Dios! ¡por Dios!”. Desde este término se nos abre un amplio mundo de sentidos en el cuento que se presenta en esta ocasión. Los protagonistas, el mendigo y el mercader sensible, nos invitan a mirar más allá en el gesto de compartir dos monedas, para ingresar en el universo del espíritu.
Caridad
           Andrea di Nicoló di Giacomo
           (italiano, 1440-1514)



El mercader da una limosna, palabra que deriva de un término griego eleemosyne que significa piedad, compasión. El verbo en griego correspondiente: compadecerse, tener piedad de alguien, está presente en una palabra griega panteleemon, que significa el que se compadece de todos. De aquí nace la palabra pantalón. ¿Cómo llegó aplicarse la compasión a una prenda de vestir? Fue gracias a los habitantes de Venecia que tenían una gran devoción por san Pantaleón. Este santo, de origen turco, fue un médico martirizado en el año 305 después de Cristo. San Pantaleón, venerado en todo el mundo por su gran misericordia, especialmente con los enfermos, era representado con la vestimenta típica que incluía un calzón largo. Esta prenda era característica también de los venecianos y se la llamó pantalón, derivada del nombre del santo. Recién después de la Revolución Francesa, cuando se empezó a usar el calzón largo, se universalizo el nombre de pantalón en otras lenguas, como el francés y el español.

Ahora podemos decir que el mercader árabe del cuento se ha puesto los pantalones, se compadece de todos. En su gesto muestra la profundidad qué debe tener la auténtica compasión. Le entrega al pordiosero dos monedas, un número qué indica nuestra situación en la vida, marcada por una constante dualidad. Junto a este símbolo, manifiesta su respeto al mendigo al preguntarle por el uso que le había dado a las monedas.
Pordiosero
Ilya Glazunov
(ruso, 1930-2017)

Según el pordiosero, la vida tiene dos necesidades: sostenimiento y sentido. El pan es el símbolo del alimento esencial. Según las culturas, varían los cereales con los que se lo fabrica, pero siempre conserva su sentido de representar a toda comida. Que haya pan en todas las mesas expresa el deseo de que a nadie le falte el sustento. En la oración de muchos labios a cada instante se repite este pedido: Danos hoy nuestro pan de cada día.

En el cuento se dice que la rosa es para tener por qué vivir. Esta flor sirve de referencia a la belleza de toda la realidad. Es una perfección, una realización sin falta. Simboliza la copa de la vida, el alma, el corazón y el amor. En la tradición cristiana es la copa que recibe la sangre redentora de Cristo, conocida en el medioevo como el santo Grial. En la literatura la rosa es ofrecida por la mujer celestial a su devoto amante, mostrando lo sublime del amor.

En esta narración un activo mercader y un necesitado extremo nos indican que todo hombre es capaz de sabiduría, que no depende de dónde sea cada uno o cuál sea su condición humana. El cuento parece ser un bello comentario a aquella respuesta que dio Jesús al Tentador que pretendía milagros sin reconocer la belleza de cada ser humano: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. El amor al prójimo es compartir bienes y sabiduría.


Experimentando con la sabiduría
Samuel Bak
(polaco, n. en 1933)

domingo, 2 de septiembre de 2018

AMUEBLAR TU CASA

Cuartos para turistas
Edward Hopper
(norteamericano, 1882 - 1967)

En el siglo pasado, un turista visitó a un famoso rabino.

Y se quedó asombrado al ver que la morada del rabino consistía, sencillamente, en una habitación atestada de libros. El único mobiliario lo constituían una cama, una mesa y una banqueta.

- "Rabino, ¿dónde están sus muebles?", preguntó el turista.

- "¿Dónde están los suyos?", replicó el rabino.

- "¿Los míos?", respondió, sorprendido... "pero si yo sólo soy un visitante... estoy aquí de paso", dijo el turista.

- "Yo también", dijo el rabino.


Enseñanzas de viajar

Este cuento nos refiere a una actividad humana que ha tenido un crecimiento inmenso en nuestro tiempo, el turismo. Es un área específica de las Naciones Unidas,
Turistas en Tenerife
            Nils Dardel
               (sueco, 1888-1943)
como una manera en la que la humanidad reconoce el valor de esta acción. Por un lado se considera al turismo como una fuente de ingresos muy importante para las naciones. Se calcula que en promedio estos ingresos son el 7% del producto bruto interno de los países.

Las estadísticas dicen que en el año 2017 arribaron más de 1500 millones de personas extranjeras en los países del planeta, de las cuales cerca de 1000 millones eran solamente para turismo y descanso. Teniendo en cuenta que la población mundial de ese año era de 7500 millones de personas, sorprende la inmensa movilidad que ha asumido la civilización contemporánea.

La palabra turismo está tomada del inglés turism, y ésta del francés tour, que significa giro o vuelta. La idea de turismo es que se sale de un lugar para volver, se hace un viaje para regresar en algún momento al punto de origen.

