domingo, 10 de mayo de 2020

NO ES NECESARIO CONOCER LA MALDAD

Panorama del Valle del Mississippi
John J. Egan
(irlandés, 1810-1882)


Un barco había encallado en el río Mississipi, y el capitán no podía zafarlo. Por fin llegó un joven que le dijo:
- Capitán, tengo entendido que usted necesita un piloto que lo saque de este apuro.
- Así es. ¿Es usted piloto?
- Sí, señor.
- ¿Conoce usted todos los peligros, y los bancos de arena?
- No, señor.
- Entonces, ¿cómo piensa sacarnos de aquí si no sabe donde están?
- Es que sé donde no están, señor Capitán.


Sin peligros
 
Capitán Swaton
Paulin Jénot
(francés, activo en 1186,
muríó después de 1930)
El barco nos da la idea de seguridad y de fuerza. Albergados en su estructura podemos atravesar las aguas. Es la imagen de la casa del hombre en las aguas. El mástil de la nave simboliza un eje central y el cruce de las líneas desde la proa hasta la popa y desde estribor a babor nos presentan las orientaciones fundamentales de sur, norte, este, oeste. La cruz de los puntos cardinales atravesada por un eje que indica la trascendencia es una clara representación de la vida, cuyo centro y cuya dirección conviene al hombre elegir.

La nave es la interioridad de cada hombre. En el cuento se ve desafiada por los peligros, palabra relacionada con otros aspectos importantes de la vida del ser humano. Etimológicamente deriva de dos verbos: intentar y arriesgar. De la misma raíz vienen las palabras experiencia y pericia, fundamentales en las preguntas que el capitán hace al joven. Para evitar los peligros de nuestra vida es bueno recurrir a quien conozca los caminos adecuados, un perito, y que tenga experiencia en la situación determinada en la que nos encontramos.

Las minas de arena
Juan O´Gorman
(mexicano, 1905-1982)
Es significativo que el peligro al que enfrenta el barco es la arena. El simbolismo de la arena viene de la multitud de sus granos. Algunas tradiciones de Oriente que postulan muchísimas reencarnaciones para las almas, consideran que las edades transcurridas son más numerosas aún que los granos de arena contenidos entre las fuentes y la desembocadura del Ganges. Fácil de penetrar y plástica, la arena adopta las formas que la moldean: es un símbolo de matriz. Los estudiosos del inconsciente dicen que el placer que experimentamos al andar sobre la arena, al echarnos sobre ella, al hundirnos en su masa flexible, se emparenta con la sensación del regreso al útero.

En la Biblia la arena es usada para indicar lo innumerable, lo vasto. Se habla entonces de los descendientes de Abraham, como también de los designios de Dios, incontables como la arena del mar. El texto sagrado habla también de la arena representando lo inestable, lo que es incapaz de dar firmeza. El joven Jesús habla del hombre insensato que construye su casa sobre arena y que con las tormentas de la vida se derrumba al no tener un buen apoyo.

El navegante joven nos da una de las variadas enseñanzas del cuento. Para salir de los peligros es importante saber donde no están. Muchas veces se elogia a los que conocen por experiencia los males y se cree que son, por esa razón, los mejores orientadores. Pero para salir de los problemas es mejor ir por donde no haya peligros. Para salir de los laberintos es importante saber cuáles son los caminos que no están cerrados, libres de obstáculos. Allí está la salvación.


Navicella
Giotto di Bondone
(italiano, c.1267-1337)



domingo, 19 de abril de 2020

EL OJO DEL ELEFANTE

Creación de los animales
Maestro Bertram
(alemán, c.1345–c.1415)
Un elefante cruzaba un río. De repente uno de sus ojos se salió de la cuenca y cayó al fondo del agua. El elefante, enloquecido, se puso a buscar por todas partes, pero en vano. El ojo parecía a todas luces perdido.
 Mientras se agitaba en medio del río, a su alrededor, los animales acuáticos, los peces, las ranas, y también los pájaros y las gacelas que permanecían en la margen, le gritaban:
— ¡Cálmate! ¡Tranquilo, elefante! ¡Cálmate! Pero el elefante no los oía y siguió buscando el ojo, sin encontrarlo.
— ¡Tranquilo! —le gritaban— ¡Tranquilo!
Finalmente los oyó, se detuvo y los miró. Entonces el agua del río se llevó suavemente el cieno y el lodo que el elefante había levantado con su movimiento. Entre sus patas vio el ojo en el agua, que se había vuelto clara. Lo recogió y lo volvió a colocar en su sitio.


