domingo, 13 de mayo de 2018

TODO ES EFÍMERO

Palacio de Teodorico
Mosaico
Maestro de San Apolinar, Rávena
(ca. 520)

Unos guardias se presentaron ante el rey conduciendo a un hombre con aspecto de mendigo.

- "¿Por qué traen a este hombre?", preguntó el monarca.

- "Majestad, no sabemos si es un loco, o quiere ofenderlo, pero... ¡dice que desea dormir en esta posada!", contestó el jefe de la guardia.

- "¿Cómo llamas posada a mi fabuloso Palacio?", inquirió el rey al detenido.

- "¿De quién era este lugar antes?", preguntó a su vez el mendigo.

- "De mi padre."

- "¿Y antes?"

- "De mi abuelo."

- "¿Y antes aún?"

- "Del padre de mi abuelo."

- "¿Y dónde están todos ellos ahora?"

- "Murieron."

- "¿Y cómo a un lugar donde van y vienen gentes de paso no lo llaman posada?"


Las cosas por su nombre
El palacio de Soria Moria brilla
como el sol a lo lejos, lejos

Theodor Severin Kittelsen
(noruego, 1857-1914)



         Las  palabras sirven para nombrar a las cosas, para identificarlas, y también contienen aspectos que influyen en nuestras sensaciones. Un ejemplo lo tenemos con la palabra palacio, designa la residencia de los ricos y los poderosos. Su mención provoca en los oyentes diferentes sentimientos: temor, admiración, rechazo, enojo, que se aplican más a las personas que a los objetos designados. En este sentido, por ejemplo, se puede dar el caso de una persona de aspecto débil y enfermizo, pero como habita en un palacio prominente de la ciudad, causa temor porque la residencia implica que es poderoso.

         Estos distintos aspectos de las palabras muchas veces provienen del origen del término. El primer emperador romano, Octavio César Augusto (63 a.C-14 d.C) tuvo el reinado más prolongado en ese Imperio. Él hizo construir su vivienda en la Colina Palatina de la ciudad de Roma, porque allí estaba la tumba de Rómulo, el mítico fundador de esa urbe, junto a su hermano Remo. Su inmenso poder quedó simbolizado en esa vivienda, que fue ampliada y transformada con nuevos edificios por sus sucesores. La situación geográfica le dio el nombre al edificio, situado en Collis Palatium o Mons Palatinus como se denomina el lugar en latín. Así, durante el Imperio Romano la vivienda del emperador era el palacio, nombre que se aplicó poco tiempo después a la residencia de otros poderosos, como los Cónsules y funcionarios de alto rango residentes en otras ciudades, y de aquella costumbre llegó a nuestros días aplicado a los edificios donde viven o ejercen sus acciones los principales funcionarios de los Estados, o también donde residen los magnates, sean de la cultura que sean.
Leyenda de San Francisco:
El sueño del palacio

Giotto
(italiano, 1266-1337)

         Hay un dato más para comprender la dimensión del término palacio. La Colina Palatina es la más baja de las siete colinas de Roma, apenas tiene 50 metros de altura. Para darle su nombre, los antiguos la imaginaron semejante al paladar de la boca. Y en aquellos tiempos, para la bóveda de la cavidad bucal utilizaron un término originado en una raíz de la lengua etrusca falad, que significa cielo, lo celeste y lo elevado.

         De esta manera tenemos que el término en cuestión, junto a la consideración que las distintas culturas le han dado, conserva el sentido de poder, lugar fundacional y espacio sagrado. Cuando mencionamos el palacio de justicia, el episcopal o el legislativo, por nombrar unos pocos, entendemos el concepto y percibimos el poder, la sumisión y el temor que infunden.

         El mendigo del cuento representa a todas las almas humanas, de cualquier lugar, época y condición, que desde el nacimiento hasta la muerte andan errantes en este mundo, condición imposible de cambiar para nadie. En nuestras búsquedas necesitamos dormir, no solamente con el fin de recuperar fuerzas para el caminar diario, sino también para encontrar pistas en los sueños que nos lleven a nuestro destino. Del hacer repetidas pausas en la vida, es de donde proviene el término posada.

