domingo, 25 de mayo de 2014

BAHAUDIN Y EL CAMINANTE

Exorcismo
Oganes Tatevosyan (georgiano, 1889-1974)

Bahaudin el-Shah, gran maestro de los derviches Naqshbandi, encontró un día a un compañero en la gran plaza de Bujara. El recién llegado era un derviche errante. Bahaudin estaba rodeado por sus discípulos.

“¿De dónde vienes?”, le preguntó al viajero, con la expresión sufí habitual.

“No tengo ni idea”, dijo el otro, riendo estúpidamente.

Algunos de los discípulos de Bahaudin murmuraron su desaprobación por esta falta de respeto.

“¿Adónde vas?”, prosiguió Bahaudin.

“No sé”, gritó el derviche.

“¿Qué es el Bien?”

Para entonces ya se había reunido una gran multitud.

“No lo sé.”

“¿Qué es el mal?”

“No tengo ni idea.”

“¿Qué es lo Correcto?”

“Todo lo que es bueno para mí.”

“¿Qué es lo Equivocado?”

“Todo lo que es malo para mí.”

Las gentes, agotada su paciencia e irritada por este derviche, lo apartaron. Éste se fue caminando decididamente a grandes pasos en una dirección que no llevaba a ninguna parte, muy lejos.

“¡Idiotas!”, dijo Bahaudin Naqshband, “este hombre estaba representando el papel de  la humanidad. Mientras ustedes le despreciaban, él estaba mostrando deliberadamente la falta de atención que todos ustedes muestran, de forma inconsciente, todos los días de sus vidas”.

La fiesta de los locos.

         Los “derviches” son miembros de grupos religiosos islámicos, que pueden poner el acento en la práctica, los que llamamos ascetas, o pueden estar volcados a una vida de profundidad espiritual, los que denominamos místicos.  En otras doctrinas religiosas encontramos configuraciones parecidas.

Desierto Luminoso
Monir Farmanfamaian
(iraní, n. en 1924)
         Los protagonistas del cuento pertenecen al grupo místico, que en el Islam se los suele llamar “sufí”.  Son personas de alta realización espiritual, y su nombre hace referencia a la suavidad de sus actitudes, como también a la pureza de sus corazones.  No se sabe cuántos son porque, salvo algunos grupos, no tienen elementos externos que los distingan de las personas comunes.  La humildad que los envuelve, como también la discreción de sus vidas, nos hace sospechar que son muchos más de los que generalmente se calcula. 

         El personaje central, Bahaudin Naqshband Bukhari (uzbeko, 1318-1389) ,fue el maestro fundador de la orden Naqshbandi, nombre que hace referencia a llevar a “Dios grabado en el corazón”, lo cual realiza un “lazo con Dios”, un vínculo sólido con el mundo de la Divinidad.  En el cuento, es el maestro que nos ayuda a entender la actitud del derviche errante, que parece un loco.

         En la antigüedad, los locos no estaban tan mal considerados como en nuestro tiempo.  Por ejemplo, se tiene noticia que en la Iglesia Católica se celebraba una “fiesta de los locos”, con bailes paganos, disfraces y mucha bebida.  Se hacía después de Navidad, con las fiestas de San Juan Evangelista, San Esteban, los Santos Inocentes y el Fin de Año.  En España, dejaban que los dementes de las ciudades tomaran los cargos de gobierno civil y eclesiástico, y ese día podían hacer lo que quisieran.  Finalmente, la esta “fiesta de los locos” fue condenada por la una larga lista de autoridades entre el 1300 y el 1500 aproximadamente.  La prohibición fue a causa de muchos excesos, pero seguramente en ellas aparecieron muchas verdades, como ocurre en el cuento.

La diversión de los locos
Adriaen Van de Venne
(holandés, 1589-1662)
         El derviche errante muestra la insania que significa vivir sin saber de dónde se viene y a dónde se va.  En la humanidad se toman decisiones importantísimas sin saber el origen ni el destino de la persona humana.  Parece que se intentara ocultar dos aspectos naturales del ser humano, que comparte con todo el universo, que son nacer y morir.

         El caminante muestra también las consecuencias de este desatino, que consiste en la referencia al propio yo, que es lo que constituye uno de los tristes males de nuestro tiempo: el egoísmo.  No hay bien ni mal, y se vive solamente “para mí”: lo que siento, lo que me sirve y lo que me molesta, y ninguna otra consideración.