Fuente de tranquilidad

Una interpretación de los símbolos presentes en el cuento tiene validez si acepta formar parte del conjunto de interpretaciones posibles, sin exclusivismos. Los símbolos son misteriosos, muestran aspectos de la realidad y también ocultan otros, con el fin de que no nos quedemos prendados de ninguno de ellos sino que nos sumerjamos en lo más profundo de la realidad simbolizada. Por eso, lo más conveniente es compartir las miradas y de este modo tener un horizonte amplio.
Elefante compuesto
Temprano s. XVII
(zona de Deccan, India)

En Oriente, el elefante es montura de reyes y transportador de dioses. Del mismo modo los hombres llevamos a Dios en nuestro corazón, transportamos a la divinidad en nuestro ser, como nos enseñan distintas tradiciones. El símbolo abre la posibilidad de entender el misterio de nuestra interioridad, de encontrar la inmensidad de nuestra existencia.

También el elefante es considerado un animal que sostiene al mundo, cómo se suele decir de la tortuga o del toro. En este sentido, gran parte de la humanidad sostiene al mundo, conociéndolo, explorando, cultivando la tierra, compartiendo la vida. Son millones de seres humanos de toda condición que cargan el mundo, salvo unos pocos muy poderosos que desde sitiales de superioridad destruyen el planeta y culpabilizan a la gente común. El lado oscuro del símbolo del paquidermo, su violencia y capacidad de destrucción, revelan a este siniestro grupo presente en la humanidad.

El cuento no dice cuál ojo perdió el elefante. Quizás fue el ojo de la percepción intelectual, el que permite ver el sentido de las cosas. Viendo la desesperación del animal es probable que lo que se le cayó al agua fue el ojo del corazón. Este es el más importante, porque nos lleva a mirar la realidad plena en donde se unen todas las cosas; y también es el ojo que nos permite descubrir el manantial del universo.
Elefante
E E Cummings
(norteamericano, 1894-1962)

Es tentador interpretar la desesperación del elefante como una expresión de su instinto animal, pero no es así. El instinto animal está presente en la gacela, en los animales acuáticos, en los pájaros, que le piden calma, que se serene, pues estos seres obran de esa manera en su especie. El instinto de los animales los lleva a vivir con calma en sus manadas, en sus grupos, a cuidar a los miembros de sus conjuntos, y en el cuento comparten ese impulso con el paquidermo.

Una enseñanza del cuento es que podemos recuperar nuestro ojo del corazón si mantenemos la calma. Tengamos en cuenta que no hubo negligencia en el elefante, nada se dice de la causa por la que cae su ojo, sólo percibe su pérdida. Muchas conmociones provenientes de sitios poderosos hacen que los seres humanos perdamos nuestro ojo interior, el del corazón. Y nuestro instinto animal, que forma parte de nuestro instinto humano, nos enseña a buscar la tranquilidad, a quedarnos quietos para poder encontrar el ojo perdido.


Gran Montaru
Willi Baumeister
(alemán, 1889 – 1955)


domingo, 22 de marzo de 2020

EL MOSQUITO Y EL BÚFALO


 
Cinco bueyes (fragmento)
Han Huang
(chino,723-787)


En los arrozales de Annam, un mosquito que estaba en el cuerno de un búfalo se imaginó que era muy pesado. Tomó aire y le gritó al búfalo lo más fuerte que pudo:

-¿Acaso peso demasiado? Si te peso, dímelo e iré a posarme a otro sitio.

El búfalo oyó la voz, dejó de pastar, miró a derecha e izquierda y preguntó con sorpresa:

-¿Quién me habla?

-Soy yo.

-¿Quién es yo?

-Yo. Un mosquito.

-¿Y dónde estás?

-Estoy en tu cuerno izquierdo.