         El mendigo sabe lo que necesita y de qué se trata vivir. De la misma manera que los sabemos todos nosotros, aunque algunas veces lo tengamos que refrescar con un buen cuento.

Palacio forestal
Jóhannes S. Kjarval
(islandés, 1885 - 1972)


domingo, 29 de abril de 2018

EL PERRO SEDIENTO


 
El perro
Herman Kruyder
(holandés, 1881-1935) 


Un poeta persa cuenta que un perro, que se moría de sed después de una larga carrera por un desierto, llegó al fin ante un río. Agachó la cabeza pero, cuando se disponía a calmar la sed, vio su propia imagen en el agua y la tomó por otro perro que le impedía beber.



El perro sediento se tumbó jadeando junto al agua y esperó. Poco después se acercó otra vez, se asomó cauteloso y vio que el otro perro seguía allí.

Se apartó y volvió a sentarse, muerto de sed. Repitió varias veces la maniobra. Por fin, al límite de sus fuerzas, sin poder aguantar más, se lanzó al agua dispuesto a pelear con el otro perro.

Para su gran sorpresa, no encontró ningún perro. Pudo juguetear y beber a gusto, lo que le pareció delicioso.

Después de un rato salió del agua. Antes de ponerse en camino, se volvió para mirar el agua.

El otro perro estaba otra vez allí y le miraba.


El camino por la vida

         En muchas mitologías aparece el complejísimo símbolo del perro. Se lo asocia a la trilogía de elementos compuesta por la tierra, el agua y la luna. Los tres están presentes en el cuento citado, cada uno con alguna característica particular. La tierra es mencionada como desierto, por donde el perro ha realizado una larga carrera. El agua es aquí un elemento de vida, la posibilidad de superar la sed mortal. La luna, no mencionada explícitamente, está presente en la propia imagen que ve el perro en el agua, y los aspectos de sorpresa, admiración, desconfianza y misterio que le producen, como las fases que tiene el astro en el cielo.
Dinamismo de un perro con correa
Giacomo Balla
(italiano, 1871-1958)

         Para la tradición, el perro que acompaña al hombre en su vida, también lo guía para atravesar la muerte. Por esta razón se lo llama psicopompo o guía del alma. En realidad, todo el peregrinar del hombre sobre la tierra es un camino que atraviesa el umbral que separa lo temporal de lo eterno, por lo cual la función simbólica del perro se extiende a toda la existencia.

         La experiencia cotidiana nos enseña que estamos atravesando una especie de desierto. Bebemos líquidos a cada rato, y es muy corto el tiempo que estamos sin sentir sed. La costumbre de tener agua en la mesa de luz nos señala que ni siquiera el sueño logra vencer la necesidad de beber algo. Es habitual la recomendación de beber con frecuencia para superar muchas de las enfermedades que nos suelen acontecer, como también para mantener la salud, especialmente en los ancianos.

         En muchas tradiciones hay personas que fueron al desierto para realizar con profundidad el encuentro de sí mismos con la dimensión trascendente en la que estamos sumergidos. De esta manera conseguían una experiencia valiosa para orientar a sus semejantes en el arte de la vida del espíritu. De esto nos habla el cuento presentado.
Perro blanco
con mancha en el ojo

Tsuguharu Foujita
(japonés, 1886-1968) 

         El perro se enfrenta a su propia imagen reflejada en el agua.  Esta es la realidad fundamental de la vida espiritual de todo ser humano: encontrarse con los rasgos esenciales propios cuando se intenta sumergir en las aguas vivificantes. La carrera por este mundo es una búsqueda de la salvación, y las aguas nos invitan a saciar nuestra sed en ellas. Pero cuando lo vamos a hacer, nuestro ser más íntimo se nos aparece como impidiendo el paso.

         Conócete a ti mismo, enseñaba un oráculo de la antigüedad; ama a tu prójimo como a ti mismo, decía Jesús, poniendo este mandamiento a la misma altura del amor a Dios. Pero, cuando miramos nuestra imagen, surge un sentimiento muy encontrado. Por un lado, apreciamos lo que somos, especialmente lo que creemos que somos. Pero al conocernos, aparecen rasgos que nos disgustan y en muchos casos nos asustan. Muchas veces abandonamos la vida espiritual y nos lanzamos, con justificaciones variadas, a cualquier cosa que nos distraiga del profundo encuentro con nuestro ser.
  