         Cuando alguien, como el errante, nos muestra lo que somos, nos podemos enojar como los discípulos de Bahaudin, o podemos escuchar al maestro que nos muestra lo sencillo que es vivir plenamente. Consiste en mantener nuestra conciencia alerta sobre nuestro origen y el destino hacia dónde vamos.  De esta manera quedaremos dispuestos para la intuición profunda de la verdad, del bien y de la belleza que hay en todo ser, en la tierra y en el cielo.



Migrante 8
Hayv Kahraman
(iraquí, n. en 1981) 



domingo, 11 de mayo de 2014

DESEOS

Pescador entregando un anillo al Dux.
Paris Bordone
(italiano 1500 –1570)


Un emperador estaba saliendo de su palacio para dar un paseo matutino cuando se encontró con un mendigo.

Le preguntó:
-¿Qué quieres?

El mendigo se rió y dijo:
-¿Me preguntas como si pudieras satisfacer mi deseo?

El rey se rió y dijo:
-Por supuesto que puedo satisfacer tu deseo. ¿Qué es? Simplemente dímelo.

Y el mendigo dijo:
-Piénsalo dos veces antes de prometer.

El mendigo no era una mendigo cualquiera.

El emperador insistió:
-Te daré cualquier cosa que pidas. Soy un emperador muy poderoso. ¿Qué puedes desear que yo no pueda darte?

El mendigo le dijo:
-Es un deseo muy simple. ¿Ves aquella escudilla? ¿Puedes llenarla con algo?

Por supuesto -dijo el emperador.
Llamó a uno de sus servidores y le dijo:
-Llena de dinero la escudilla de este hombre.

El servidor lo hizo… y el dinero desapareció. Echó más y más y apenas lo echaba desaparecía. La escuadrilla del mendigo siempre estaba vacía.

Todo el palacio se reunió. El rumor se corrió por toda la ciudad y una gran multitud se reunió allí. El prestigio del emperador estaba en juego. Les dijo a sus servidores:
-Estoy dispuesto a perder mi reino entero, pero este mendigo no debe derrotarme.

Diamantes, perlas, esmeraldas… los tesoros se iban vaciando. La escudilla parecía no tener fondo. Todo lo que se colocaba en ella desaparecía inmediatamente. Era el atardecer y la gente estaba reunida en silencio. El rey se tiró a los pies del mendigo y admitió su derrota.

Le dijo:
-Has ganado, pero antes de que te vayas, satisface mi curiosidad. ¿De qué está hecha tu escudilla?

El mendigo se rió y dijo:
-Está hecha del mismo material que la mente humana. No hay ningún secreto… simplemente está hecha de deseos humanos.

La isla de los deseos perdidos
Friedensreich Hundertwasser
(austríaco,1928 - 2000)

La escudilla del deseo

El material de la escudilla del mendigo es el deseo. Una palabra que es clave en la vida del espíritu.  Todo depende de cómo se la entienda, y de cómo se la asuma en la realidad personal.  Lo que no se puede hacer es negar su existencia.

Hay dos antecedentes en el origen de la palabra “deseo”.  En castellano, proviene del latín “desiderio”,   que hasta hoy se conserva como nombre propio.  Esta forma cayó en desuso, y se fue tomando una voz popular “deseo” y “desear” que viene del sustantivo latino “desidium”, que quiere decir “placer erótico”, derivado del verbo latino “desideo”, que significa “estar sentado sin hacer nada”, “estar papando moscas”, “estar(se) con los brazos cruzados”. Como dice el refrán: “La ociosidad es la madre de todos los vicios”, el deseo entonces lleva a muchos errores.  Esto coincide con el Emperador del cuento, que no estaba haciendo nada más que un paseo matinal, perdiendo tiempo.

