domingo, 22 de marzo de 2020

EL MOSQUITO Y EL BÚFALO


 
Cinco bueyes (fragmento)
Han Huang
(chino,723-787)


En los arrozales de Annam, un mosquito que estaba en el cuerno de un búfalo se imaginó que era muy pesado. Tomó aire y le gritó al búfalo lo más fuerte que pudo:

-¿Acaso peso demasiado? Si te peso, dímelo e iré a posarme a otro sitio.

El búfalo oyó la voz, dejó de pastar, miró a derecha e izquierda y preguntó con sorpresa:

-¿Quién me habla?

-Soy yo.

-¿Quién es yo?

-Yo. Un mosquito.

-¿Y dónde estás?

-Estoy en tu cuerno izquierdo.

-Has hecho bien en decírmelo –dijo el búfalo-. Sin tu ayuda nunca habría sabido que tenía un imbécil en mi cuerno izquierdo.


Relatividad del entendimiento
Insectos
Jan van Kessel
(flamenco, 1626-1679)

La etimología de la palabra imbécil nos brinda dos acepciones útiles para entender la sentencia del búfalo. Originalmente significa sin bastón. Aplicado a una persona de edad avanzada, el estar sin bastón significa debilidad, fragilidad e inestabilidad. Pero en la antigüedad el bastón simboliza también la autoridad reconocida a alguien por su experiencia y conocimiento. Un caso se da cuando el bastón o báculo es el cetro, símbolo de los reyes. El mosquito, entonces, es acusado de debilidad y también de ser falto de experiencia y de conocimientos.

¿Qué experiencia puede tener un mosquito? El período de gestación es de diez días. Luego los machos suelen vivir como máximo un mes, distinto de las hembras que en períodos de hibernación pueden vivir hasta seis meses. En cuanto a los búfalos suelen vivir entre 18 y 20 años. Si se mantienen en cautiverio pueden superar los 30 años de existencia. Aquí ya tenemos una inmensa diferencia en la posibilidad de la experiencia. Lo mismo podemos considerar en cuanto a la diferencia en el tamaño y en el peso, lo cual pone más en evidencia lo extravagante de la postura del mosquito.

El insecto ha perdido también la noción simbólica de su existencia y de la del búfalo. El mosquito es símbolo de la agresividad. Busca obstinadamente violar la vida íntima de su víctima y alimentarse con su sangre. Aplicado a algunos mitos griegos, representa a monstruos del inconsciente o a la esfinge, devoradora de hombres, que en aquellos tiempos representaba al mosquito de la malaria.
 
Edipo y la esfinge
Figura en un cáliz ático
(Grecia, 480 a.C.)
Con respecto al bovino, en Oriente nos encontramos con un personaje salvífico, destructor de la ignorancia y la muerte, que aparece con cabeza de búfalo. En la región donde está situado el cuento, en Vietnam, es el animal sacrificial por excelencia. Su sacrificio ritual lo convierte en el enviado, el intercesor de la comunidad ante los espíritus superiores.

Con estos detalles nos damos cuenta de la imbecilidad del mosquito. Podemos aprovechar el parecido para acercarnos a otras situaciones y evitar de esta manera nuevos desatinos. El insecto se parece a aquellos seres humanos que creen que su presencia es relevante ante realidades que los desbordan. ¿Qué es una persona humana en relación al planeta en el cual vivimos? ¿Quién es el hombre que puede afirmar algo sobre la infinitud de Dios, sin caer en un absurdo? ¿De qué manera se puede negar la existencia de Dios, o afirmarla, con seriedad y equilibrio?  

El cuento muestra, en el fondo, el valor relativo que tienen pensar y hablar. Por un lado es maravilloso expresar ideas, dialogar con otros, transmitir experiencias y conocimientos. Por otro lado, podemos llegar a expresar verdaderos despropósitos, y ser llevados por la razón a situaciones absurdas como la que se describe en el relato.


(Sin título)
Bui Xuan Phái
(vietnamita, 1920-1988)



domingo, 8 de marzo de 2020

LA CELDA

Celda
BobThompson
(norteamericano,1936-1966)


El discípulo quería un sabio consejo.

