domingo, 22 de julio de 2018

LA PALOMA Y LA ROSA

El alma de la rosa
John William Waterhouse
(británico, 1849-1917)

La incipiente claridad del día comenzaba a disipar las tinieblas de una noche tibia y hermosa. Una paloma, revoloteando y revoloteando, penetró en un pequeño y recoleto templo de la India. Todas las paredes estaban adornadas de espejos y en ellos se reflejaba la imagen de una rosa que había situada, como ofrenda, en el centro del altar. La paloma, tomando las imágenes por la rosa misma, se abalanzó contra ellas, chocando violentamente una y otra vez contra las acristaladas paredes del templo, hasta que, al final, su frágil cuerpo reventó y halló la muerte. Entonces, el cuerpo de la paloma, todavía caliente, cayó justo sobre la rosa.



La realidad interior
Composición
S. H. Raza
(indio, n. en 1922)

En este cuento hay un ambiente misterioso, extraño a nuestra manera de relatar.  No se trata de un ser humano, ni de acciones humanas. Se parece a una fábula, que son narraciones en las que intervienen animales o cosas inanimadas con características humanas, con el fin de brindar una enseñanza moral o ética. Sin embargo, el cuento se escapa en parte de esta definición, mostrando un clima intrigante. Podremos acercarnos a su sentido, si lo miramos con algunas claves simbólicas.

La rosa es la flor más conocida en occidente, representa la manifestación de lo más importante en el ser humano: su corazón y su amor a la vida. Esta flor es valiosa en cosmética, en fitoterapia para el tratamiento de algunos males y en gastronomía. Su forma es señal de belleza, y su color supone la mezcla del rojo de la sangre con el blanco de la pureza y la divinidad. Simboliza el centro, en donde se concentran todos los opuestos y las diferencias, una referencia a la armonía que los seres humanos buscamos como fuente de felicidad.

La flor del cuento se destaca por su perfume. Es como una fuerza que mana de ella para embellecer los ambientes y el universo. En el relato está puesta sobre el altar del templo, que es otro símbolo universal de centro, desde donde surgen bienes para los celebrantes del ritual respectivo. Es un centro dinámico, activo, que llama la atención del ave.

En la antigüedad la paloma representa el alma de los justos. En la medida en que esa alma se acerca a la luz se convierte en paloma. En este cuento tenemos representada a toda persona que ha hecho un camino en su interior, por lo que se la considera justa. En el ave del cuento está representado todo ser humano que se ha acercado al centro de su vida, a través de un camino puramente interior.
La paloma Nª5
Hilma af Klint
(sueca, 1862-1944)

Las alas traen consigo la noción general de ligereza espiritual y de elevación de la tierra al cielo. Por esto los pueblos originarios se colocan plumas, especialmente los chamanes y los jefes, señalando que esos lugares pueden ser ocupados por elevación espiritual.

El cuento nos muestra la interioridad del ser humano. Esa dimensión incluye las sensaciones, los pensamientos, las intuiciones. De la misma manera hace referencia a la dimensión corporal humana, como a su relación con la comunidad, con la ciudad, y con el universo, el cosmos en el cual estamos sumergidos. La rosa también es el centro de nuestro interior, tan complejo y lleno de dimensiones.

En esta clave simbólica, la narración nos invita a atender los obstáculos que pueden aparecer en lo más alto de nuestra vida interior. Todos nos queremos unir al centro, vivir en la belleza de la rosa, sabiendo que allí se superan todos los conflictos y separaciones, que se alcanza una felicidad casi inimaginable. Tal es nuestra ansiedad que podemos chocar contra los reflejos de la flor.

¿Cómo distinguir la rosa auténtica de sus reflejos? Es muy simple, pues la verdadera rosa tiene perfume, en cambio, de los reflejos no emana nada. Es unir el sentido de la vista con el del olfato, es vincular lo que pensamos con las intuiciones de nuestro corazón.

Un maestro decía sobre este cuento: No apuntes a las apariencias; sino a la Realidad. No te extravíes en la diversidad, sino que debes establecerte en la Unidad. Nuestro interior se resuelve en la armonía de la intuición con el pensamiento, para que orienten nuestra pasión por la felicidad.