La otra vertiente etimológica es la que originan las palabras “deseo y desear” en francés y en inglés.  Vienen del latín “desiderare”, que significaba “echar de menos, echar en falta, anhelar”.  Lo interesante de la expresión latina es que está compuesta de dos términos: “sidus, sideris”, que significa “astro”, y el prefijo “de” que puede significar “dejar”, algo parecido a no tomar en cuenta.  Y así como “considerare” es “contemplar,  mirar los astros”, “desiderare” es “dejar de contemplar, dejar de ver, no mirar los astros”.  Estas expresiones latinas eran muy usadas en el campo religioso y adivinatorio.
Agonía
 Arshile Gorky
 (armenio-estadounidense, 1904-1948)

Para la experiencia humana, el deseo se puede traducir como sed en aspectos específicos.  Es la sed de ser bien considerados por otros.  También es la sed de ser otro de lo que realmente somos.  Es la sed de placeres sensuales, y de que la existencia se estanque en un remanso permanente de bienestar o que se termine.  Como se puede observar, es algo muy profundo y delicado. Muchas veces el deseo es la causa del sufrimiento. 

De la tradición humana podemos rescatar dos consejos para superar esta grave dificultad.  El primero es: “Conócete a ti mismo”, que nos lleva a mirarnos a nosotros mismos desde lo más profundo, desde lo espiritual.  El otro consejo es el amor, que es salir de sí mismo y entregarse a la realidad, y así se supera todo objeto de deseo. 

Para comprender mejor esta realidad humana hay otro cuento que muestra con claridad la situación de deseo.

Un discípulo le preguntó a Hejasi:

— ¿Qué es lo más divertido de los seres humanos?

Y el sabio respondió:

— Piensan siempre lo contrario. Tienen apuro por crecer y después lamentan la infancia perdida. Pierden la salud para tener dinero y después pierden el dinero para tener salud. Piensan tan ansiosamente en el futuro que descuidan el presente y, así, no viven ni el presente ni el futuro. Viven como si no fueran a morir nunca y mueren como si no hubiesen vivido.

Sin título.
Albert Ràfols-Casamada (español, 1923-2009)

domingo, 27 de abril de 2014

LA VERDADERA FLOR

          
Salomón y la Reina de Saba
Konrad Witz
(alemán suizo, 1400-1446)


  Cuando la reina de Saba recibió la visita del gran Salomón, con quien rivalizaba en sabiduría, le propuso un enigma.  Lo llevó a una habitación de su palacio donde unos prodigiosos artesanos habían llenado el espacio de flores artificiales.  Parecía un milagroso prado, donde múltiples flores desprendían su aroma y se balanceaban suavemente bajo el efecto de una desconocida brisa.

-He aquí mi enigma –dijo la reina-. Una de estas flores, sólo una, es una flor de verdad.  ¿Puedes señalármela?

Salomón miró atentamente a su alrededor.  Recurrió a lo más delicado de su sensibilidad, de todas las fuerzas de su concentración.  No pudo señalar la flor de verdad.  Entonces, como estaba sudando, le dijo a la reina de Saba:

-Aquí hace un calor poco habitual.  ¿Puedes pedirle a uno de tus sirvientes que abra una ventana?

La reina ordenó que se abriese una ventana.

-He aquí la verdadera flor- dijo el rey un momento después.

No podía equivocarse.  Una abeja que había entrado por la ventana acababa de posarse en la única flor de verdad.

Si siempre es difícil ser Salomón, dicen los comentaristas de esta historia, todavía es más difícil ser abeja.  Pero lo más difícil, en todas las épocas, es ser la flor.


Las distintas dificultades

            Los protagonistas de este cuento están en los textos del Antiguo Testamento.  Salomón, nació en Jerusalén cerca del año 1000 a.C y vivió 70 años.  Era el segundo hijo del Rey David y de Betsabé.  Prevaleció sobre otros medio hermanos y obtuvo el reino de su padre, venciendo a varios enemigos.  Fue el último que gobernó los reinos de Israel y Judá unificados y lo hizo durante 40 años.
Boca de dragón rojas
Georgia O´Keeffe
(estadounidense,  1887-1986)

            Durante su reinado, el país experimentó un gran desarrollo económico y cultural.  A Salomón se lo consideró el sabio del Antiguo Testamento, y se le atribuyeron varios libros, aunque en realidad muchos fueron muy posteriores.  Los más importantes son El Cantar de los Cantares, el Eclesiastés, el Libro de la Sabiduría, y especialmente los Salmos.