El turista del cuento se encuentra con un rabino que por la descripción de sus posesiones lo podemos considerar un místico. La narración intenta vincular una actitud humana muy valiosa para la tradición con una actividad claramente moderna y en crecimiento. ¿Hay algo que pueda relacionar estas dos acciones humanas?

Al religioso lo podemos considerar un místico, como todos aquellos que se dedican a contemplar lo misterioso en los distintos campos: la fe, la filosofía o la ciencia.  Originalmente la palabra misterio estaba relacionada con cultos religiosos, en
Escena mística
             Henri Martin
                 (francés, 1860-1943)
la antigua Grecia y especialmente durante el Imperio Romano. En nuestro tiempo, también abarca todo lo que sea desconocido, por secreto o por ignorado.

En la descripción del ambiente en donde reside el religioso se habla de una profusión de libros. En los textos antiguos, el libro es un símbolo equiparable al árbol de la vida que está en el centro del paraíso, el cual representa a todos los seres humanos mediante la innumerable cantidad de hojas que tiene. El libro tiene palabras y cada una de ellas es símbolo de la vida humana.

El turista sorprende al religioso en medio de un paraíso. El rabino tiene claro que este lugar en el que reside es temporario. Él pertenece a otro lugar, en donde sabe que hay una plenitud. El turista, a su vez, se da cuenta que tampoco él pertenece a su viaje, sino que su vida se define por el lugar al cual va a volver después de su paseo.

La tradición nos enseña que nuestra vida actual, concreta, es un lugar de paso. Todos nosotros pertenecemos a otro lugar, a otra realidad. Nuestro lugar definitivo está en nuestro propio interior. Salimos a este mundo por un tiempo, nuestra vida es un viaje qué nos lleva de nuevo a nuestro origen, el espacio definitivo al cual pertenecemos. En este sentido, el turismo contemporáneo nos recuerda que desde nuestro nacimiento estamos retornando al lugar de donde salimos. El aspecto místico que todos tenemos, seamos o no religiosos, nos indica siempre que estamos volviendo, para que viajemos en paz, confiando que regresaremos a nuestro verdadero hogar.

Retorno vespertino
André Brasilier
(francés, n. en 1929)



domingo, 19 de agosto de 2018

LA VIRTUD DE LA PACIENCIA

La paciencia
Georges Braque
(francés, 1882-1963)

 Un mandarín, a punto de asumir su primer puesto oficial, recibió la visita de un gran amigo que iba a despedirse de él.


 - Sobre todo, sé paciente – le recomendó su amigo – y de esa manera no tendrás dificultades en tus funciones.

El mandarín dijo que no lo olvidaría.

Su amigo le repitió tres veces la misma recomendación, y cada vez, el futuro magistrado le prometió seguir su consejo. Pero cuando, por cuarta vez, le hizo la misma advertencia, estalló:

- ¿Crees que soy un imbécil? ¡Ya van cuatro veces que me repites lo mismo!

- Ya ves que no es fácil ser paciente: lo único que he hecho ha sido repetir mi consejo dos veces más de lo conveniente y ya has montado en cólera – suspiró el amigo.


Una virtud divina
Paciencia
Sebald Beham
(alemán, 1500-1550)

         Muchas veces consideramos la paciencia como el soportar la acción que viene de otro. El cuento es un buen ejemplo, en el que el futuro mandarín tiene que aguantar el consejo de su amigo, quien repetidamente insiste en su aviso. Pero la verdad es que esa es una lectura superficial de la virtud de la paciencia.



         Buscando en el trasfondo del idioma, nos encontramos que el término paciente, viene del participio del verbo latino pati, patior, que significa sufrir. La palabra tiene dos significados, siendo el primero alguien que sufre de una enfermedad, y el segundo alguien que tiene paciencia calladamente, que no se irrita ante la acción del otro. La segunda acepción se aplica solamente si el paciente recibe serenamente la acción del agente, cosa que se logra si encuentra sentido en lo que le sucede o confía en el agente de la acción. Entonces, el paciente no reprime su sentir, sino que reacciona desde el entendimiento o la confianza.

         Desde la antigüedad se aplica al conocimiento humano una dupla similar a la del mandarín y su amigo. Dicen que para conocer tenemos un intelecto agente, que es el que capta las formas de las cosas a través de los sentidos. Y también tenemos un intelecto paciente el cual, al recibir la acción del agente, engendra la idea que nos hace comprender lo que estamos viendo, y así nace la forma interior o conocimiento. Por eso se dice que para conocer es necesario ser pacientes, ser conscientes de que estamos aprendiendo, y no irritarse fácilmente, como el mandarín.

