domingo, 18 de julio de 2021

EL TEMOR A LOS FANTASMAS

  

Naturaleza muerta
Giorgio Morandi
(italiano, 1890-1964)

Una noche de luna llena, un hombre que caminaba por el bosque inclinó la cabeza y, al ver su sombra, pensó que un mal espíritu estaba a sus pies. Luego levantó la cabeza y, al ver los mechones de su cabello, creyó que un demonio estaba detrás de él. Lleno de pavor se dio la vuelta y caminó de espaldas hasta su casa.

 

La realidad del miedo

Protoesquema
Maruja Mallo
(española, 1902-1995)

 

En nuestra lengua, la palabra fantasma viene de un vocablo griego. Para los griegos significaba aparición, manifestación, cosa que se hace visible a nuestros ojos, aspecto ofrecido por un objeto, pero sin mediar jamás nuestra imaginación o imágenes creadas por la mente. Es muy importante entender que fantasma no significa reflejo ni hace alusión a imágenes mentales.

 

A veces se confunde la palabra  fantasma con el término imagen, que viene del latín y significa otra cosa. Imagen para los romanos es la reproducción de algo real, por eso designa a retratos y bustos, también la imagen reflejada en un espejo y toda imagen recreada por el recuerdo y procesada por nuestra mente, como idea, pensamiento, recuerdo visual. Con el tiempo el término imagen también desarrolla el valor de visión, sueño e incluso espectro de un muerto, pero considerados como producto de nuestra percepción, valor que no tiene el griego fantasma.

 

La Cruz
Greta Freist
(austríaca, 1909-1993)

Otra cosa es fantasía, que en griego designaba la acción de hacer ver algo o mostrar una apariencia, y pronto se aplica a los espectáculos imaginativos y figurados, y de ahí pasa indicar también a la idea imaginada. El verbo griego que origina a la palabra fantasía designa la acción de mostrar una apariencia,  de crear una imagen, para referirnos a la persona envanecida y fatua, pero que presume sin base, sobre cosas inexistentes o falsas, sobre lo que no posee o nunca hizo, etc.

 

El cuento rápidamente nos introduce en un clima de miedo, al mencionar la noche y la luna llena en medio del bosque. En esa situación nuestro sufrido protagonista ve fantasmas: su propia sombra y un mechón de sus cabellos. El relato intenta engañarnos diciendo que la sombra o el mechón de los cabellos son productos de la imaginación del caminante. Pero no es así, porque la sombra y el mechón son símbolos de realidades realmente aterradoras para nosotros.  

 

La sombra de cada uno implica nuestro mundo interior desconocido, junto con todo aquello que somos pero que no queremos ver porque nos da miedo. Por otro lado, observando simplemente la historia de los peinados descubriríamos unos cuantos demonios enredados en nuestros cabellos. Si vemos a alguien caminando hacia atrás no nos burlemos y tengamos compasión del sufriente.


Reflejos
Maria Inés Ribeiro da Fonseca
(portuguesa, 1926-1995)