Así se dice en la Biblia del hombre sabio: "Dichoso el hombre que ha encontrado la sabiduría y el hombre que alcanza la prudencia; más vale su ganancia que la ganancia de plata, su renta es mayor que la del oro. Más preciosa es que las perlas, nada de lo que amas se le iguala. Largos días a su derecha, y a su izquierda riqueza y gloria. Sus caminos son caminos de dulzura y todas sus sendas de bienestar. Es árbol de vida para los que a ella están asidos, felices son los que la abrazan." (Proverbios 3,13-18)

La fama de Salomón se extendió a Etiopía y Yemén, de donde se cuenta que vino la Reina de Saba para conocerlo.  Era negra y hermosa.  Llegó a quedarse seis meses con el rey, se convirtió al judaísmo, religión que luego trasladó a su propia tierra, lo que explica el judaísmo y luego el cristianismo etíope.  El cuento narra un viaje de Salomón a Saba, pero nada de esto está en la Biblia.

Ariel y la abeja
(ilustración de La Tempestad)
Edmund Dulac
(francés, 1882-1953)
            Salomón fue puesto como modelo del hombre sabio, como también la Reina de Saba. Como dice el final del cuento, es muy difícil llegar a imitar este camino. La Biblia enseña que esto se alcanza con mucha dedicación y concentración, como la tuvo el rey.  Pero sobre todo, con una gran vida interior, aceptando que solamente con la protección de la divinidad es posible alcanzar este logro. 

            Más difícil aún es ser como la abeja.  Ella cumple con su impulso, y no se confunde en el mar de hermosas flores artificiales.  Sabe elegir cuál es la verdadera flor, y se la señala al rey que, a pesar de su sabiduría, estaba anonadado. La labor más complicada es hacer aquello para lo que estamos destinados, el cumplir estrictamente lo que se nos ha señalado.  Muchos que viven así nos ayudan a salir de nuestra incertidumbre ante tanto artificio, para ver cuáles son las cosas verdaderas.

            Pero el máximo logro, según el maravilloso final, es el de la verdadera flor.  Es lo que es, ni más ni menos.  No hay nada artificial, ambicioso, engañoso en ella.  Los artesanos elaboraron muchas flores falsas, pero nunca llegaron a la verdadera, a la auténtica en esencia.

            Esto es lo más difícil para cada uno de nosotros, ser simplemente lo que somos, con nuestras virtudes, defectos, alegrías, tristezas, descubrimientos y frustraciones.  Una verdad que orientará a aquellos sumergidos en la vida cotidiana y que finalmente iluminará al sabio que duda.




Amaryllis
Piet Mondrian
(neerlandés, 1872-1944)



domingo, 6 de abril de 2014

PALILLOS DE MARFIL


Flores en caída
Shen Zhou (chino, 1427-1509)


Cuando Chu, último rey de la dinastía Chang, ordenó que de un marfil de inmenso valor se le fabricaran palillos para comer, su tío y consejero, el príncipe Ki, se mostró sumamente triste y preocupado. Los palillos de marfil no pueden usarse con tazones y platos de barro cocido: exigen vasos tallados en cuernos de rinoceronte y platos de jade, donde en vez de cereales y legumbres deben servirse manjares exquisitos, como colas de elefante y fetos de tigre. Llegado a esto, difícilmente el rey estaría dispuesto a vestir telas burdas y vivir bajo un techo de paja: encargaría sedas y mansiones lujosas.
Laberinto intrincado
Yue Minjun (chino, n. en 1962)

-Me inquieta adónde conducirá todo esto -dijo el príncipe Ki.

Efectivamente, cinco años después el rey Chu de la dinastía Chang asolaba el reino para colmar sus despensas con todas las exquisiteces, torturaba a sus súbditos con hierros cadentes, y se embriagaba en un lago de vino. Y de este modo perdió su reino.


El eje de las cosas

         El cuento viene de China, el país más poblado del planeta.  Tiene más de 1.300 millones de habitantes; en segundo lugar está la India, con 1.200 millones, y el tercer lugar corresponde a Estados Unidos con más de 300 millones.  Estos tres países suman casi el 45% de la población mundial. 
Carácter "wang"

         En cuanto a extensión, China está en tercer lugar muy cerca de Canadá y luego de Rusia, que es el más grande. Estas informaciones, como las provenientes de su larga historia, nos ayudan a valorar la sabiduría atesorada en su vida, de la cual el cuento citado es una muestra.