(Sin título)
Jagdish Swaminatham
(indio, 1928-1994)

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domingo, 8 de julio de 2018

CASTIGO SÓLO PARA LOS BUENOS

Adán activo
Rudolf Hausner
(austríaco, 1914 - 1995)


 Al borde de un camino que conducía a la aldea había una imagen de madera, colocada en un pequeño templo. Un caminante que se vio detenido por un foso lleno de agua, tomó la estatua del dios, la tendió de lado a lado y atravesó el foso sin mojarse. Un momento después pasó otro hombre por ahí y tuvo piedad del dios; lo levantó y volvió a colocarlo sobre su pedestal. Pero la estatua le reprochó el no haberle ofrendado incienso y en castigo le envió un violento dolor de cabeza.

         El juez de los infiernos y los demonios que estaban en ese templo le preguntaron respetuosamente:

         - Señor, el hombre que lo pisoteó para atravesar el foso no recibió castigo y en cambio al que lo levantó usted le proporcionó un fuerte dolor de cabeza. ¿Por qué?

         - ¡Ah! Que no saben ustedes – contestó la divinidad –, ¡que hay castigo sólo para los buenos!


Ser bueno

Bien
Auguste Herbin
(francés, 1882-1960)
         Desde la antigüedad se intentó clasificar los distintos caminos para interpretar los cuentos. Una primera manera es la literal, simplemente pensar en lo que se cuenta. Una segunda forma es plantear el sentido moral de la narración, deduciendo consejos o normas de comportamiento. Otra manera es considerar que cada cuento y sus elementos son símbolos, que se refieren a otras cosas más allá de lo que aparece en el relato, una dimensión poética o mística. Hay muchas más, que muestran la riqueza que los cuentos transmiten de generación en generación.


         Podemos considerar el bueno y el malo como una dualidad que atraviesa la realidad humana. ¿Qué es ser bueno? Según la etimología es el que hace con eficiencia, o el que hace correctamente su cometido. En el origen, entonces, es un hacedor, un realizador. El malo es lo opuesto, es el que no hace, y en lo poco que podría hacer es dañino. Para el cuento, el bueno es el que se arriesga, sabiendo que puede errar pues la eficiencia es característica de la acción misma. El bueno hace pero puede que no alcance todo el objetivo, como el hombre que endereza la estatua pero no rinde el culto debido. Solamente el bueno corre riesgos, puede recibir castigos, porque el malo no hace nada. Para los seres superiores, el malo es casi inexistente, no merece atención de ningún tipo.

         En el plano ético, el bueno es el que se da cuenta de los opuestos que están en la vida y los atraviesa. Bondad y maldad son un par de opuestos, como salud y enfermedad, como tristeza y alegría. El malo no se da cuenta de esta polaridad presente en la realidad, ni siquiera distingue los matices más sencillos. No puede ser castigado, pues no le serviría de nada y en otra ocasión volvería a hacer lo mismo sin darse cuenta de lo que sucede. Ser bueno puede ser algunas veces más doloroso, más triste, lo que podría llevar a una gran desilusión de la realidad, pero esa oscuridad es la posibilidad de apreciar realmente la luz, la plenitud. La vida es compleja y admirable, pero el malo no se da cuenta, ni triste ni alegre, simplemente de nada.
 
El pierrot sabio
Georges Rouault
(francés, 1871-1958)
         El origen de la palabra castigo nos da otra pista para pensar la narración. Viene del verbo castigar y éste del latín castigare, que se compone del adjetivo de uso religioso castus y del verbo agere, con el sentido de hacer puro, y más inicialmente instruir. Lo sorprendente está en el sentido de adjetivo castus, casto en nuestro idioma, que significa el que se ajusta a las reglas y a los ritos, es decir, el que hace las cosas bien, el eficiente. Por eso castigar es para enseñar, para hacer buena a la persona.

         Una advertencia del idioma. En latín castus nunca significó sin relaciones sexuales. Esta fue una confusión provocada por escritores cristianos tardíos que llamaron castus a la persona sin relaciones sexuales prohibidas por el cristianismo, alterando caprichosamente el sentido de la palabra original.

         La persona buena es la que hace cosas. Y si no alcanza su objetivo tendrá el castigo, no como daño, sino como enseñanza para alcanzar mayor plenitud. El bueno, que busca realizar la felicidad, se lanza con confianza a vivir todas las dualidades del camino.