-Has hecho bien en decírmelo –dijo el búfalo-. Sin tu ayuda nunca habría sabido que tenía un imbécil en mi cuerno izquierdo.


Relatividad del entendimiento
Insectos
Jan van Kessel
(flamenco, 1626-1679)

La etimología de la palabra imbécil nos brinda dos acepciones útiles para entender la sentencia del búfalo. Originalmente significa sin bastón. Aplicado a una persona de edad avanzada, el estar sin bastón significa debilidad, fragilidad e inestabilidad. Pero en la antigüedad el bastón simboliza también la autoridad reconocida a alguien por su experiencia y conocimiento. Un caso se da cuando el bastón o báculo es el cetro, símbolo de los reyes. El mosquito, entonces, es acusado de debilidad y también de ser falto de experiencia y de conocimientos.

¿Qué experiencia puede tener un mosquito? El período de gestación es de diez días. Luego los machos suelen vivir como máximo un mes, distinto de las hembras que en períodos de hibernación pueden vivir hasta seis meses. En cuanto a los búfalos suelen vivir entre 18 y 20 años. Si se mantienen en cautiverio pueden superar los 30 años de existencia. Aquí ya tenemos una inmensa diferencia en la posibilidad de la experiencia. Lo mismo podemos considerar en cuanto a la diferencia en el tamaño y en el peso, lo cual pone más en evidencia lo extravagante de la postura del mosquito.

El insecto ha perdido también la noción simbólica de su existencia y de la del búfalo. El mosquito es símbolo de la agresividad. Busca obstinadamente violar la vida íntima de su víctima y alimentarse con su sangre. Aplicado a algunos mitos griegos, representa a monstruos del inconsciente o a la esfinge, devoradora de hombres, que en aquellos tiempos representaba al mosquito de la malaria.
 
Edipo y la esfinge
Figura en un cáliz ático
(Grecia, 480 a.C.)
Con respecto al bovino, en Oriente nos encontramos con un personaje salvífico, destructor de la ignorancia y la muerte, que aparece con cabeza de búfalo. En la región donde está situado el cuento, en Vietnam, es el animal sacrificial por excelencia. Su sacrificio ritual lo convierte en el enviado, el intercesor de la comunidad ante los espíritus superiores.

Con estos detalles nos damos cuenta de la imbecilidad del mosquito. Podemos aprovechar el parecido para acercarnos a otras situaciones y evitar de esta manera nuevos desatinos. El insecto se parece a aquellos seres humanos que creen que su presencia es relevante ante realidades que los desbordan. ¿Qué es una persona humana en relación al planeta en el cual vivimos? ¿Quién es el hombre que puede afirmar algo sobre la infinitud de Dios, sin caer en un absurdo? ¿De qué manera se puede negar la existencia de Dios, o afirmarla, con seriedad y equilibrio?  

El cuento muestra, en el fondo, el valor relativo que tienen pensar y hablar. Por un lado es maravilloso expresar ideas, dialogar con otros, transmitir experiencias y conocimientos. Por otro lado, podemos llegar a expresar verdaderos despropósitos, y ser llevados por la razón a situaciones absurdas como la que se describe en el relato.


(Sin título)
Bui Xuan Phái
(vietnamita, 1920-1988)



domingo, 8 de marzo de 2020

LA CELDA

Celda
BobThompson
(norteamericano,1936-1966)


El discípulo quería un sabio consejo.

- "Ve, siéntate en tu celda, y tu celda te enseñará la sabiduría", le dijo el Maestro.

- "Pero si yo no tengo ninguna celda... si yo no soy monje."

- "Naturalmente que tienes una celda. Mira dentro de tí."


La profundidad
La celda dorada
Odilon Redon
(francés, 1840-1916)

La celda, en el lenguaje espiritual, es el lugar más sagrado de la vida interior. Pensemos en un investigador que pasa largas horas, durante años enteros, buscando una respuesta a sus inquietudes. Imaginemos el mundo en el cual se sumerge un músico para crear una partitura. Estos dos ejemplos han entrado en la celda interior, y nos muestran la inmensidad representada en ese habitáculo.