         El cuento propone un camino para la armonía con la propia imagen, que es superar el temor y arrojarse al río, usar del impulso de la sed para que, con las fuerzas que nos queden, sumergirnos en el elemento líquido, símbolo de la vida en potencia y en plenitud, y encontrar así la solución a nuestras ansias. En la vida terrenal continuará la desconfianza consigo mismo, pero tenemos la esperanza que la felicidad final será también la aceptación interminable de sí mismo que, según las sagradas Escrituras, es imagen y semejanza de Dios.


Combate enigmático
Arshile Gorky
(armenio, 1904-1948)




domingo, 8 de abril de 2018

FLEXIBILIDAD


 
Autorretrato, con la boca abierta
Rembrandt von Rijn
(holandés, 1606-1669)

El discípulo fue a visitar al maestro en el lecho de muerte.


- "Déjame en herencia un poco de tu sabiduría", le pidió.

El sabio abrió la boca y pidió al joven que se la mirara por dentro.

- “¿Tengo lengua?”

- "Seguro", respondió el discípulo.

- "¿Y los dientes, tengo aún dientes?"

- "No", replicó el discípulo. "No veo los dientes."

- "¿Y sabes por qué la lengua dura más que los dientes? Porque es flexible. Los dientes, en cambio, se caen antes porque son duros e inflexibles. Así que acabas de aprender lo único que vale la pena aprender."


Miradas a la intimidad
Sin título
Jean-Paul Jerome
(canadiense, 1928-2004)

         El maestro ofrece a su discípulo un ingreso a su intimidad. La boca, entrada y salida de variados elementos, es un símbolo principal de nuestra interioridad en su relación con el mundo exterior. Y sucede que al asomarnos a la intimidad de otro, solamente podemos captar algunos aspectos.

         La flexibilidad en la vida es similar al fluir del agua que, cuando se estanca, es caldo de cultivo de focos amenazantes o de podredumbre. Toda actitud dura, intransigente, es probable que se quiebre ante cualquier adversidad. En cambio, la elasticidad permite soportar mejor las tormentas.

         Esta es la enseñanza cuando el discípulo mira en la boca del maestro. Es lo que aprendemos cuando miramos la entrada a la intimidad del otro. Pero no es lo único que hay si nos dedicamos a contemplar nuestra propia intimidad. Junto a los aspectos de flexibilidad y dureza, los dientes y la lengua nos transmiten otras lecciones para nuestro derrotero en la vida.

         De tanto observar los propios dientes, de sentirlos con la lengua y de usarlos para comer, las comunidades tradicionales concluyeron que hay tres grupos: los incisivos, los caninos y los molares. Los incisivos representan el buen nombre y la celebridad, aparecen en primer plano apenas los labios se abren y se muestran completos cuando la risa es franca. Dan a la palabra una apariencia de jovialidad. No es de extrañar, entonces, que las personas con poder público los cuiden hasta en exceso.
Pasiones humanas
John Collier
(inglés, 1708-1786)

         Los caninos son bravos, por la referencia a animales feroces. Son signos de trabajo, pero también pueden significar encarnizamiento y odio. Finalmente, los molares fuertes pertenecen a personas tenaces y obstinadas en sus palabras. Son señal de aguante y perseverancia. De este contexto, perder los dientes es ser desposeído de fuerza agresiva, de juventud y de defensa, pudiendo significar la frustración y la quiebra.

         En el cuento es elogiada la flexibilidad de la lengua, aunque puede ser para bien o para mal. El saber dominarla es haber alcanzado la madurez como ser humano, es ser dueño de sí mismo. En la tradición hay cuatro órganos que hacen marchar al cuerpo social: la pierna, la nariz, el sexo y la lengua. Esta última es la creadora del verbo, cargada de poder fecundador. De ella depende el comercio humano; puede ser factor de conflictos y disputas, pero también de fortuna, de riqueza material y espiritual.