Composición Figura humana
Vilmos Huszár
(húngaro, 1884 - 1960)


domingo, 24 de junio de 2018

DEMASIADA PRISA

Paisaje urbano
Victor Zaretsky
(ucraniano, 1925-1990)


El Rabí de Berditshev, al ver a un hombre que andaba de prisa por la calle, sin mirar a derecha ni a izquierda, le preguntó:

—¿Adónde corres así?

—A ganarme el sustento— respondió el hombre.

—¿Cómo sabes con certeza —replicó el Rabí— que tu sustento galopa delante de ti y que has de perseguirlo a la carrera? ¿Quién sabe? Tal vez esté detrás de ti y sería más conveniente esperarlo en lugar de huir de él como lo haces.


Acción y quietud
Interpretación
Carlo Zvirinsky
(ucraniano, 1923-1997)


         El nombre de la ciudad  ucraniana Berditshev es una transliteración del ruso. Hasta hace unos años contaba con 88.000 habitantes, de los cuales solamente mil eran judíos. Pero en su larga historia de más de quinientos años, hubo épocas en donde los judíos eran mayoría. En 1867 alcanzaron a ser el 80 % de la población. Para aquellos años era un importante centro de jasidismo, tradición a la que seguramente pertenece el cuento.

         El movimiento jasídico surgió en Europa oriental, en Bielorrusia y en Ucrania, durante el siglo XVIII. Fue fundado por un místico judío que se lo llamaba Baal Shem Tov, que significa el Maestro del Divino Nombre. Había nacido en Ucrania en 1698, con el nombre de Israel ben Eliezer y murió en 1760. El movimiento se dirigió a aquellos a quienes nadie había hablado antes, de quienes nadie se había preocupado, a quienes nadie les había prestado atención, pobres en lo material y en lo espiritual, pero ricos en sentimientos. Lo que el Rabi Shem Tov decía era nuevo y refrescante, más comprensible y tranquilizador.

         Con una actitud de auténtica piedad y amor, el jasidismo enseña que una chispa del espíritu de Dios está dentro de todos los seres humanos y en todo lo creado. Se puede adorar a Dios en diferentes formas: con el trabajo, con una sonrisa que viene del corazón, con la oración y con el silencio, con las buenas acciones, y especialmente con el espíritu alegre. Enseña también, que comiendo y bebiendo se puede servir a Dios, y gozando de sus dádivas, uno puede elevarse hacia Él.
Paisaje con milagros
André Masson
(francés, 1897-1987)

         Con este trasfondo comprendemos que el término sustento que usa el rabino, puede tener varios sentidos. El primero refiere al alimento y las necesidades básicas de las personas y su familia. Correr para lograr el sustento diario es una imagen que manifiesta muy bien la situación del hombre del cuento comparable a la de la mayoría de los contemporáneos. Por muchos motivos complejos, la población en todo el mundo ha quedado sometida a tener que correr detrás de un sustento que cada vez se siente más lejano.

         El maestro propone modificar esta actitud de correr hacia delante para mostrar que hay otras cosas en la vida que dan sustento. Observando el origen del verbo sustentar, descubrimos que el significado es sujetar desde abajo, soportar, aguantar. El sustento no es algo que va por delante a toda carrera, sino que nos sostiene desde abajo, o como decimos comúnmente, nos respalda, como una entidad que nos soporta desde atrás y nos sujeta en la vida.

         Lo que viene detrás es para nosotros misterioso, pues miramos hacia adelante. Lo que nos sigue por atrás no lo podemos ver salvo que nos demos vuelta. Es desconocido, lo podemos sentir en sus efectos, confiando en su apoyo. Ya no tenemos que correr, buscar con ansiedad, porque nuestro sustento auténtico está por debajo de nosotros dándonos firmeza, y por detrás dándonos esperanza.

         El maestro enseña al hombre a percibir que el sustento depende del misterio que lo fortalece en la vida, que lo alienta en medio de las dificultades, que le abre el horizonte de serenidad y alegría que habita en la existencia. Quizás en algunos momentos de la vida el ser humano tenga que esforzarse para ganar el alimento diario, pero lo logrará si sabe reconocer el misterio que lo sostiene, lo que se consigue, paradojalmente, con una inmensa quietud.



Nº88 Azul
Ad Reinhardt
(estadounidense, 1913-1967)




domingo, 10 de junio de 2018

OBEDIENCIA

Seis caquis
Muqi Fachang
(chino, 1210? - 1269?)