         En las distintas culturas, la paciencia es una virtud divina. Entre los dioses griegos está Hestia, que luego será conocida como Vesta entre los romanos. Es una diosa del fuego que da vida y calor a los hogares. Evita estar en los conflictos tanto entre los dioses, como entre los dioses y los hombres. Aunque no aparece mucho en la mitología, es muy querida por todos los dioses y a ella se hacían las primeras ofrendas en la antigüedad por orden de Zeus, el principal de los dioses.
Isis adorando a Ra
(Viñeta del Libro
de los Muertos de Ani)
(ca. 1300 a.C.)

         En el mundo egipcio, Isis es la diosa de la paciencia, pues se dedica a reconstruir a su marido Osiris destrozado por Set, quien había diseminado el cuerpo de su hermano y adversario por todo el orbe conocido. Luego de encontrar cada parte con inmensa virtud, logra tener un hijo con su esposo reunido. Ese hijo será Horus, el vengador de su padre, simbolizado por un ojo, un signo muy popularizado en nuestro tiempo.

         Finalmente en la Biblia hay un relato con mucho humor, llamado Jonás, en el cual Dios muestra una infinita paciencia con el profeta rebelde que se niega a predicar en la ciudad de Nínive, a donde su Señor lo enviaba. Como Jonás se comportaba muy caprichosamente, Dios hace que un pez gigante se lo trague, y lo deposite suavemente en la orilla de la ciudad pecadora, que finalmente se convertirá por la predicación del profeta y salvará su existencia. Paciencia divina para con su enviado y con los habitantes de Nínive.

         El cuento es una invitación a la paciencia para con nuestros amigos que nos aconsejan y para con todos aquellos que nos quieren. Y también paciencia con nosotros mismos, con nuestras búsquedas, con nuestros aprendizajes, y con todo aquello que sucede en nuestro infinito mundo interior.

Sín título
Wu Guanzhong
(chino,  1919-2010)



domingo, 5 de agosto de 2018

LA PERFECCIÓN




Mujer con flor
Mario Sironi
(italiano, 1885-1861)

 
Nasrudín conversaba con un amigo.

- "Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?"

- "Sí pensé" -respondió Nasrudín.

- "En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo."

- "Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita."

- "Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material."

- "¿Y por qué no te casaste con ella?"

- "¡Ah, compañero mío! ¡Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto!"


Dimensión interior
 
La procesión de bodas de la Virgen
Giotto de Bondone
(italiano, c.1266-1337)
         La palabra mujer viene del latín mulier, pero aquí se nos pierde el rastro de los orígenes del término. Aprovechándose de este desconocimiento, algunos antiguos romanos inventaron una hipotética forma originaria mollier, vinculada a suave, blando, molusco y molicie, instalando la idea despreciativa de sexo débil. Esta falsa etimología triunfó aún en personas dedicadas al pensamiento profundo, hasta nuestros días.
        
         Uno de los arquetipos más importantes de Medio Oriente y Occidente, ya extendido a todo el mundo, es Eva que representa a toda mujer. Su origen está en el Antiguo Testamento, en el libro del Génesis. En un primer relato de la Creación en siete días, en el sexto dice: Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer (Génesis 1,27). Es importante darse cuenta que el hombre abarca al varón y la mujer, indicado por ese extraño pase del singular hombre: “lo creó a imagen de Dios”, al plural: “los creó varón y mujer”.

         Luego viene el conocido relato de la creación de Eva a partir del costado, de la costilla de Adán. Según maestros intachables, como San Agustín (354-430), el sueño de Adán en ese momento es un éxtasis. ¿Qué sentido conviene dar a Eva? En un plano interior simboliza el elemento femenino en el hombre, tanto varón como mujer, puesto que el hombre comporta un espíritu y un alma y, según Orígenes (185-254): “se dice que el espíritu es macho y el alma puede llamarse hembra”. Del acuerdo del alma y el espíritu nacen los hijos, que designan los pensamientos justos y los buenos movimientos.
 
Boda
Georges Rouault
(francés, 1871-1958)
         Pero en nuestro interior, la armonía se rompe. Esto se cuenta en la Biblia mediante el relato de la tentación que ofrece la serpiente, la enemiga,  hablándole a la mujer, al alma. Eva significa la sensibilidad del ser humano y su elemento irracional, y no habría ninguna consecuencia grave si ella sola hubiese aceptado el ofrecimiento. La tragedia surge en nuestra vida cuando el espíritu, Adán, da el consentimiento.

         Situar el pecado original y todo mal en nuestro plano interior es singularmente esclarecedor. Reducirlo a una pareja sexuada es destruir su sentido y su significación. Como esto, toda enseñanza de la sabiduría va directamente al corazón y allí queda sin pretender estar en otro ámbito.

         La búsqueda del protagonista del cuento va en el mismo sentido. La perfección que se exige para casarse es la integración interior de los aspectos femenino y masculino que todos tenemos. Desde el corazón armonizado nacen los pensamientos justos y las acciones buenas, que son las que están movidas por el amor.

Retrato abstracto, varón y mujer
Alfred Henry Maurer
(estadounidense, 1868-1932)