         La figura del rey es muy valorada.  Para designarlo se usa el carácter “wang” formado por tres trazos horizontales paralelos, que simbolizan el cielo, el hombre y la tierra, ligados en el medio por un trazo vertical.  El rey sirve de vínculo a los tres planos de la realidad, y además forma parte de su obra. 

         Cuando se representa el poder del rey, se lo hace mediante cuadrados, recordando que su influencia abarca los cuatro puntos cardinales.  Es como un eje central por el cual desciende la virtud de lo alto y al mismo tiempo es el camino hacia el cielo.  Otra imagen asimila el rey al sol.  Así como el astro regula el ritmo y la armonía de los días y las estaciones, del mismo modo el rey regula desde el dominio cósmico al dominio social.

Magnolia y roca erecta
Chen Hongshou
(chino, 1598-1652)
         De esto surge el escándalo que siente el príncipe Ki cuando su sobrino, el rey, ordena que le fabriquen palillos de marfil. No sólo es un mal ejemplo de ostentación, sino que se convierte en una grave desarmonía para todo el reino, que sufre la superficialidad del soberano.  En cinco años, unos simples palillos para comer llevan a la decadencia imparable del gobernante.

         La figura del rey se aplica en las culturas a cada persona humana.  Es un símbolo de nuestros poderes sobre el entorno en el que vivimos, sobre las personas que acompañan nuestra vida diaria y sobre nuestro mundo interior, compuesto por nuestros pensamientos y nuestra mente. 

         No importa el lugar que ocupemos en la comunidad humana, siempre somos señores de nuestra vida, y tenemos que decidir de una forma adecuada en muchos aspectos de nuestro vivir cotidiano.  De esta manera, no solamente evitaremos graves daños para nuestro entorno y para nosotros mismos, sino que permaneceremos abiertos a la felicidad que está en la armonía con la realidad.

Paternalismo
Mao Xuhui (chino, n. en 1956)


domingo, 23 de marzo de 2014

YA NO TENGO CÁSCARAS PARA MIS CERDOS


Señora del Río Xiang
Fu Baoshi (chino, 1904-1965)


La montaña Jefú queda a poca distancia de nuestra aldea. Allí, cerca de un pequeño lago, existe un templo conocido como el de la Madre Wang. Nadie sabe en qué época vivió la Madre Wang, pero los viejos cuentan que era una mujer que fabricaba y vendía aguardiente. Un monje taoísta tenía la costumbre de ir a beber a crédito en su casa. La tabernera no parecía prestarle mayor atención a esa demora en el pago: el monje se presentaba y ella lo servía de inmediato.
El Arahat en las montañas
Shi Rongqiang (chino, n. en 1973)

Un día el taoísta le dijo a la Madre Wang:

-He bebido tu aguardiente, y como no tengo con qué pagártelo, voy a cavar un pozo.

Cuando terminó el pozo se dieron cuenta de que contenía un buen aguardiente.

-Es para pagar mi deuda -dijo el monje, y se fue.

Desde aquel día la mujer no tuvo necesidad de hacer aguardiente. Servía a sus clientes el licor que sacaba del pozo, mucho mejor que el que anteriormente fabricaba con cereal fermentado. Su clientela aumentó enormemente. En tres años hizo una gran fortuna de decenas de miles de onzas de plata.

De improviso, un día volvió el monje. La mujer le agradeció efusivamente.

-¿Es bueno el aguardiente? -le preguntó el monje.

-Sí, el aguardiente es bueno -admitió-. ¡Lástima que como no fabrico el aguardiente, ya no tengo cáscaras de cereal para alimentar a mis cerdos!

Riéndose, el taoísta tomó el pincel y escribió en el muro de la casa:

La profundidad del cielo no es nada,
el corazón humano es infinitamente más hondo.
El agua del pozo se vende por aguardiente,
pero la mujer se lamenta de no tener cáscaras para sus cerdos.

Terminado su cuarteto, el monje se fue, y del pozo sólo salió agua.