A las lecciones del maestro Bankéi acudían no sólo estudiantes del Zen sino también personas de toda escuela y estamento. Él nunca citaba Enseñanzas y Preceptos ni se entregaba a disertaciones escolásticas, sino que sus palabras salían directamente de su corazón al corazón de sus oyentes.

Lo vasto de sus auditorios irritó a un sacerdote de la escuela Nichirén, porque los adherentes de ella habían desertado para oír hablar del Zen. El sacerdote, tan centrado en su propio yo, acudió al templo, decidido a sostener un debate con Bankéi.

- "¡Eh, maestro del Zen!", prorrumpió. "Espera un poco. Los que te respeten podrán hacer caso a lo que tú dices, pero un hombre como yo no te respeta. ¿Puedes lograr que te haga caso?"

- "Ven junto a mí y te mostraré.", dijo Bankéi

Orgullosamente, se abrió paso el sacerdote entre la multitud para acercarse al maestro. Bankéi sonrió.

- "Ven, ponte a mi izquierda."

El sacerdote obedeció.

- "No", dijo Bankéi, "hablaremos mejor si tú estás a mi derecha."

El sacerdote, orgullosamente, se pasó a la derecha.

- "Ya ves", observó Bankéi, "me estás haciendo caso, y pienso que eres una persona muy amable. Ahora, siéntate y escucha…"


Escucha interior

         El relato está situado en la tradición budista zen. El maestro Bankéi (japonés, 1622-1693) es uno de los grandes maestros zen, y aún en nuestros días es muy venerado, especialmente por sus conmovedoras enseñanzas. El zen nace en China, en el siglo VII, luego se dispersa hacia el sur a Vietnam y al este a Corea y Japón.  Es muy atractivo, pues se aparta del conocimiento teórico o intelectual y busca la experiencia de la sabiduría más allá del discurso racional.

Rostro
Henri Michaux
(belga, 1899-1984)
       
La escuela Nichirén, a la cual pertenecía el sacerdote de la controversia, está dentro del budismo y fue fundada por un monje con ese nombre, que vivió en Japón en el siglo XIII. Han influido mucho en la sociedad japonesa en diferentes momentos de la historia del país.



         El budismo, para la mirada occidental, es exótico y con muchos rasgos folklóricos, aunque últimamente se ha ido integrando más a nuestra forma cultural. Se tiene la esperanza que una vinculación más profunda entre las tradiciones de oriente y occidente dé frutos de paz y unidad en beneficio de la humanidad entera. El factor más importante de interrelación es la mirada hacia el interior del hombre que todas las tradiciones proponen. Puede haber diferencias externas en cuanto a ritos y costumbres, pero las circunstancias exteriores de la vida humana son solamente símbolos que empujan a mirar hacia dentro del propio corazón.

En esta perspectiva, los dos personajes del cuento son dos aspectos de la interioridad de cada uno. Uno representa la intuición y la espontaneidad, aquello que brota de nuestra intimidad, más allá de razonamientos. Esto es simbolizado por Bankéi que habla del corazón a los corazones de los oyentes.
El universo
               Sengai Gibon
                   (japonés, 1750-1837)


El sacerdote que confronta al predicador no es una mala persona, simplemente quiere reclamar la atención sobre la doctrina. De esta manera representa todo aquello que recibimos de afuera, las enseñanzas y las normas que la humanidad elabora para orientar las vidas particulares. Es todo lo valioso que recibimos de afuera pero que antes de ser practicado por nosotros mismos debe obedecer a nuestro interior, para que sea auténtico. La práctica de cualquier norma o enseñanza, por más profunda que sea, si no pasa por el corazón, es falsa.

¿Qué es obedecer? La palabra proviene del latín, y tiene como raíz audire, que significa oír, escuchar. Se llama vida interior a aquella inteligencia del corazón que, al igual que Bankéi, es capaz de hacer escuchar a la potencia que nos viene de afuera, para que entre en armonía con el propio sentido de la existencia. Este centro del sí mismo no es un tirano ni represor de lo que viene de afuera, sino que armoniza, pone orden y belleza en todo lo que se mueve a nuestro alrededor.

La obediencia al corazón es la base de una plenitud de vida personal y la fuente de dónde brota la armonía entre todas las creencias.