         La mala lengua es una de las cuatro plagas que causan la perversión del mundo, junto al homicidio, la impudicia y la idolatría. La plaga lingual se refiere principalmente a dos acciones: la calumnia y la mentira. En una antigua tradición se consideraba que eran necesarios veintitrés jueces para juzgar a un calumniador, tan grave era su falta. En otra cultura sus héroes sacaban la lengua a sus enemigos, para indicarles que no tenían en su corazón los males de sus adversarios.

         De la boca de los maestros aprendemos cosas fundamentales. De la boca de nuestra interioridad surgen las sutiles lecciones que nos llevan a la admiración de lo que somos, a esa inabarcable inmensidad que nos habita.

Inflexible
Wassily Kandinsky
(ruso, 1866-1944)




lunes, 19 de marzo de 2018

¿POR QUÉ LA GENTE GRITA?

Autorretrato gritando
Egon Schiele
(austríaco, 1890-1918) 



Un día Meher Baba preguntó a sus seguidores lo siguiente:
- "¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?"

Los hombres pensaron unos momentos:
- "Porque perdemos la calma", dijo uno, "por eso gritamos."

- "Pero... ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado?", preguntó Baba, "¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?"

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a Baba.

Finalmente él explicó:
- "Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia."

Luego Baba preguntó:
- "¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?"
- "Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente... ¿por qué?... sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Cuando se enamoran más aún, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman."

Luego Baba dijo:
- "Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso."


Los gritos entre los hombres

Gente extraña
Emil Nolde
(alemán, 1867-1956)

         El verbo gritar viene del latín, con el significado de llamar en auxilio. También tiene relación con la palabra latina quirites, que significa ciudadanos en su aspecto civil y político. Esto es así porque los ciudadanos eran llamados con gran clamor, ya para solicitarlos en socorro propio o para una convocatoria. Otros sentidos de gritar es el de protestar a grandes gritos, y también deplorar o lamentarse de cualquier cosa. Da la impresión de que el verbo, que se usaba en ámbitos jurídicos y políticos, provenía de un uso popular.

         El cuento indaga sobre el hecho de gritar en un ámbito más íntimo que es la relación entre las personas. Meher Baba va a usar uno de los grandes símbolos de la humanidad: el corazón. Este órgano no es, como se cree comúnmente, la sede del sentimentalismo, sino que expresa de forma patente y clara la idea de centro en todas las tradiciones. Es la copa de nuestro interior en donde están depositados todos los efluvios celestiales que animan nuestra vida.

         En el corazón reside el hálito vital, que también es la luz de la inteligencia, la auténtica intuición intelectual que nos permite conocer de manera directa y sin reflejos a la esencia de todas las cosas. Como símbolo, el corazón es la fuente de los sentimientos, de los pensamientos, de las decisiones y de las intuiciones, el centro de todo lo que somos.
Los lisiadosLaurence Stephen Lowry
(inglés, 1887-1976)



         Con esta sencilla referencia podemos descubrir la profundidad del cuento. El enojo entre personas hace que los centros se distancien, y que se produzca la confusión, el alejamiento de una posible armonía entre los seres. El grito deja de ser una forma de comunicación con los ciudadanos, aunque sea una queja, para transformarse en un instrumento de mayor distanciamiento hasta perder toda relación.

         Para este cuento hay otro dato para tener presente. El protagonista, Meher Baba (1894-1969) vivió en la India. Fue un maestro espiritual como muchos otros que acompañan a la humanidad desde distintos tiempos, lugares y tradiciones. En Occidente sus enseñanzas parecen extravagancias, pero podemos encontrar cosas valiosas y conmovedoras.

         Pocos años antes de morir se dedicó a recorrer la India haciendo todo el bien posible. Algunos atesoraron una frase de Meher Baba que se hizo famosa en el mundo hippie de los años sesenta: no te preocupes, sé feliz, más reconocible en inglés, don´t worry, be happy. ¿Qué quería decir con esta aparente despreocupación? Esto se revela cuando habla de sus seguidores en su movimiento La Nueva Vida.