- "Ve, siéntate en tu celda, y tu celda te enseñará la sabiduría", le dijo el Maestro.

- "Pero si yo no tengo ninguna celda... si yo no soy monje."

- "Naturalmente que tienes una celda. Mira dentro de tí."


La profundidad
La celda dorada
Odilon Redon
(francés, 1840-1916)

La celda, en el lenguaje espiritual, es el lugar más sagrado de la vida interior. Pensemos en un investigador que pasa largas horas, durante años enteros, buscando una respuesta a sus inquietudes. Imaginemos el mundo en el cual se sumerge un músico para crear una partitura. Estos dos ejemplos han entrado en la celda interior, y nos muestran la inmensidad representada en ese habitáculo.

Cuando queremos explicar qué es la interioridad, nuestra mano se va espontáneamente hacia el corazón, hacia dentro del cuerpo. En otras ocasiones también se ponen en juego las dos manos. Cuando queremos abarcar la interioridad, cuando se quiere expresar dónde está, resulta que en el fondo la explicación funciona al revés: la interioridad nos tiene a nosotros. Nosotros estamos sumergidos en nuestra interioridad, nos engloba.

La interioridad nos posee y por tanto no se encuentra en las coordenadas espacio y tiempo, está más allá de ellas. La localización en el espacio y el tiempo tal como la entendemos es una elaboración de nuestra mente. La precisamos para movernos aquí, es nuestro mapa pero no es nuestro territorio. Es decir, la interioridad no es espacio ni tiempo. Sencillamente, es un vivir silencioso nuestra cualidad humana más profunda.
 
Las profundidades del mar
Edward Burne-Jones
(inglés,1833-1898)
La vida es quién crea la interioridad al formar un organismo, sea una planta, un animal, un hombre, capaces de crecer y de obrar con una autonomía, que se construye a partir del interior, mediante un continuo intercambio entre el interior y el exterior. La interioridad se ahonda con el conocimiento sensible, que es el contacto con el mundo exterior. Y su mayor extensión y profundidad la alcanza en el hombre. El hombre, gracias a su inteligencia, puede reunir en sí mismo todo el universo y procurarse una representación de las cosas con alcance universal. Pero no todo termina allí.

La interioridad es ese ámbito íntimo, delicado y esencial de la persona donde nos encontramos con lo que somos y lo que desconocemos de nosotros. Hablar de interioridad es hablar de profundidad, del lugar donde reunimos las resonancias que nos llegan del mundo exterior. Es donde reflexionamos, sentimos, imaginamos, queremos, asumimos, recordamos, sufrimos, trascendemos, saboreamos. Es el eje de lo que somos.

Primavera Cósmica I (Líneas-Áreas-Profundidad)
Frantisek Kupka
(checo,1871-1957)


lunes, 24 de febrero de 2020

LO QUE CADA UNO POSEE


 
Santa Inés atendiendo enfermo
Maestro de Bohemia anónimo
(Obra: 1482)

Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario e irónicamente manda preparar una bandeja llena de basura y desperdicios.

En presencia de todos, manda entregar el presente, que es recibido con alegría por el agasajado.

Gentilmente, el agasajado agradece y pide que lo espere un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza.

Tira la basura, lava la bandeja, la cubre de flores, y la devuelve con un papel, donde dice:

- "Cada uno da lo que posee."


Dar es libertad
 
Serie Meditativa Nº 6
Mark Tobey
(estadounidense,1890-1976)
Para los seres humanos poseer constituye un sistema complejo. Son muchas las cosas puestas en nuestras manos. Para poseerlas necesitamos de muchas fuerzas, la primera de todas es la fuerza de la conciencia, el saber lo que somos y conocer lo que poseemos. Pero también necesitamos de otras energías, que están en nosotros aunque las desconozcamos porque son puro sentimiento o simplemente irracionales.

Las energías de nuestro poseer residen en el corazón. Ese es el centro ordenador de nuestras posesiones y de las acciones que realizamos con ellas, porque concentra las decisiones, pensamientos y las presencias de otros, sean semejantes o pertenezcan a otros mundos. Cada corazón humano es un universo.