"Me and me"
Milton Resnick
(ucraniano, 1917-2004)

domingo, 27 de mayo de 2018

LA VIDA EN OTRA PARTE


 
Flor de Vida (Flor llama)
Frida Kahlo
(mexicana, 1907-1954)
Un astrofísico fue llevado ante la presencia de un papúa y, gracias a un intérprete, se pusieron a charlar. El papúa se mostró muy interesado por las investigaciones del científico y le preguntó sobre qué problema estaba trabajando en aquel momento.

- Nuestro gran sueño –le dijo el astrofísico- es encontrar vida en el planeta Marte.

-¿Por qué? –preguntó el papúa-. ¿Es que tu vida es un fracaso?


No está terminada

Hombre tribal
 de Nueva Guinea

(Colección Man as art)
Fotografía de Malcolm Kirk


         Se llama papúa al habitante de un estado independiente de Oceanía, Papúa Nueva Guinea. Es uno de los países con mayor diversidad cultural del mundo y en donde se han contabilizado hasta 848 idiomas distintos, de los cuales siguen hablándose 836. Los habitantes son 7 millones, pero solamente el 18% vive en núcleos urbanos, la mayoría es población rural. La diversidad de idiomas supone diversidad de miradas sobre el universo, y de allí podemos considerar que no hay un solo significado para la vida. ¿De qué vida habla el papúa?

         El astrofísico también habla de vida en su propio idioma, razón por la cual se menciona al intérprete. Si recorremos las distintas culturas de la humanidad, probablemente encontremos diversos sentidos sobre la misma palabra.

         Al día de hoy no hay una definición de vida en la que estemos de acuerdo.  Se dice que es una característica que distingue a los seres animados de los inanimados. De un lado estarían los humanos, animales, plantas, insectos, bacterias y diferentes formas orgánicas. A la vez se diría que las rocas, los metales, los gases o el plástico no poseen vida propia, y por lo tanto se los llama inanimados. Pero últimamente esto también está en duda a partir de algunos planteos interesantes de las ciencias, como por ejemplo los que provienen de misma astrofísica o de la física cuántica.

         Siguiendo la pregunta del papúa nos podemos centrar en la vida humana. Aun así parece que la definición de la vida nos llevaría a un interminable debate. Muchos dirán que la vida es sufrimiento y desgracia, y mostraran gente que ha tenido la desgracia de nacer en sitios maltratados por la enfermedad, la guerra o el hambre, o que han tenido muy mala suerte en sus ambientes de relaciones.
Vida extraña
Remedios Varo
(española, 1908-1963)

         Otros dicen que la vida es una prueba a la que nos somete Dios, con el fin de que con esfuerzo ganemos el derecho a vivir en el paraíso rodeados de felicidades. De esta manera lograrían superar la sensación de sufrimiento que los agobia, aunque no necesariamente dejen de pensar que la vida no vale mucho.

         A veces la ciencia nos presenta una visión de la vida más efímera, volátil, caótica y muy pragmática. En esta línea muchos creen que la vida es una constante selección natural, donde permanecen los más fuertes o los que se han sabido adaptar a las condiciones cambiantes del planeta.

         Después de una larga recorrida es imposible encontrar un único sentido. Quizás lo mejor resulte pensar que la vida no tiene un sentido unívoco y universal, sino que cada uno le da significado a ella. Por lo tanto el sentido sería el que cada uno le atribuya.

         Antes que considerar la existencia como un viaje o una peregrinación, es mejor usar la metáfora del baile o de un juego. La existencia no tiene una justificación exterior. No tiene destino, no le espera un lugar para culminar su recorrido y así obtener su significado una vez que se ha llegado. La música es tal mientras se está tocando, como bailar tiene su sentido mientras se baila, no después. De esta manera, estar vivo es el significado de la vida.

         La pregunta del papúa insinúa que la vida es una aventura imposible de conocer de antemano. Que no busquemos seguridad afuera o en el futuro. Tenemos que tocar a nuestra propia puerta, a nuestro propio hogar; a ese rincón cordial donde siempre acudíamos cuando nos sentíamos incomprendidos, humillados o enfermos. Es ahí donde están nuestras propias respuestas, nuestra propia luz.

Vida
Auguste Herbin
(francés, 1882-1960)


domingo, 13 de mayo de 2018

TODO ES EFÍMERO

Palacio de Teodorico
Mosaico
Maestro de San Apolinar, Rávena
(ca. 520)

Unos guardias se presentaron ante el rey conduciendo a un hombre con aspecto de mendigo.

- "¿Por qué traen a este hombre?", preguntó el monarca.