"Esta Nueva Vida no tiene fin, la mantendrán viva los que lleven una vida de completo renunciamiento a la falsedad, a las mentiras, al odio, a la ira y a la codicia; los que cumplan esto, y no hagan daño a nadie, ni calumnien, ni procuren poseer bienes materiales ni poder; los que no acepten homenajes, ni codicien honores, ni rehúyan la ignominia, ni teman a nadie ni a nada; los que confíen total y únicamente en Dios, amen a Dios por el mero hecho de amarle, y crean en quienes aman a Dios, y en las manifestaciones, pero sin esperar recompensas espirituales o materiales; los que no dejen de aferrarse a la Verdad, y los que, sin que las calamidades los acongojen, afronten valiente y entusiastamente todo infortunio con absoluta alegría."

Tres personas
Rufino Tamayo
(mexicano, 1899-1991)




domingo, 4 de marzo de 2018

SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE

Alegoría de la vida humana
Alessandro Allori
(italiano, 1535-1607)



Todas las preguntas que se suscitaron aquel día en la reunión pública estaban referidas a la vida más allá de la muerte.

El Maestro se limitaba a sonreír sin dar una sola respuesta.

Cuando, más tarde, los discípulos le preguntaron por qué se había mostrado tan evasivo, él replicó:

- "¿No han observado que los que no saben qué hacer con esta vida son precisamente los que más desean otra vida que dure eternamente?".

- "Pero, ¿hay vida después de la muerte o no la hay?", insistió un discípulo.

- "¿Hay vida antes de la muerte? ¡Esta es la cuestión!", replicó enigmáticamente el Maestro.


Lo que deseamos


En los seres humanos hay un deseo de plenitud y de vida, de felicidad y de infinito, de verdad y de belleza. Este deseo común supera todas las contingencias religiosas  y culturales. Este impulso fundamental y esencial nos revela que nuestro origen es inmenso, tan inabarcable que lo llamamos Misterio.

Infancia con atributos de vida y muerte
Elisabetta Sirani
(italiana, 1638-1665)

El deseo básico de la vida humana se encuentra con un obstáculo atemorizante: la muerte. El tema de la reunión que se describe en el cuento es si este obstáculo es definitivo. El Maestro evade la inquietud de la audiencia porque considera que el planteo es inconsistente. En la respuesta que les da a los discípulos aparece la pregunta auténtica, la que realmente puede dar un camino a nuestras búsquedas: ¿hay vida antes de la muerte?

         Podemos considerar la vida como un río, y nosotros peces en ese cauce. Los peces no saben adónde van, el río sí. Por lo tanto, los peces deben seguir la corriente según lo indique su propia naturaleza. De aquí que el sentido de una vida es hacer que el ritmo de tu corazón sea el mismo que el ritmo del universo, el coincidir tu naturaleza con la Naturaleza, esa inmensidad fruto del Misterio, que también nos ha originado a todos nosotros.

         Una primera conclusión es que no necesitamos nada, porque si nos vemos a nosotros mismos de la forma correcta, somos un fenómeno de la naturaleza tan extraordinario como los árboles, las nubes, los patrones en el agua que corre, el parpadear del fuego, la distribución de las estrellas y la forma de una galaxia. Nosotros somos justamente como todo eso y no hay nada malo con nosotros. El significado de la vida es simplemente estar vivo. Es tan básico, tan obvio, tan simple.


¿Quién tiene miedo del rojo,
amarillo, azul y muerte?

Takashi Murakami
japonés, n. en 1963)
         Esta simplicidad de la vida se ve desafiada por la muerte y la incertidumbre de su hora. Sin embargo, este obstáculo lo podemos considerar como una gran lección de la Vida, sobre todo para nuestras generaciones que están obsesionadas por los deseos de certeza y seguridad. El desasosiego de no saber si habrá un mañana para mí, me permite vivir el hoy  con toda su intensidad, como si fuese ya el último y definitivo. De esta manera puedo redimir el tiempo y descubrir en cada momento la unión entre tiempo y eternidad.