En el borde del pozo

         El monje que asiste a la taberna es taoísta.  El Tao es una manera de ver la realidad, que surgió en oriente, anterior a los chinos y su historia, pero a la que dio forma y sentido.  Tiene características que lo asemejan a una religión, pero no como la entendemos en Occidente.  Por otro lado, se puede decir que es una doctrina filosófica, aunque no encerrada en una forma determinada, sino que es soporte de sistemas filosóficos diferentes.
Paisaje salpicado de color
Zhang Daqian (chino,1899-1983)

         Uno de los aspectos en el que se fija el Tao es en la alternancia, como el día sigue a la noche, como las estaciones del año se suceden armónicamente.  Pero no busca la síntesis de la alternancia, sino que la admira tal como es.  Así como un niño acaricia a su mascota, así también el taoísta recorre la superficie de los cambios, los valora y siente el placer de su contacto.  El cuento muestra al monje seguidor de esta enseñanza, que no se enoja con los cambios de la Madre Wang, la vendedora de aguardiente.  Por el contrario, está muy atento a ellos, y se ríe sinceramente, lo que da lugar a la frase que escribe en la pared.  Finalmente, sigue los cambios, y transforma el aguardiente en agua.

Otoño tardío
Hong Ling (chino, n. en 1955)
         En la historia narrada arriba hay un centro: el corazón humano.  Simbólicamente está asimilado al pozo, y ambos quedan relacionados con la profundidad del cielo.  Pero el que se destaca sobre todo es el corazón.  En la antigua China, él se eleva hasta el principio de la luz.  La luz del espíritu, la de la intuición intelectual, de la revelación, brilla en la caverna del corazón.

         El corazón es el centro vital del ser humano, en cuanto asegura la circulación de la sangre.  A la vez ocupa un lugar central en la vida espiritual: piensa, decide, esboza proyectos, afirma sus acciones. 

         El corazón es el primer órgano que se forma y el último en morir, de donde “amar de todo corazón” significa hasta el último suspiro.  Por eso escribe el monje que la profundidad del cielo no es nada comparada con la hondura del corazón.


Abrazo
Zao Wou Ki (chino, 1921-2013)


domingo, 9 de marzo de 2014

LOS PESCADORES IMPASIBLES

Dos pescadores
Michael Ancher
(danés, 1849-1927)

La oportunidad del efemeróptero

Un día de cielos azules, un turista en Dinamarca se acercó a la orilla del mar.  Allí, en una escollera, vio a dos pescadores que fumaban tranquilamente en pipa sin quitar ojo a sus aparejos.

No se movían ni decían nada, como suelen hacer los pescadores.

El turista los observó un momento tratando de encontrar la manera de entablar conversación.  Se sentó, se levantó, tosió; los otros dos ni siquiera le dirigieron una mirada.

Entonces, en voz alta, comentó que aquel rincón de la costa danesa le parecía, encantador, que el día era magnífico.  No logró ni una mirada, ni una palabra.

Comentó que un bonito crucero pasaba a lo lejos; la misma indiferencia.  De pronto vio un efemeróptero que revoleaba alrededor de ellos. 
-          ¡Vaya! ¡Un efemeróptero! –dijo.

Los pescadores no reaccionaron.  Seguían atentos a sus cañas, inmóviles y silenciosos. 

-          ¡Qué maravilloso insecto! –exclamó el turista.

Nada.

El turista abrió la boca un poco después para decir:
-          ¿Saben que estos insectos solo viven veinticuatro horas y que por eso se les llama efemerópteros?

Entonces uno de los pescadores se quitó la pipa de la boca, volvió ligeramente la cabeza y dijo:
-        -  Pues al menos habrá tenido un tiempo excelente.


Un suceso tras otro
 
Noche en la bahía
Oluf Host
(danés, 1884-1966)
Los efemerópteros son insectos alados, quizás los más antiguos que se conocen.  Son casi 3.000 especies, con alas membranosas que no pueden plegarse sobre el abdomen.  La característica es que son efímeras pues, como dice el turista en el cuento, viven menos de un día.

Los pescadores no se admiran demasiado con la referencia que hace el turista, sino que uno de ellos le responde con una hermosa referencia al “tiempo”.  Este ha sido un tema filosófico importante, e incluso aparece en el cine, con películas que hablan de fantásticos viajes a través del tiempo, hacia el pasado o hacia un supuesto futuro.

La existencia es una sucesión de acontecimientos, y el tiempo nos es necesario para poder interpretar esa realidad.  Los filósofos relacionaron el tiempo con el movimiento, y con otros dos elementos que son indispensables para pensarlo, el espacio y la eternidad.