- "Majestad, no sabemos si es un loco, o quiere ofenderlo, pero... ¡dice que desea dormir en esta posada!", contestó el jefe de la guardia.

- "¿Cómo llamas posada a mi fabuloso Palacio?", inquirió el rey al detenido.

- "¿De quién era este lugar antes?", preguntó a su vez el mendigo.

- "De mi padre."

- "¿Y antes?"

- "De mi abuelo."

- "¿Y antes aún?"

- "Del padre de mi abuelo."

- "¿Y dónde están todos ellos ahora?"

- "Murieron."

- "¿Y cómo a un lugar donde van y vienen gentes de paso no lo llaman posada?"


Las cosas por su nombre
El palacio de Soria Moria brilla
como el sol a lo lejos, lejos

Theodor Severin Kittelsen
(noruego, 1857-1914)



         Las  palabras sirven para nombrar a las cosas, para identificarlas, y también contienen aspectos que influyen en nuestras sensaciones. Un ejemplo lo tenemos con la palabra palacio, designa la residencia de los ricos y los poderosos. Su mención provoca en los oyentes diferentes sentimientos: temor, admiración, rechazo, enojo, que se aplican más a las personas que a los objetos designados. En este sentido, por ejemplo, se puede dar el caso de una persona de aspecto débil y enfermizo, pero como habita en un palacio prominente de la ciudad, causa temor porque la residencia implica que es poderoso.

         Estos distintos aspectos de las palabras muchas veces provienen del origen del término. El primer emperador romano, Octavio César Augusto (63 a.C-14 d.C) tuvo el reinado más prolongado en ese Imperio. Él hizo construir su vivienda en la Colina Palatina de la ciudad de Roma, porque allí estaba la tumba de Rómulo, el mítico fundador de esa urbe, junto a su hermano Remo. Su inmenso poder quedó simbolizado en esa vivienda, que fue ampliada y transformada con nuevos edificios por sus sucesores. La situación geográfica le dio el nombre al edificio, situado en Collis Palatium o Mons Palatinus como se denomina el lugar en latín. Así, durante el Imperio Romano la vivienda del emperador era el palacio, nombre que se aplicó poco tiempo después a la residencia de otros poderosos, como los Cónsules y funcionarios de alto rango residentes en otras ciudades, y de aquella costumbre llegó a nuestros días aplicado a los edificios donde viven o ejercen sus acciones los principales funcionarios de los Estados, o también donde residen los magnates, sean de la cultura que sean.
Leyenda de San Francisco:
El sueño del palacio

Giotto
(italiano, 1266-1337)

         Hay un dato más para comprender la dimensión del término palacio. La Colina Palatina es la más baja de las siete colinas de Roma, apenas tiene 50 metros de altura. Para darle su nombre, los antiguos la imaginaron semejante al paladar de la boca. Y en aquellos tiempos, para la bóveda de la cavidad bucal utilizaron un término originado en una raíz de la lengua etrusca falad, que significa cielo, lo celeste y lo elevado.

         De esta manera tenemos que el término en cuestión, junto a la consideración que las distintas culturas le han dado, conserva el sentido de poder, lugar fundacional y espacio sagrado. Cuando mencionamos el palacio de justicia, el episcopal o el legislativo, por nombrar unos pocos, entendemos el concepto y percibimos el poder, la sumisión y el temor que infunden.

         El mendigo del cuento representa a todas las almas humanas, de cualquier lugar, época y condición, que desde el nacimiento hasta la muerte andan errantes en este mundo, condición imposible de cambiar para nadie. En nuestras búsquedas necesitamos dormir, no solamente con el fin de recuperar fuerzas para el caminar diario, sino también para encontrar pistas en los sueños que nos lleven a nuestro destino. Del hacer repetidas pausas en la vida, es de donde proviene el término posada.

         El mendigo sabe lo que necesita y de qué se trata vivir. De la misma manera que los sabemos todos nosotros, aunque algunas veces lo tengamos que refrescar con un buen cuento.

Palacio forestal
Jóhannes S. Kjarval
(islandés, 1885 - 1972)


domingo, 29 de abril de 2018

EL PERRO SEDIENTO


 
El perro
Herman Kruyder
(holandés, 1881-1935) 


Un poeta persa cuenta que un perro, que se moría de sed después de una larga carrera por un desierto, llegó al fin ante un río. Agachó la cabeza pero, cuando se disponía a calmar la sed, vio su propia imagen en el agua y la tomó por otro perro que le impedía beber.