El verbo poseer, significa tener algo bajo su poder. Está compuesto por dos nociones: la primera es poderoso, poder y la segunda es estar sentado. Literalmente, entonces, poseer es estar sentados con poder sobre las posesiones, tener nuestro trono en lo que somos dueños.
 
Cristo dando bendición
Hans Memling
(holandés, c.1433-1494)
De esta manera es fácil comprender que nuestro verdadero ser se manifiesta en nuestro dar, en lo que damos y en la forma en que lo damos. Según San Pablo nuestro dar está relacionado con lo más sublime y deseado por el ser humano: el amor y la felicidad plena, que en el lenguaje del apóstol se llama Dios. Por eso concluye: "Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría" (2 Corintios 9,7). Y ese amor ansiado por todos no nos abandonará: "Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras".

Dar también es superar la condena que el poder ha puesto sobre la vida humana. Así lo enseña Jesús en el evangelio:"No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes".

Pintura Nº2
Mark Rothko
(letón,1903-1970)




domingo, 9 de febrero de 2020

TEMPERAMENTO

Cuatro cabezas grotescas
Leonardo da Vinci
(italiano, 1452-1519)



Un estudiante se quejaba en cierta ocasión ante Bankei:

- "Maestro, tengo muy mal temperamento. ¿Cómo podría controlarlo?"

- "Tienes algo muy raro", replicó Bankei. "Déjame verlo."

- "No puedo enseñarlo en este momento", dijo el otro.

- "¿Cuándo podrás hacerlo?", preguntó Bankei.

- "Surge de improviso", contestó el estudiante.

- "Entonces", concluyó el maestro, "no debe ser tu propia naturaleza. Si lo fuera, podrías enseñármelo cuando quieras. No lo llevabas contigo cuando naciste, y tus padres no te lo dieron. Piensa en ello."


Rasgos de personalidad
Hipócrates
Autor desconocido
Manuscrito bizantino, s. XIV

Bankei quiso enseñar a su discípulo que no hay buen o mal temperamento. Cada temperamento es pleno y valioso pero no hay ninguna calificación moral sobre cada uno o sobre su conjunto. El temperamento pertenece a la propia naturaleza, viene con nosotros cuando nacemos y es dado por nuestros padres. Otra cosa es lo que adquirimos durante la vida del ambiente en que vivimos, lo que nos llega a través de la difusión cultural y lo que adquirimos por ambición y deseo. Esto es realmente lo que no manejamos y por eso no podemos mostrárselo a nadie según nuestra voluntad. Los especialistas lo suelen llamar carácter.

El médico griego Hipócrates (460-370 a. C.), secundado siglos después por otro colega del mismo origen llamado Galeno (129-200), decía que hay cuatro temperamentos básicos que por lo general se dan mezclados en el ser humano, siendo alguno de ellos el principal dentro de la personalidad de cada uno y los otros complementando en diferentes grados. Los cuatro son: sanguíneo,  melancólico, colérico, y flemático.

El temperamento sanguíneo caracteriza a las personas extrovertidas y vivaces, receptivas y flexibles a los cambios, que son activas y disfrutan de la vida. Este temperamento necesita que lo espiritual estabilice sus emociones y calme su espíritu intranquilo. Un personaje típico de la Biblia es Pedro, el principal de los apóstoles. Luego de Pentecostés mostró una moderación ajena a su forma de ser, seguramente inspirado. Con esa fuerza dedicó su vida a seguir a Cristo.
Cuatro apóstoles
Albrecht Dürer
(alemán, 1471-1528)

Para el temperamento colérico tenemos como modelo al apóstol Pablo. Las cualidades del colérico es que es seguro y firme en sus decisiones, voluntarioso. Es autodeterminado y valiente. Pero siempre necesita controlar su tendencia a lo violento. La oración y meditación es su gran ayuda. Distinto es el melancólico, que es rico interiormente, analítico, reflexivo, original, pero también es alguien que tiene preocupaciones injustificadas. Es depresivo, tentado a dar una imagen de sufrido. El modelo bíblico es el apóstol Tomás, el que duda.