Cuando queremos explicar qué es la interioridad, nuestra mano se va espontáneamente hacia el corazón, hacia dentro del cuerpo. En otras ocasiones también se ponen en juego las dos manos. Cuando queremos abarcar la interioridad, cuando se quiere expresar dónde está, resulta que en el fondo la explicación funciona al revés: la interioridad nos tiene a nosotros. Nosotros estamos sumergidos en nuestra interioridad, nos engloba.

La interioridad nos posee y por tanto no se encuentra en las coordenadas espacio y tiempo, está más allá de ellas. La localización en el espacio y el tiempo tal como la entendemos es una elaboración de nuestra mente. La precisamos para movernos aquí, es nuestro mapa pero no es nuestro territorio. Es decir, la interioridad no es espacio ni tiempo. Sencillamente, es un vivir silencioso nuestra cualidad humana más profunda.
 
Las profundidades del mar
Edward Burne-Jones
(inglés,1833-1898)
La vida es quién crea la interioridad al formar un organismo, sea una planta, un animal, un hombre, capaces de crecer y de obrar con una autonomía, que se construye a partir del interior, mediante un continuo intercambio entre el interior y el exterior. La interioridad se ahonda con el conocimiento sensible, que es el contacto con el mundo exterior. Y su mayor extensión y profundidad la alcanza en el hombre. El hombre, gracias a su inteligencia, puede reunir en sí mismo todo el universo y procurarse una representación de las cosas con alcance universal. Pero no todo termina allí.

La interioridad es ese ámbito íntimo, delicado y esencial de la persona donde nos encontramos con lo que somos y lo que desconocemos de nosotros. Hablar de interioridad es hablar de profundidad, del lugar donde reunimos las resonancias que nos llegan del mundo exterior. Es donde reflexionamos, sentimos, imaginamos, queremos, asumimos, recordamos, sufrimos, trascendemos, saboreamos. Es el eje de lo que somos.

Primavera Cósmica I (Líneas-Áreas-Profundidad)
Frantisek Kupka
(checo,1871-1957)


lunes, 24 de febrero de 2020

LO QUE CADA UNO POSEE


 
Santa Inés atendiendo enfermo
Maestro de Bohemia anónimo
(Obra: 1482)

Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario e irónicamente manda preparar una bandeja llena de basura y desperdicios.

En presencia de todos, manda entregar el presente, que es recibido con alegría por el agasajado.

Gentilmente, el agasajado agradece y pide que lo espere un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza.

Tira la basura, lava la bandeja, la cubre de flores, y la devuelve con un papel, donde dice:

- "Cada uno da lo que posee."


Dar es libertad
 
Serie Meditativa Nº 6
Mark Tobey
(estadounidense,1890-1976)
Para los seres humanos poseer constituye un sistema complejo. Son muchas las cosas puestas en nuestras manos. Para poseerlas necesitamos de muchas fuerzas, la primera de todas es la fuerza de la conciencia, el saber lo que somos y conocer lo que poseemos. Pero también necesitamos de otras energías, que están en nosotros aunque las desconozcamos porque son puro sentimiento o simplemente irracionales.

Las energías de nuestro poseer residen en el corazón. Ese es el centro ordenador de nuestras posesiones y de las acciones que realizamos con ellas, porque concentra las decisiones, pensamientos y las presencias de otros, sean semejantes o pertenezcan a otros mundos. Cada corazón humano es un universo.

El verbo poseer, significa tener algo bajo su poder. Está compuesto por dos nociones: la primera es poderoso, poder y la segunda es estar sentado. Literalmente, entonces, poseer es estar sentados con poder sobre las posesiones, tener nuestro trono en lo que somos dueños.
 
Cristo dando bendición
Hans Memling
(holandés, c.1433-1494)
De esta manera es fácil comprender que nuestro verdadero ser se manifiesta en nuestro dar, en lo que damos y en la forma en que lo damos. Según San Pablo nuestro dar está relacionado con lo más sublime y deseado por el ser humano: el amor y la felicidad plena, que en el lenguaje del apóstol se llama Dios. Por eso concluye: "Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría" (2 Corintios 9,7). Y ese amor ansiado por todos no nos abandonará: "Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras".

Dar también es superar la condena que el poder ha puesto sobre la vida humana. Así lo enseña Jesús en el evangelio:"No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes".

