domingo, 31 de octubre de 2021

¿DÓNDE ESTÁ DIOS?

 

Círculos de luz (arco iris cósmico)
Otto Freundlich
(alemán, 1878-1943)
 

Un viajero llegó ante el Maestro y le preguntó: “¿Dónde está Dios?”

 

El viejo miró entre sus ropas, revisó los cajones, miró abajo de la alfombra y le dijo al visitante: “¡Vaya asunto! Por más que mis ojos lo buscan por doquier… no encuentro a Dios por aquí”.

 

– ¿Y eso que significa? Me temo que no lo entiendo.

 

– Nada, nada, pero te pido que me ayudes a buscarlo. Porque si no encontramos a Dios aquí, no creo que logremos encontrarlo en otro lugar.

 

¿Qué queremos decir?

 

Metáforas y metamorfosis
Hedda Sterne
(rumana, 1910-2011)

Cuántas cosas se dicen de Dios, cuántas no se dicen de Él, e infinito es el conjunto de cosas que ignoramos de Dios. Por eso, en las distintas lenguas, hay una palabra que lo designa, aunque sea de un modo impreciso, para buscarlo como hace el Maestro en el cuento. En nuestra lengua, ¿de dónde viene la palabra Dios?

 

Proviene del latín deus, idioma que se habló en el Imperio Romano. Algunos la relacionan con el nombre del principal dios de los griegos, Zeus, pero el origen latino está por demás probado. Lo que sucede es que estos antiguos idiomas toman sus respectivos términos de una misma raíz indoeuropea *dyeu-/*dyu-, que significa "luz diurna", variante de la raíz indoeuropea *deiw-, que significa brillo, luz. Esta raíz  hace referencia a la luz diurna y al brillo de la luz, que en el fondo mental indoeuropeo se atribuye a los dioses. De aquí surge también en latín el vocablo dies -día, parte luminosa caracterizada por la luz solar y opuesto a noche- y el nombre de la diosa Diana.

 

El Imperio Romano tenía dos partes: la Occidental, dónde se hablaba latín, y la parte Oriental hablaba en griego. En este último lado se tomó del idioma propio el vocablo theos,  nombre común que se daba a los dioses, de donde derivan los términos ateo, teocentrismo, teísta y palabras afines. Viene de una raíz indoeuropea diferente *dhēs- vinculada a los conceptos religiosos o lo sagrado.

El Amor y la Verdad se encontrarán,
la Justicia y la Paz se abrazarán

William Blake
(inglés, 1757-1827)

 

Estas sencillas notas etimológicas nos invitan a entrar en el contenido de la palabra Dios, que es inabarcable por el ser humano. Por esta razón recurrimos a San Francisco de Asís (1181-1226), un buscador de Dios, que nos aproxima, desde la experiencia de alabanza, al tesoro de valor infinito que tenemos en Dios. Con seguridad los hombres comparten estas iluminaciones, más allá de sus creencias personales.

 

Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas.

Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres Altísimo.

Tú eres Rey omnipotente.

Tú eres Padre santo, Rey del cielo y de la tierra.

Tú eres Trino y Uno, Señor Dios de los dioses.

Tú eres el bien, todo el bien, el sumo bien, Señor Dios vivo y verdadero.

Tú eres amor, tú eres caridad.

Tú eres sabiduría, tú eres humildad, tú eres paciencia.

Tú eres belleza, tú eres seguridad, tú eres paz.

Tú eres gozo y alegría, tú eres nuestra esperanza.

Tú eres justicia, tú eres templanza, tú eres toda nuestra riqueza.

Tú eres belleza, tú eres mansedumbre.

Tú eres protector, tú eres nuestro custodio y defensor.

Tú eres fortaleza, tú eres refugio.

Tú eres nuestra esperanza, tú eres nuestra fe.

Tú eres caridad, tú eres nuestra dulzura.

Tú eres nuestra Vida eterna, grande y admirable Señor,

Dios Omnipotente, misericordioso Salvador.


Jardín de signos
Silviu Oravitzan
(rumano, n. en 1941)


domingo, 10 de octubre de 2021

¿FÁCIL O DIFÍCIL?

Nostalgia
Endre Balint
(húngaro, 1914-1986)
Un Maestro vivía en familia, con su esposa y con su hija, y todos ellos eran reconocidos por su inmensa sabiduría.

 

En una ocasión, un peregrino llegó ante el Maestro y le preguntó: «Dime, el camino a la iluminación, ¿es fácil o difícil?», a lo cual el veterano respondió: «Es tan difícil como alcanzar la cima del Everest descalzo».

 

El hombre no quedó del todo conforme e interrogó de la misma forma a la esposa del Maestro y ella le respondió: «El camino a la iluminación es tan fácil como armar un avioncito de papel».

 

Antes de retirarse de ese lugar, el viajero decidió formular la misma pregunta a la hija, y ella le dijo: «Pues depende. Si lo quieres hacer difícil, es difícil. Pero si lo quieres hacer fácil, es fácil…».

 

 Los maestros de la vida

Una familia
Vera Nedkova
(búlgara, 1908-1996)

 

Los seres humanos vivimos la vida como una peregrinación por este mundo. A lo largo del recorrido no dejamos de aprender infinidad de cosas necesarias para sostenernos en el movimiento. Cuando pensamos en las dimensiones de lo aprendido, descubrimos que es tan inmenso que nos parece no tener límites. También son muchos los maestros, y para descubrirlos los simbolizamos con experiencias propias.

 

En el cuento, una familia de sabios manifiestan la dificultad o la facilidad con que vamos asimilando todo lo que muchos maestros nos transmiten en nuestra peregrinación. En el caso del padre tenemos la figura de autoridad: jefe, patrón, profesor, protector. También es una figura de trascendencia, de lo que queremos llegar a ser. Solo puede aceptarse con un amor recíproco de adulto. Por eso habla de lo difícil que es la iluminación.

 

Tetragramista II
Oswaldo Vigas
(venezolano, 1926-2014)

La madre se relaciona con el mar como también con la tierra, en el sentido que ambos son receptáculos y matrices de la vida. La madre es la seguridad del abrigo, del calor, de la ternura y el alimento. También tiene el riesgo de la opresión debido a la estrechez del medio y al ahogo por una prolongada sobreprotección. Pero la madre hace fácil todo, aún la muerte, pues es un retorno a la Tierra, a ella.

 

La hija es el símbolo de la protección inesperada, es aquella cuya pureza desinteresada viene a socorrer al hombre amenazado por las aguas. Recordemos a Moisés, el rescatado de las aguas por la hija del faraón, y así tantos relatos que pueblan las tradiciones. También la hija representa lo inconsciente individual que, al encontrarse con la conciencia, le brinda un fragmento de la memoria del mundo que ha recibido de su padre.

 

Esta hermosa familia de maestros manifiesta la innumerable cantidad de maestros que encontramos en nuestro camino, la mayoría de ellos tan sutiles y sencillos que raramente percibimos sus presencias. Quizás el mejor discipulado que podemos ejercer es el sincero agradecimiento a los que nos guían con generosidad, conocidos y desconocidos. Ellos nos hacen formar parte de la cadena de oro que vincula a los seres humanos en el camino hacia una Plenitud que esperamos.


La marcha de los triángulos
Ilka Gedo
(húngara, 1912-1985)