Finalmente el más confiable, equilibrado, es el flemático. Es de ánimo alegre, sensible aunque de pocas palabras. Sus efectos son: no tiene confianza en sí mismo, es pesimista y también temeroso. Es indiferente y se acomoda a las circunstancias según le convenga. El mejor ejemplo de la Biblia es el tranquilo, bonachón Abraham. Se salvó, como dice la Escritura, porque creyó en Dios y esto le fue contado por justicia, tal como lo expresa san Pablo al escribirle a los Gálatas.

La clasificación de Hipócrates nos sirve para conocernos a nosotros mismos y poder descubrir cuál es la fórmula compleja de nuestro carácter.


Los cuatro temperamentos
Charles Le Brun
(francés, 1619-1690)


martes, 21 de enero de 2020

EL CAMINO DE DIÓGENES

Diógenes
Jaxques des Rousseaux
(francés, 1600-1638)



Un día, estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas sentado en el umbral de una casa cualquiera.

No había ninguna comida en toda Atenas más barata que el guiso de lentejas.

Dicho de otra manera, comer guiso de lentejas era definirse en el estado de mayor precariedad.

Pasó un ministro del emperador y le dijo:

- "¡Ay, Diógenes, si aprendieras a ser más sumiso y a adular un poco al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas!"

Diógenes dejó de comer, levantó la vista y mirando al acaudalado interlocutor profundamente, le dijo:

- “¡Ay de ti, hermano. Si aprendieras a comer un poco de lentejas, no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador!”


La sabiduría de la austeridad
 
El perro
Francisco de Goya
(español, 1746-1828)
En el cuento las lentejas parecen poco importantes, pero durante milenios el uso de las legumbres, en sus múltiples formas, ha sido compañero inseparable de la evolución del hombre. Las lentejas, junto con otras leguminosas, son la principal fuente de proteína vegetal para el hombre. En el cuento son el signo de autonomía del filósofo.

Diógenes nació en el 412 antes de Cristo en una colonia griega fundada por un compañero de Hércules, en la zona de la actual Turquía. Junto con su padre fueron exiliados de su ciudad para recaer en Atenas. Allí conoció al fundador de la escuela cínica, y a ella se consagró enteramente por el resto de su vida. El cinismo es una de las manifestaciones más radicales de la filosofía y también de las más incomprendidas. Los cínicos consideran que la forma de vivir es parte fundamental de la filosofía e inseparable de su manera de pensar.

Para los cínicos la libertad y la felicidad suprema del hombre consisten en su independencia de todas las cosas por medio de la vida virtuosa, y dicen que prueba de ello es que si Dios es perfectamente bueno y perfectamente feliz es en razón de su absoluta independencia de todas las cosas.

Muchas anécdotas conservadas muestran la profundidad del compromiso de Diógenes con su pensamiento. Se decía que el filósofo iba por la calle en pleno día, con la lámpara encendida, diciendo: Busco un hombre. Y así se refería a que en realidad ninguno nos comportamos enteramente como seres humanos. En otra ocasión le preguntaron por qué la gente daba limosna a los pobres y no a los filósofos, a lo que respondió: porque piensan que pueden llegar a ser pobres, pero nunca a ser filósofos.

La más famosa anécdota es con Alejandro Magno, de la cual damos una de sus versiones.
 
Diógenes y Alejandro
Johann Heinrich Tischbein
(alemán, 1722-1789)
Diógenes, el filósofo griego se encontró con Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India. Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla del río, sobre la arena, tomando el sol desnudo... Era un hombre hermoso. Alejandro no podía creer la belleza y gracia del hombre que veía. Estaba maravillado y dijo:

“Señor...” - jamás había llamado “señor” a nadie en su vida- “...señor, me ha impresionado inmensamente. Me gustaría hacer algo por usted. ¿Hay algo que pueda hacer?”

Diógenes dijo: “Muévete un poco hacia un lado porque me estás tapando el sol, esto es todo. No necesito nada más.”

Alejandro contestó: “Si tengo una nueva oportunidad de regresar a la tierra, le pediré a Dios que no me convierta en Alejandro de nuevo, sino que me convierta en Diógenes”.

Diógenes rió y dijo: “¿Quién te impide serlo ahora? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos ¿Adónde van, para qué?”.