Pintura Nº2
Mark Rothko
(letón,1903-1970)




domingo, 9 de febrero de 2020

TEMPERAMENTO

Cuatro cabezas grotescas
Leonardo da Vinci
(italiano, 1452-1519)



Un estudiante se quejaba en cierta ocasión ante Bankei:

- "Maestro, tengo muy mal temperamento. ¿Cómo podría controlarlo?"

- "Tienes algo muy raro", replicó Bankei. "Déjame verlo."

- "No puedo enseñarlo en este momento", dijo el otro.

- "¿Cuándo podrás hacerlo?", preguntó Bankei.

- "Surge de improviso", contestó el estudiante.

- "Entonces", concluyó el maestro, "no debe ser tu propia naturaleza. Si lo fuera, podrías enseñármelo cuando quieras. No lo llevabas contigo cuando naciste, y tus padres no te lo dieron. Piensa en ello."


Rasgos de personalidad
Hipócrates
Autor desconocido
Manuscrito bizantino, s. XIV

Bankei quiso enseñar a su discípulo que no hay buen o mal temperamento. Cada temperamento es pleno y valioso pero no hay ninguna calificación moral sobre cada uno o sobre su conjunto. El temperamento pertenece a la propia naturaleza, viene con nosotros cuando nacemos y es dado por nuestros padres. Otra cosa es lo que adquirimos durante la vida del ambiente en que vivimos, lo que nos llega a través de la difusión cultural y lo que adquirimos por ambición y deseo. Esto es realmente lo que no manejamos y por eso no podemos mostrárselo a nadie según nuestra voluntad. Los especialistas lo suelen llamar carácter.

El médico griego Hipócrates (460-370 a. C.), secundado siglos después por otro colega del mismo origen llamado Galeno (129-200), decía que hay cuatro temperamentos básicos que por lo general se dan mezclados en el ser humano, siendo alguno de ellos el principal dentro de la personalidad de cada uno y los otros complementando en diferentes grados. Los cuatro son: sanguíneo,  melancólico, colérico, y flemático.

El temperamento sanguíneo caracteriza a las personas extrovertidas y vivaces, receptivas y flexibles a los cambios, que son activas y disfrutan de la vida. Este temperamento necesita que lo espiritual estabilice sus emociones y calme su espíritu intranquilo. Un personaje típico de la Biblia es Pedro, el principal de los apóstoles. Luego de Pentecostés mostró una moderación ajena a su forma de ser, seguramente inspirado. Con esa fuerza dedicó su vida a seguir a Cristo.
Cuatro apóstoles
Albrecht Dürer
(alemán, 1471-1528)

Para el temperamento colérico tenemos como modelo al apóstol Pablo. Las cualidades del colérico es que es seguro y firme en sus decisiones, voluntarioso. Es autodeterminado y valiente. Pero siempre necesita controlar su tendencia a lo violento. La oración y meditación es su gran ayuda. Distinto es el melancólico, que es rico interiormente, analítico, reflexivo, original, pero también es alguien que tiene preocupaciones injustificadas. Es depresivo, tentado a dar una imagen de sufrido. El modelo bíblico es el apóstol Tomás, el que duda.

Finalmente el más confiable, equilibrado, es el flemático. Es de ánimo alegre, sensible aunque de pocas palabras. Sus efectos son: no tiene confianza en sí mismo, es pesimista y también temeroso. Es indiferente y se acomoda a las circunstancias según le convenga. El mejor ejemplo de la Biblia es el tranquilo, bonachón Abraham. Se salvó, como dice la Escritura, porque creyó en Dios y esto le fue contado por justicia, tal como lo expresa san Pablo al escribirle a los Gálatas.

La clasificación de Hipócrates nos sirve para conocernos a nosotros mismos y poder descubrir cuál es la fórmula compleja de nuestro carácter.


Los cuatro temperamentos
Charles Le Brun
(francés, 1619-1690)


martes, 21 de enero de 2020

EL CAMINO DE DIÓGENES

Diógenes
Jaxques des Rousseaux
(francés, 1600-1638)



Un día, estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas sentado en el umbral de una casa cualquiera.

No había ninguna comida en toda Atenas más barata que el guiso de lentejas.