Aurora polar
Jens Juel
(danés, 1745-1802)
Una referencia valiosa nos viene de Aristóteles, que dijo que el tiempo es una medida del movimiento.  También enseñó que el tiempo es algo “subjetivo”, de nuestra propia interioridad, porque en nosotros residen las nociones de “pasado”, “presente” y “futuro”.  La realidad completa está en el presente, pero los seres humanos somos capaces de relacionar el presente con cosas que ya sucedieron, que son del pasado y ya no existen.  De la misma manera, muchas veces proyectamos con nuestra imaginación un futuro que todavía no existe porque, de existir, sería presente.

Según el cuento, podemos ver la existencia desde dos puntos de vista.  Un punto de vista sería el del insecto, metidos dentro de la vida misma.  Esa mirada es efímera, el tiempo pasa velozmente.


Por otro lado está el punto de vista del pescador, que es una mirada casi desde la eternidad, comparada con la brevedad del efemeróptero.  Desde allí, las circunstancias de la vida pueden ser excelentes, cortas pero plenas.  Esto está dicho por Jesús, cuando invita a sus discípulos a ser “pescadores de hombres”: enseñar a mirar la vida humana desde la eternidad a la cual pertenecemos, para descubrir que hemos tenido “un tiempo excelente”.


Composición
Erik Ortvad
(danés, 1917-2008)


domingo, 23 de febrero de 2014

EL BARQUERO INCULTO

Dos Figuras
Rabindranath Tagore
(indio, 1861-1941)
El barquero inculto

 Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca. Silente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:
  --Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?
  --No, señor -repuso el barquero.
(Estilo mandana).
Lakhi Chan Jain (indio).
  --Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.

  Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó al barquero:
  --Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?
  --No, señor, no sé nada de plantas.
  --Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el petulante joven.

  El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:
  --Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas .¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?
  --No, señor, nada sé al respecto. No sé nada de estas aguas ni de otras.
  --¡Oh, amigo! -exclamó el joven-.  De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

  Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:
  --Señor, ¿sabes nadar?
  --No -repuso el joven.
  --Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida.


Tres maneras de aprender

            El primero de los “aprendidos” es el joven erudito.  Se muestra arrogante y engreído.  Al barquero lo trata de dos modos, que aparentan ser amables, pero esconden algo de superioridad: “amigo” y “barquero”.  Con los conocimientos que ha adquirido se burla de su transportador.  Le habla de pájaros, de plantas y de la misma agua, fraccionando la vida del sumiso barquero en partes perdidas.  El joven tiene muchos conocimientos, pero en realidad ha aprendido pocas cosas. 
Sin título.
Vasudeo S. Gaitonde
(indio, 1924-2001).

Quien recibe buena formación empieza por aplicar sus conocimientos a la propia vida, es decir, hacerse práctico para la vida concreta.  También la persona educada y culta se nota en el trato para con sus semejantes.  Ninguna de estas dos actitudes está en el joven del cuento.

            La segunda manera de aprender es la del barquero.  Quizás no es ilustrado, pero seguramente tiene una sabiduría bien práctica, que le ha permitido sobrevivir con su oficio sencillo y significativo.  No sabe de pájaros, como le dice al joven erudito, pero sí sabe interpretar su vuelo.  No conoce de plantas, pero se ve que no le faltan alimentos para la vida.  No puede decir mucho del agua, pero sí sabe sobrevivir en ella.

            La tercera forma de aprender es la que corresponde al lector de este breve cuento.  Su autor anónimo, con ingenio y buen trato, nos abre a las diferentes maneras de conocer.  Con sentido del humor, y sin poner en peligro la vida de nadie, pues todo es una fantasía, nos ayuda a entender que el auténtico saber está en unir lo que recibimos como información, a los aspectos prácticos de la vida.

            Hemos aprendido de la tradición que la vida fluye como el agua de un río, y no se detiene jamás.  Nuestra habilidad estará en saber navegarla, en aprovechar los conocimientos recibidos y los que hemos adquirido para no ahogarnos. 

También el cuento nos enseña a escuchar a los barqueros que nos conducen en  este caudaloso río, aquellos sabios que son silentes y sumisos, y que han tenido la generosidad de transportarnos a la otra orilla.




El aliento interior.
K. G. Subramanian
(indio, nacido en 1924).