Dijo Alejandro: “Voy a la India a conquistar el mundo entero”.

“¿Y después qué vas a hacer?”, preguntó Diógenes.

Alejandro dijo: “Después voy a descansar”.

Diógenes se rió de nuevo y dijo: “Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo qué necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar y relajarte ¿Por qué no lo haces ahora? Y te digo: Si no descansas ahora, nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en medio del camino, en medio del viaje”.

Alejandro se lo agradeció y le dijo que lo recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador, pero no le dio tiempo a descansar antes de morir.

Diógenes murió en el 323 a.C. en la ciudad de Corinto. Había sido comprado como esclavo, pero su dueño lo liberó inmediatamente para que se dedicara a la educación de sus tres hijos, lo cual hizo el filósofo de manera brillante.  Y los jóvenes, pese a la rigidez de su maestro, no solo no renegaron de él, sino que le tuvieron gran cariño. 


Diógenes buscando un hombre honesto
Jacob Jordaens
(holandés, 1593-1678)


domingo, 15 de diciembre de 2019

EL IDIOTA


 
El idiota
Chaim Soutine
(ruso,1893-1943)

Diariamente, ellos llamaban al "tonto del pueblo" al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas:

- Una grande de 400 reales y... otra pequeña, de 2.000 reales.

Él siempre escogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Cierto día, alguien que observaba al grupo le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda más grande valía menos.

- "Lo sé", respondió, "no soy tan bobo. La grande vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el juego se acaba y no voy a ganar más dinero."


El hombre en lo público
 
El tonto del pueblo
Carlos Sáenz de Tejada
(español, 1897-1958)
En las colecciones de espiritualidad cristiana aparece un pequeño conjunto de obras firmadas con el seudónimo El Idiota. En este grupo están por ejemplo Contemplaciones sobre el Amor Divino y también Oculus Mistico. Varios siglos después se descubrió que quien había plasmado estas obras se llamaba Raymundo Jordano, monje francés de la orden de San Agustín que vivió en la segunda mitad del siglo XIV. El escritor en cuestión empleó su seudónimo para denotar que él era una persona sin importancia, un hombre sencillo. Escribió en latín y no ha sido traducido a ningún idioma hasta el día de hoy.

En nuestro tiempo la palabra idiota es un calificativo que encierra mucho desprecio. Basta con mirar algunos de los numerosos sinónimos que tiene: bobo, tonto, estúpido, imbécil, retrasado, anormal. Los burladores del cuento lo aplican en este sentido.

La palabra idiota proviene de un término griego usado para referirse a aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos, si no sólo de sus intereses privados. La raíz idio significa propio y es la misma que está en la palabra idioma o en idiosincrasia. Si un hombre carecía de recursos para dialogar y discutir con libertad sobre política en el sitio público, se dedicaba a sus asuntos propios. El matiz consiste en que lo propio se distinguía de lo común, es decir, de lo comunitario, el bien público, la política, pero no suponía una enfermedad mental ni el servicio a un particular o esclavitud, sino la dedicación a actividades productivas, artesanales y tal vez artísticas. Este hombre se veía así privado de intervenir en la cosa pública, en la política. Algo que posiblemente fuese voluntario, por necesidad económica.
 
Persiguiendo al idiota del pueblo
Nicolai Astrup
(noruego, 1880-1928)
En el cuento, el idiota ha sido llevado a ocuparse del asunto propio y los burladores lo dejan fuera del asunto público, de la comunidad, del bien común. Esto es lo que sucede en las sociedades contemporáneas, que han sido expulsadas de la vida pública, tratadas como bobas, arrojadas a tener que ganar el pan de la sobrevivencia, a costa de pasar por retrasadas.

Es oportuno mencionar el urgente mensaje de Jesús de Nazaret (Evangelio según San Mateo 5,22-24):

"yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, será condenado por el tribunal. Y todo aquel que lo insulta, será castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, será condenado a la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda."

Es una expresión potente, casi apocalíptica, para conmover el corazón de los discípulos y de los seres humanos en general. El hermano es sagrado, por encima del culto a Dios, una actividad central que se daba en aquellos tiempos.