Dicho de otra manera, comer guiso de lentejas era definirse en el estado de mayor precariedad.

Pasó un ministro del emperador y le dijo:

- "¡Ay, Diógenes, si aprendieras a ser más sumiso y a adular un poco al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas!"

Diógenes dejó de comer, levantó la vista y mirando al acaudalado interlocutor profundamente, le dijo:

- “¡Ay de ti, hermano. Si aprendieras a comer un poco de lentejas, no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador!”


La sabiduría de la austeridad
 
El perro
Francisco de Goya
(español, 1746-1828)
En el cuento las lentejas parecen poco importantes, pero durante milenios el uso de las legumbres, en sus múltiples formas, ha sido compañero inseparable de la evolución del hombre. Las lentejas, junto con otras leguminosas, son la principal fuente de proteína vegetal para el hombre. En el cuento son el signo de autonomía del filósofo.

Diógenes nació en el 412 antes de Cristo en una colonia griega fundada por un compañero de Hércules, en la zona de la actual Turquía. Junto con su padre fueron exiliados de su ciudad para recaer en Atenas. Allí conoció al fundador de la escuela cínica, y a ella se consagró enteramente por el resto de su vida. El cinismo es una de las manifestaciones más radicales de la filosofía y también de las más incomprendidas. Los cínicos consideran que la forma de vivir es parte fundamental de la filosofía e inseparable de su manera de pensar.

Para los cínicos la libertad y la felicidad suprema del hombre consisten en su independencia de todas las cosas por medio de la vida virtuosa, y dicen que prueba de ello es que si Dios es perfectamente bueno y perfectamente feliz es en razón de su absoluta independencia de todas las cosas.

Muchas anécdotas conservadas muestran la profundidad del compromiso de Diógenes con su pensamiento. Se decía que el filósofo iba por la calle en pleno día, con la lámpara encendida, diciendo: Busco un hombre. Y así se refería a que en realidad ninguno nos comportamos enteramente como seres humanos. En otra ocasión le preguntaron por qué la gente daba limosna a los pobres y no a los filósofos, a lo que respondió: porque piensan que pueden llegar a ser pobres, pero nunca a ser filósofos.

La más famosa anécdota es con Alejandro Magno, de la cual damos una de sus versiones.
 
Diógenes y Alejandro
Johann Heinrich Tischbein
(alemán, 1722-1789)
Diógenes, el filósofo griego se encontró con Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India. Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla del río, sobre la arena, tomando el sol desnudo... Era un hombre hermoso. Alejandro no podía creer la belleza y gracia del hombre que veía. Estaba maravillado y dijo:

“Señor...” - jamás había llamado “señor” a nadie en su vida- “...señor, me ha impresionado inmensamente. Me gustaría hacer algo por usted. ¿Hay algo que pueda hacer?”

Diógenes dijo: “Muévete un poco hacia un lado porque me estás tapando el sol, esto es todo. No necesito nada más.”

Alejandro contestó: “Si tengo una nueva oportunidad de regresar a la tierra, le pediré a Dios que no me convierta en Alejandro de nuevo, sino que me convierta en Diógenes”.

Diógenes rió y dijo: “¿Quién te impide serlo ahora? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos ¿Adónde van, para qué?”.

Dijo Alejandro: “Voy a la India a conquistar el mundo entero”.

“¿Y después qué vas a hacer?”, preguntó Diógenes.

Alejandro dijo: “Después voy a descansar”.

Diógenes se rió de nuevo y dijo: “Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo qué necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar y relajarte ¿Por qué no lo haces ahora? Y te digo: Si no descansas ahora, nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en medio del camino, en medio del viaje”.

Alejandro se lo agradeció y le dijo que lo recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador, pero no le dio tiempo a descansar antes de morir.

Diógenes murió en el 323 a.C. en la ciudad de Corinto. Había sido comprado como esclavo, pero su dueño lo liberó inmediatamente para que se dedicara a la educación de sus tres hijos, lo cual hizo el filósofo de manera brillante.  Y los jóvenes, pese a la rigidez de su maestro, no solo no renegaron de él, sino que le tuvieron gran cariño. 


Diógenes buscando un hombre honesto
Jacob Jordaens
(holandés, 1593-1678)