         Un aspecto sublime de las enseñanzas de Jesús de Nazaret, hombre y Dios al mismo tiempo, coincide plenamente con el Maestro del cuento. Jesús decía: yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Y uno de sus grandes discípulos, Pablo de Tarso, comprendió esta lección compartiendo nuestra incertidumbre, y lo escribió de esta manera: mientras estamos en esta tienda de campaña, gemimos angustiosamente, porque no queremos ser desvestidos, sino revestirnos, a fin de que lo que es mortal sea absorbido por la vida. El Misterio, nuestro gran maestro, nos hace dar cuenta que debemos ordenar nuestras vidas no para el futuro sino para el presente.



La vida como una línea distorsionada
Nina Tokhtaman Valetova
(rusa, n. en 1958)



domingo, 18 de febrero de 2018

UNA JOYA ÚNICA

Día de la mayoría de edad
Nguyen Dinh Dang
 (vietnamita, n. en 1958)

Cruzando el desierto, un viajero inglés vio a un árabe muy pensativo, sentado al pie de una palmera. A poca distancia reposaban sus camellos, pesadamente cargados, por lo que el viajero comprendió que se trataba de un mercader de objetos de valor, que iba a vender sus joyas, perfumes y tapices, a alguna ciudad vecina.


Como hacía mucho tiempo que no conversaba con alguien, se aproximó al pensativo mercader, diciéndole:

- "Buen amigo, ¡salud!... pareces muy preocupado. ¿Puedo ayudarte en algo?"

- "¡Ay!", respondió el árabe con tristeza. "Estoy muy afligido porque acabo de perder la más preciosa de las joyas."

- "¡Bah!", respondió el inglés. "La pérdida de una joya no debe ser gran cosa para ti, que llevas tesoros sobre tus camellos, y te será fácil reponerla."

- "¡¿Reponerla?!... ¡¿Reponerla?!", exclamó el árabe. "Bien se ve que no conoces el valor de mi pérdida."

- "¿Qué joya es, pues?", preguntó el viajero.

- "Era una joya, como no volverá a hacerse otra. Estaba tallada en un pedazo de piedra de la Vida y había sido hecha en el taller del Tiempo.

Adornábanla veinticuatro brillantes, alrededor de los cuales se agrupaban sesenta más pequeños. Ya ves que tengo razón al decir que joya igual no podrá reproducirse jamás."

- "A fe mía", dijo el inglés, "tu joya debía ser preciosa. Pero, ¿no crees que con mucho dinero pueda hacerse otra igual?"

- "La joya perdida", volviendo a quedar pensativo, "era un día, y un día que se pierde... no vuelve a encontrarse."


Oportunidades del tiempo

         El viajero inglés quería conversar con alguien, pero jamás se imaginó lo que el diálogo con el árabe le iba a revelar. Las cosas suceden más allá de los planes que tenemos. El viajero llevaba un largo período sin intercambiar palabras con otro, y para salir de semejante situación aislada, prestó atención al pensativo dueño de camellos cargados, probablemente un rico comerciante. Y no se equivocó, pues encontró un tesoro de sabiduría.
Día y crepúsculo
Wilhelm List
(austríaco, 1864 - 1918)

         Los árabes fueron los que introdujeron la división del día en horas exactas todas iguales y de sesenta minutos, alrededor del siglo XVI y sólo empieza a extenderse en el siglo XVII. El artesano Tiempo de su mitología había hecho un reloj según su precisa descripción. Cada día consistía en veinticuatro horas de sesenta minutos cada una.

Antes no era así. El sistema romano llamaba hora a la doceava parte del período de luz o de la oscuridad, por lo cual cada hora variaba según la época del año. Solamente dos veces al año, los días de los equinoccios, los períodos de oscuridad y luz de cada día eran iguales, y entonces las horas tenían sesenta minutos. A las horas diurnas, que duraban entre 45 y 75 minutos, las numeraban del uno al doce. El mediodía siempre coincidía con la hora sexta, momento en que tenían una comida y luego descansaban. De aquí viene el nombre de siesta para ese corte en las tareas.

Entre la oscuridad y la luz
Marc Chagall
(bielorruso, 1887-1985)
A las horas nocturnas las agrupaban de a tres, y las denominaban vigilias: prima, secunda, tertia, quarta. Hacia el final del Imperio también se juntaron de a tres las horas diurnas, y se las llamó: prima, tertia, sexta, nona. Esta división marca aún hoy los tiempos de oración en los monasterios y la vida de los consagrados católicos y ortodoxos.