Tres palabras gentiles de un tonto
Paul Klee
(suizo,1879-1940)


domingo, 1 de diciembre de 2019

CARGAR LAS PIEDRAS


 
75-60
Maki Haku
(japonés,1924-2000)

Un Maestro propuso a sus discípulos el siguiente relato:

- "Un hombre que iba por el camino tropezó con una gran piedra. La recogió y la llevó consigo. Poco después tropezó con otra. Igualmente la cargó. Todas las piedras con que iba tropezando las cargaba, hasta que aquel peso se volvió tan grande que el hombre ya no pudo caminar. ¿Qué piensan ustedes de ese hombre?"

- "Que es un necio", respondió uno de los discípulos. "¿Para qué cargaba las piedras con que tropezaba?"

Dijo el Maestro:

- "Eso es lo que hacen aquellos que cargan las ofensas que otros les han hecho, los agravios sufridos, y aun la amargura de las propias equivocaciones. Todo eso lo debemos dejar atrás, y no cargar las pesadas piedras del rencor contra los demás o contra nosotros mismos. Si hacemos a un lado esa inútil carga, si no la llevamos con nosotros, nuestro camino será más ligero y nuestro paso más seguro."


La trascendencia
El penitente San Jerónimo en el desierto
Cima de Conegliano
(italiano, 1459-1517)

Coincidimos con los discípulos del Maestro: el hombre que acarrea las piedras es un necio. Y se hace más evidente cuando el maestro relaciona las piedras con las ofensas recibidas y las propias equivocaciones. Para llevar una vida madura es necesario dejar atrás muchas cargas y continuar por el camino con el menor peso posible.

Sin embargo, algo en nosotros nos lleva a compadecernos del que acarrea semejante peso. Si buscamos en el origen de la palabra necio, nos vamos a encontrar que significa ignorante, y comparte la raíz con palabras importantes como ciencia, científico, omnisciente, consciente. El hombre con sus piedras es la negación de todo esto.

En muchas culturas, incluso la occidental en la que estamos sumergidos, se suele plantear una vía negativa para el conocimiento de la realidad completa. Se observa que nuestra razón es muy limitada cuando se trata de aspectos inmensos de esa realidad. Cuando llegamos a esos bordes presentimos que hay un abismo que no podemos explicar y apenas podemos balbucear algunas preguntas: cuál es el origen de la vida, cuál es el límite del universo, cuál es el centro de mi ser. En estas y en otras muchas preguntas presentimos que están escondidas situaciones personales, como por ejemplo, por qué nos cuesta tanto olvidar ofensas y por qué nos es tan difícil superar las propias equivocaciones.
 
Penitentes
Cady Wells
(norteamericano, 1904-1954)
Siglos atrás, Nicolás de Cusa (alemán, 1401-1464) escribió un texto muy reconocido por los expertos cuyo título fue Sobre la docta ignorancia, que influenció en grandes hombres del Renacimiento. Allí va a hablar de la realidad absoluta, la que contiene todas las cosas, aún las opuestas. Como místico, hombre de fe, a esa realidad la llama Dios.

La docta ignorancia consiste en reconocer la imposibilidad de un conocimiento racional de Dios, dado que la inteligencia humana es finita, y que la divinidad por el contrario, es infinita. Hemos de acercarnos a Dios con plena conciencia de nuestra finitud y buscar la verdad con un método no comprensible es decir por encima de lo que es la razón humana. Trascendiendo los límites de la lógica, debemos concebir a Dios más allá de toda oposición, pues él es lo máximo y lo mínimo, porque todo está contenido en él.

Vayamos en rescate de aquel hombre que acarrea las piedras. La fórmula del maestro no lo va a ayudar, no alcanza con decir que tiene que dejar de lado las ofensas y los propios errores. Lo único que nos puede ayudar es comprender, desde nuestra intuición, que estamos sumergidos en la realidad infinita y si en ella nos perdemos, allí nos encontraremos. Solamente en un corazón comprensivo encontraremos el alivio de nuestras cargas, y el sentido de todos los obstáculos.

El hermoso pájaro revelando lo desconocido a una pareja amante
Joan Miró
(español, 1893-1983)