domingo, 19 de septiembre de 2021

LA AYUDA DE UNA ANCIANA

 

Retrato de una anciana
Hans Memling
(flamenco, 1430-1494)

Una mujer perdió un trozo de carne. Sospechó que lo había robado su nuera, y la corrió de la casa. La muchacha fue a ver a una amiga anciana y le contó las consecuencias de la injusta sospecha. La anciana le dijo: “Yo conseguiré que tu suegra cambie de parecer”. Tomó un haz de paja y se dirigió a la casa de la suegra, y al encontrarla le dijo: “Mis perros se están peleando por un trozo de carne. ¿Serías tan amable de proporcionarme fuego para separarlos?”. Inmediatamente después, la suegra mandó llamar a su nuera.

 

Lo Ancestral

 

Mis abuelos
Lasar Segall
(brasileño, 1891-1957)

En los relatos lo anciano, lo ancestral, lo antiguo, reviste carácter sagrado, cualquiera que sea el objeto o la persona así cualificados. El vínculo con las fuerzas superiores de conservación se manifiesta en el hecho de haber envejecido, sin desaparecer enteramente. Es prueba de solidez, de autenticidad, de verdad, que este ser haya resistido el desgaste del tiempo. De manera misteriosa alcanza lo que está en la fuente de la existencia.

 

Así, la anciana del cuento no es lo caduco, sino lo persistente, durable, lo que participa de lo eterno. Representa esa sabiduría práctica capaz de sostener la vida y de dar fluidez a las relaciones humanas, el entramado que cobija a los grupos y los pueblos. Si prestamos atención, la anciana es un elemento estabilizador del psiquismo de la suegra y la nuera. En el primer caso, porque le quita la sospecha y la duda, dos manchas que de crecer logran desestabilizar los vínculos más fuertes. En cuanto a la nuera, le quita el miedo y la aflicción de ser acusada, aunque sea falsamente.

 

También la anciana puede ser un símbolo de una personalidad fuerte y heroica, que tiene lugar cuando la conciencia experimenta una carga de contenidos del inconsciente aclarados, comprendidos y asimilados, que la hacen obrar más allá de lo racionalmente posible. En muchas tradiciones llaman a estos seres hombres de Dios.

 

Trono de Dios
Apocalipsis de Bamberg
(ms. alemán, siglo XI)

La estrecha relación de los ancianos con Dios se pone de manifiesto en una escena impresionante del libro del Apocalipsis. Allí se presenta al Señor sin el menor rasgo antropológico, sino a través de elementos cósmicos y de la naturaleza. En el capítulo 4 leemos que la Presencia de la Divinidad está rodeada por 24 tronos en los cuales están sentados 24 ancianos. En un sentido de los varios posibles, representan Ángeles a quienes Dios ha confiado el gobierno de los tiempos, sabiendo que hay 12 horas del día y 12 horas de la noche, y los submúltiplos en los 12 meses del año y en las cuatro estaciones. Estos ancianos también ejercen un ministerio litúrgico, un servicio al pueblo de Dios para adorar al Creador.

 

Desde la astuta acción de la anciana del cuento hemos remontado a una visión divina y cósmica de la ancianidad, para entender el verdadero marco en el que se desarrolla la vida humana. Cada persona contiene una grandeza inconmensurable que sostiene su valor y su dignidad. Consideremos también cómo el amor, en la más pequeña de las acciones, tiene sentido para todo el universo.


Abstracto
Esther Mahlangu
(sudafricana, n. en 1935)