domingo, 26 de mayo de 2019

LOS DOS AMIGOS

Autorretrato con un amigo
Rafael Sanzio
(italiano, 1483-1520)


Dos amigos emprendieron una excursión. Al llegar la noche, se echaron a dormir uno al lado del otro. Uno de ellos soñó que habían tomado un barco y habían naufragado en una isla.

Al despertar, comenzó a preguntarle a su compañero si recordaba la travesía, el barco y la isla. Se quedó atónito cuando el amigo le explicó que él no había tenido el mismo sueño.

No podía creerlo. Pero... ¡si era un sueño increíble! Se negaba a aceptar que el amigo no recordara la travesía, el barco y la isla.


El sueño de la comunión
El sueño
Henri Rousseau
(francés, 1855-1910)

El mundo de los sueños ha fascinado al ser humano desde siempre. Muchos se sumergen en sus profundidades y tratan de encontrar los significados ocultos. El sueño tiene dos características: es particular y peculiar. Es inconsciente como es consciente. No tiene ni final ni comienzo. Puede tener color, pero no tiene olor. Habla muchas veces de una tensión no resuelta o a veces anticipa el logro de un deseo. Puede ser un signo visible que aliente a la persona a la acción como el signo de la propia inhabilidad para actuar. Es una profecía y también una fantasía.

En el Antiguo Egipto se registraron miles de libros de sueño. Un ejemplo es el papiro Chester Beatty, de 1.300 años antes de Cristo, y algunos suponen más. El papiro ilustra los sueños de las mujeres sobre juegos, bebidas, serpientes, evidencia legal, animales, y muchas más cosas. Con estas señales se interpretaban los acontecimientos y las circunstancias sean de un grupo como de los individuos. Otro ejemplo de civilización con vinculación a los sueños es el judaísmo. Dios, el Único, es la Fuente de divina revelación a través del sueño. Para esto el Señor usa los sueños de algunos miembros de su pueblo como también los sueños del faraón o de otros gobernantes paganos.

Las visiones indican mensajes del destino y también aseguran la inmortalidad del alma del hombre. El sueño cobra importancia para los seres humanos porque traspasa los límites de la vida terrenal.
 
Sueños celestiales
Jahar Dasgupta
(indio, n. en 1942)
Sus contenidos son clasificados, en primera instancia como divinos, los que deben ser interpretados y obedecidos, u ordinarios. Estos últimos pueden ser buenos, si provienen de entidades benéficas, o malos si vienen de entes considerados maléficos. Los ministros de todas las religiones tienen la ardua tarea ritual de purificar a las personas de sus malos sueños y alentarlas cuando perciban sueños de Gracia.

Son tan poderosos los sueños benéficos que inmediatamente queremos que lo más cercanos se vean involucrados en la visión, cómo le sucede al protagonista de este cuento. Ha soñado claramente con una utopía, con los símbolos de la navegación, del naufragio y del refugio final en una isla. Recordemos que al paraíso bíblico se lo describe como rodeado de aguas, por lo que muchas veces los visionarios hablan de una isla en donde se encuentra la felicidad plena. Y en todas las tradiciones, las aguas son el símbolo de la inmensidad de la vida en potencia, las que podemos navegar pero en las que no podemos vivir sumergidos. Son para transitarlas, sabiendo que vamos irremediablemente a naufragar, para poder alcanzar la tierra de salvación, la orilla de la vida eterna.

El sueño de la humanidad es poder llegar a la otra orilla, a ese lugar de paz de felicidad y de una plenitud que no alcanzamos a vislumbrar. A ese lugar queremos llevar a nuestro amigo, a nuestros seres queridos. No es un tema solamente de comunicación, de hablar, de decir lo que hemos visto en nuestros sueños. Queremos compartirlo, queremos entrar en comunión. El cristianismo nos habla de un final en Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, en perfecta Unidad. Una fe que muestra lo que está en el centro de todas las religiones, partiendo desde las más primitivas: la comunión entre los hombres.

Amistad
Mikalojus Ciurlionis
(lituano, 1875-1911)