El perro sediento se tumbó jadeando junto al agua y esperó. Poco después se acercó otra vez, se asomó cauteloso y vio que el otro perro seguía allí.

Se apartó y volvió a sentarse, muerto de sed. Repitió varias veces la maniobra. Por fin, al límite de sus fuerzas, sin poder aguantar más, se lanzó al agua dispuesto a pelear con el otro perro.

Para su gran sorpresa, no encontró ningún perro. Pudo juguetear y beber a gusto, lo que le pareció delicioso.

Después de un rato salió del agua. Antes de ponerse en camino, se volvió para mirar el agua.

El otro perro estaba otra vez allí y le miraba.


El camino por la vida

         En muchas mitologías aparece el complejísimo símbolo del perro. Se lo asocia a la trilogía de elementos compuesta por la tierra, el agua y la luna. Los tres están presentes en el cuento citado, cada uno con alguna característica particular. La tierra es mencionada como desierto, por donde el perro ha realizado una larga carrera. El agua es aquí un elemento de vida, la posibilidad de superar la sed mortal. La luna, no mencionada explícitamente, está presente en la propia imagen que ve el perro en el agua, y los aspectos de sorpresa, admiración, desconfianza y misterio que le producen, como las fases que tiene el astro en el cielo.
Dinamismo de un perro con correa
Giacomo Balla
(italiano, 1871-1958)

         Para la tradición, el perro que acompaña al hombre en su vida, también lo guía para atravesar la muerte. Por esta razón se lo llama psicopompo o guía del alma. En realidad, todo el peregrinar del hombre sobre la tierra es un camino que atraviesa el umbral que separa lo temporal de lo eterno, por lo cual la función simbólica del perro se extiende a toda la existencia.

         La experiencia cotidiana nos enseña que estamos atravesando una especie de desierto. Bebemos líquidos a cada rato, y es muy corto el tiempo que estamos sin sentir sed. La costumbre de tener agua en la mesa de luz nos señala que ni siquiera el sueño logra vencer la necesidad de beber algo. Es habitual la recomendación de beber con frecuencia para superar muchas de las enfermedades que nos suelen acontecer, como también para mantener la salud, especialmente en los ancianos.

         En muchas tradiciones hay personas que fueron al desierto para realizar con profundidad el encuentro de sí mismos con la dimensión trascendente en la que estamos sumergidos. De esta manera conseguían una experiencia valiosa para orientar a sus semejantes en el arte de la vida del espíritu. De esto nos habla el cuento presentado.
Perro blanco
con mancha en el ojo

Tsuguharu Foujita
(japonés, 1886-1968) 

         El perro se enfrenta a su propia imagen reflejada en el agua.  Esta es la realidad fundamental de la vida espiritual de todo ser humano: encontrarse con los rasgos esenciales propios cuando se intenta sumergir en las aguas vivificantes. La carrera por este mundo es una búsqueda de la salvación, y las aguas nos invitan a saciar nuestra sed en ellas. Pero cuando lo vamos a hacer, nuestro ser más íntimo se nos aparece como impidiendo el paso.

         Conócete a ti mismo, enseñaba un oráculo de la antigüedad; ama a tu prójimo como a ti mismo, decía Jesús, poniendo este mandamiento a la misma altura del amor a Dios. Pero, cuando miramos nuestra imagen, surge un sentimiento muy encontrado. Por un lado, apreciamos lo que somos, especialmente lo que creemos que somos. Pero al conocernos, aparecen rasgos que nos disgustan y en muchos casos nos asustan. Muchas veces abandonamos la vida espiritual y nos lanzamos, con justificaciones variadas, a cualquier cosa que nos distraiga del profundo encuentro con nuestro ser.
  
         El cuento propone un camino para la armonía con la propia imagen, que es superar el temor y arrojarse al río, usar del impulso de la sed para que, con las fuerzas que nos queden, sumergirnos en el elemento líquido, símbolo de la vida en potencia y en plenitud, y encontrar así la solución a nuestras ansias. En la vida terrenal continuará la desconfianza consigo mismo, pero tenemos la esperanza que la felicidad final será también la aceptación interminable de sí mismo que, según las sagradas Escrituras, es imagen y semejanza de Dios.


Combate enigmático
Arshile Gorky
(armenio, 1904-1948)