La joya del cuento es el día. Es una palabra que deriva de una raíz indoeuropea que significa luz diurna, o simplemente brillo, luz. De día nacen los términos diario, diurno, diana, y por la corrupción de este vocablo en las lenguas romances, como el italiano giorno o el francés jour, llegamos a los términos jornada, jornalero.

De la raíz indoeuropea de día, surge otra palabra significativa en nuestro idioma: Dios. Este término en latín era deus o divus, y en ambos casos significaba ser de luz, pues así eran entendidos los dioses en los orígenes, como seres hechos de la materia de la luz y nimbados de ella.

La joya por la que se lamentaba el árabe era el día. El paso de los días nos pesa en la vida pues sabemos que nunca se repiten, y lo que se pierde en el tiempo nunca se vuelve a encontrar. El correr del tiempo es inexorable, no lo podemos detener de ninguna manera. Nos queda solo escuchar y aprender las joyas que puedan adornar el peregrinar por este mundo.


Atrapando la luz
Rochelle Blumenfeld
(norteamericana, n. en  1936)





domingo, 4 de febrero de 2018

EL RESULTADO


Juego con líneas y colores
Esteban Lisa
(hispano-argentino, 1895–1983)


Un famoso gurú se iluminó. Sus discípulos le preguntaban:

- "Maestro, ¿qué consiguió como resultado de su iluminación?"

El hombre respondió:

- "Bien, voy a contarles lo que ella me dio: cuando como, como; cuando miro, miro; cuando escucho, escucho. Eso fue lo que ella me dio."

Los discípulos replicaron: "¡Pero todo el mundo hace eso!”

Y el maestro se rió a carcajadas.

- "¿Todo el mundo hace eso?"
- "¡Entonces todo el mundo debe estar iluminado!"


Algo natural

         El cuento quiere dejar en claro que la iluminación del ser humano es natural. Mucho se habla de lo que significa esta realidad, pero esta breve historia abarca cualquier fenómeno que sea nombrado de esa manera, sin ninguna distinción.
Iluminación
Alberto Magnelli
(italiano, 1888 - 1971)

         La tradición se refiere al esclarecimiento interior, a la adquisición de un nuevo entendimiento que otorga una sensación de plenitud. Es darse cuenta, es poner algo en  claro entrando en el fondo de un tema, es también sentir la presencia del Misterio que da un nuevo sentido a la existencia a través de la paz y el amor. Ciertas corrientes han intentado separar la iluminación en intelectual y espiritual, pero ninguna explicación es satisfactoria.

         Los hombres somos seguidores de la luz. No tenemos la luz en nosotros, sino que la buscamos en nuestros propios caminos, queremos ser parte de ella. Nosotros no hacemos resplandecer la luz sino que somos los iluminados, los que resplandecemos por la luz. La luz no hace acepción de personas, el que la busca siempre la encuentra.

         Hay obstáculos en el camino a la luz. Uno se debe a lo que se llama el modo de supervivencia, que sucede cuando estamos tan alertas a los posibles peligros, que esto se vuelve prioritario para nosotros. Nuestra atención se centra en la amenaza y olvidamos todo lo demás.
Campo de trigo con ciprés
Vincent van Gogh
(neerlandés, 1853- 1890) 

         El otro obstáculo resulta de considerar la iluminación como algún logro sobrehumano, para elegidos, acentuado por el hecho de que al ego, esa fuerza interior oscura e inconsciente, le gusta verla así: compleja y difícil. Sin embargo, se trata simplemente de nuestro estado natural de unión con el Centro de la realidad. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que somos pero que paradójicamente es más grande que nosotros.


         La iluminación es el fin del sufrimiento, allí se acaba el continuo conflicto externo e interno que padecemos. También es el fin de la esclavitud del pensar incesante. En estas profundidades de la luz no podemos avanzar más. Nos queda la risa a carcajadas del iluminado del cuento, que sintió el gran gozo y expresa el gran amor, que es el sentido de todas las cosas. 


Felicidad, rojo
Kazuaki Tanahashi
(japonés, n. en 1933)